lunes, 24 de enero de 2011

Powerless


Escrita por Matt Chemis y Peter Johnson, con arte a cargo de Michael Gaydos y colores de Lee Loughridge, esta miniserie de seis números publicada originalmente en 2004 puede consegurise en trade paperback, o lo que es lo mismo, en una compilación en formato de libro.

Nunca antes había leído nada de estos escritores, del artista sólo conocía su trabajo en el comic Alias (escrito por Brian Michael Bendis). Lo que despertó mi interés fue la sinopsis:

"¿Qué hace a un héroe?

"¿Son sus acciones, o los resultados de estas? Powerless explora el significado del heroísmo en términos muy humanos. Reimaginando a los personajes más populares de Marvel sin poderes sobrehumanos, esta historia revela el núcleo de héroes a quienes todos hemos llegado a conocer y a amar. Estos personajes - incluyendo a Peter Parker, Matt Murdock y Logan - estaban destinados a ser héroes.

"Sólo porque a Peter Parker no lo haya mordido una araña radioactiva no significa que no combata a un hombre enloquecido llamado Norman Osborn. ¿Matt Murdock? Ciego, sí - pero sin sentidos aumentados. Sin embargo, sí se convirtió en el defensor legal de los pobres en Hell´s Kitchen, así como también se interpuso en el camino de Wilson Fisk, el Kingpin. Y Logan es, desde luego, el enigmático - y amnésico - viajero errante huyendo de su pasado."


En general me gustan mucho las historias alternativas, ésta en particular me llamó la atención. Comienza con un hombre que despierta de un coma de tres días, recordando imágenes del Universo Marvel y teniendo visiones de seres superpoderosos al retomar su vida rutinartia como psicoanalista. Siempre se había sentido satisfecho con no involucrarse en las vidas de los demás, pero sus visiones hacen que esto cambie.

Uno de sus pacientes es el adolescente Peter Parker, huérfano desde chico, ñoño de tiempo completo y perseguido por bravucones. Por si fuera poco, tras entrar a trabajar como becario a Industrias Stark, una araña radioactiva que era parte de un experimento lo muerde, dejándo su brazo derecho todo chupado y parcialmente inutilizado. Para acabarla de amolar, a los pocos días asesinaron a su tío y ahora Norman Osborn, el padre de su mejor (y único) amigo lo presiona para involucrarlo en intrigas de espionaje industrial.

Otra persona busca la ayuda del psicoanalista William Watts. Se trata de Matt Murdock, abogado invidente quien intenta probar la inocencia de un tal Frank Castle, inculpado por la muerte de un criminal que asesinó a su esposa e hijos. Dado que ayudar al defensor lo enemistaría con Wilson Fisk, principal figura del hampa, Watts le niega su apoyo. Esa misma noche, un hombre llamado solamente Logan y armado con un juego de tres cuchillas en cada mano (llenas de la sangre del ahora difunto paciente de Watts, Charles Xavier) asegura ser inocente e interroga al psicólogo en busca de las respuestas que su memoria destrozada no le puede dar.


De este modo van transcurriendo las tres historias, vistas a través de los ojos de William Watts (así como el Phil Sheldon en Marvels, de Kurt Busiek y Alex Ross) mientras éste se involucra cada vez más, tomando decisiones de moral cuestionable pero impulsado por su sentido de estar haciendo lo correcto.

Esta historia se siente como alguna de las novelas gráficas publicadas por el sello Vertigo, aborda temáticas realistas y maduras, además de estar permeada por un ambiente oscuro y hasta cierto punto pesimista. En esta realidad, no sólo los héroes carecen de poderes sino que además tienen obstáculos o desventajas. No obstante, esto no los detiene ni los desvía en su determinación a hacer el bien, a poner en riesgo sus propias vidas, a pesar de hallarse ante situaciones frente a las cuales son prácticamente impotentes.


El arte de Gaydos resulta más que apropiado, lleno de sombras y mostrando rostros y locaciones realistas. Los colores de Loughridge se mantienen sobrios y opacos, creando una atmósfera opresora, excepto cuando retrata las visiones del mundo superheróico lleno de colores brillantes y llamativos. En particular me encantaron las últimas tres páginas del capítulo cinco, desarrollando tres secuencias simultáneamente haciendo uso de la repetición de tres viñetas casi sin variaciones, creando un ritmo trepidante que lleva al cliffhanger de la última página.

Me incomoda un poco la visión objetivista de las cosas, en la cual un héroe no deja de serlo sólo por careccer de sus poderes. Me resulta más interesante cuando se plantea que distintas circunstancias podrían llevar a un mismo personaje a una situación radicalmente diferente. Aunque, por otra parte, la trama no cae en lugares comunes ni en complacencias gratuitas. No todos los personajes alcanzan un final feliz y, justo como en la vida real, aún cuando se logra hacer justicia por los medios ortodoxos los malhechores tienen formas de prevalecer.

Tal vez este comic no sea tan disfrutable para aquellos que no estén tan familiarizados con el Universo Marvel en general, aunque siento que es lo suficientemente grato para quien al menos tiene conociemiento de los personajes a través de las películas. Además de las apariciones mundanas de otros héroes haciendo cameos, también hay un curioso homenaje metaficticio a Brian Michael Bendis (uno de los escritores que hoy por hoy dictan el rumbo de Marvel Comics, sino es que el más importante).


El mismo protagonista/narrador, William Watts, es un personaje clásico de Marvel (aunque un tanto oscuro). Yo logré adivinar su identidad como a la mitad de la historia y se revela sólo hasta la última página, la cual termina con una nota bastante abrumadora. Para terminar, traduciré libremente (con las negritas extraídas del original) el texto que acompaña a las dos últimas páginas (no se preocupen, sin el contexto de las imágenes no es en realidad un spoiler):

"Frecuentemente, cuando soñamos, nuestra imaginación nos lleva al mundo de lo fantástico, lo asombroso y lo espectacular. Soñamos con volar, con poseer la fuerza de mil hombres o incluso con salvar al mundo. En estas sorprendentes fantasías, el bien vence al mal... y nadie muere en realidad.

"Pero así no es la vida. Ser humano... verdaderamente humano, es aceptar que a veces somos héroes, a veces somos vencedores...

"Y a veces somos impotentes."

Jamás desistiremos de explorar,
Y el final de todas nuestras exploraciones
Será el llegar a donde empezamos
Y conocer el lugar por primera vez.
-- T. S. Eliot

No hay comentarios:

Publicar un comentario