martes, 18 de enero de 2011

Frankly, my dear, I don't give a damn!


El pasado sábado se llevó a cabo el primer maratón nocturno de películas organizado por la neuropandilla. Como cada primer o segundo sábado de cada mes, nos reunimos en Boca del Lobo Beach (también conocido como el Cubil Felino, o la casa de La Rumu) para pasar la noche viendo películas, platicando, comiendo pizzas y pasando un buen rato.

Cada mes escogemos un tema diferente. Como mis amigos son de la opinión de que necesito subirle al menos dos rayitas de maldad a mi actitud con las núbiles, hicieron una selección de películas pensando especialmente en mí, para que aprendiera de los ejemplos mostrados. Todas las películas fueron muy disfrutables.


Empezamos con Ninotchka (Ernst Lubich, Estados Unidos, 1939), divertida comedia satírica que nos muestra a la Unión Soviética de Stalin bajo una perspectiva muy crítica. Trata sobre unos enviados soviéticos que intentan vender las joyas de una duquesa rusa depuesta, la cual se encuentra también en París cuando intentan llevar a cabo la venta y ella envía a su amante/socio, el conde d'Algout, para seducirlos con las delicias de Occidente y persuadirlos de ceder al menos la mitad de las ganancias. Dadas las dificultades, la URSS envía a otra negociadora, una con fama de ser inquebrantable.

Greta Garbo da vida al personaje titular, quien se topa con el conde sin que ninguno de los dos sepa que el otro es el "enemigo" a vencer. Poco a poco, d'Algout logra derretir la barrera emocional que Ninotchka había erigido a su alrededor, aunque las consecuencias puedan llegar a separarlos.

Esta película se escogió para que aprendiera a seducir a las núbiles que se hacen las difíciles a base de encanto y galantería.


La noche prosiguió con All about Eve (conocida en México como La malvada, Joseph L. Mankiewicz, Estados Unidos, 1950), en la que una joven admiradora de la talentosa actriz teatral Margo Channing (interpretada por Bette Davis en su mejor actuación según algunos) se acerca a su ídolo y se vuelve su asistente y confidente para poco a poco usurpar su lugar, intentando seducir a cuanto hombre fuera necesario para alcanzar el éxito deseado.

Mi escena favorita es cuando se acerca a Bill, pareja de Margo, y se le insinúa. Él sólo le responde "cuando quiero algo lo busco, no me gusta que venga a mí."

Una breve aparición de la guapísima Marilyn Monroe se roba la película.

El objetivo de esta película era que aprendiera a reconocer a las malas mujeres, para alejarme de ellas a toda prisa.


La tercera función fue la maravillosa Un tranvía llamado Deseo (A streetcar named Desire, Elia Kazan, Estados Unidos, 1947), adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams. Dramononón sobre una mujer, Blanche (Viviaan Leigh), quien llega a Nueva Orleans buscando a su hermana tras haber dejado atrás una serie de escándalos en su pueblo natal. Alcoholismo, amoríos prohibidos, el suicidio de su marido y el deseo de seguir siendo atractiva a los hombres van llevando la frágil psique de Blanche al borde del colapso.

Entra entonces a su vida Stanley, su cuñado, interpretado por Marlon Brando en un papel que revolucionó las técnicas de actuación. Guapo, intimidantemente varonil, fornido e irremediablemente patán, a él sólo le interesa el dinero que cree que Blanche posee y que en su mente le corresponde. Un hombre que no toma un no por respuesta, violento, que no se detiene ante nada, cierto evento sutilmente insinuado al final de la película logra ocasionarle a su cuñada el ataque de nervios que se avecinaba.

Durísima película que me hizo reflexionar sobre los males del machismo desmedido. Ésta me la pusieron para que aprendiera cómo poner a una mujer en su lugar (con la recomendación de no llegar a los extremos mostrados).


Para teminar la velada disfrutamos de Some like it hot (desatinadamente traducida como Con faldas y a lo loco, Billy Wilder, Estados Unidos, 1959). Esta divertidísima comedia le quita el sueño a cualquiera, con un ritmo tan ligero y fluído que ni se sienten las dos horas de duración.

Un par de músicos desempleados y con deudas son testigos en Chicago de una ejecución por parte de mafiosos, por lo que para salvar sus vidas deciden disfrazarse de rubias y unirse a una banda de mujeres que tocará en Florida. Sobra decir que todas están guapísimas, en especial Marilyn Monroe como Sugar Kane, por lo que nuestros protagonistas sufren por no poderse ligar a ninguna de ellas.

Llegando a Florida, Jerry (ahora Daphne) se vuelve objeto de los avances amorosos de un viejito raboverde y millonario, mientras que Joe alterna entre sus papeles de Josephine y Junior, un joven millonario que intenta robar el corazón de Sugar. Todo se complica cuando los mafiosos llegan a una convención precisamente al mismo hotel en el que ellos se hospedan.

Situaciones que arrancan carcajadas, camisones que provocan suspiros y complicaciones que mantienen el interés en la trama, todos los cabos son atados de manera competente en menos de cinco minutos.

No sé bien por qué escogieron esta película, ya que nunca me disfrazaré de mujer ni me haré pasar por un millonario para ligarme a una núbil. Pero me encantó la película..

Todas las cintas de la noche fueron de Estados Unidos, todas ellas en blanco y negro también. Es sorprendente ver cómo en esas épocas nadie se devanaba los sesos por encontrar el hilo negro ni por reinventar nada y sólo se concentraban en producir filmes de una gran calidad, aún dentro de los estándares convencionales.

La noche no nos alcanzó para más, pero me prestaron la de Rebelde sin causa (Rebel without a cause, Nicholas Ray, Estados Unidos, 1955) para que termine mi educación y, cuando vaya a salir con una chica, me pregunte: WWJDD? (What would James Dean do?)


1 comentario:

  1. TIENES que ver All about Eve, de nuevo.
    Some like it hot era para que identificaras a las núbiles que son núbilos, jajaja :-D

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