domingo, 6 de febrero de 2011

Felon


Escrito por Greg Rucka y dibujada por Matthew Clark, este comic fue publicado entre 2001 y 2002 por Image Comics, bajo el estudio Top Cow, en el sello Minotaur Press. La propuesta original era para una serie de veinticinco números, pero una serie de manejos turbios por parte de la editorial resultaron en la publicación de solamente cuatro, con lo que hubiera sido el storyarc inicial.


Supe por primera vez de este título a través de una reseña en la revista Wizard, incluida en un artículo sobre varias miniseries medio de culto o que merecían mayor atención. Habiendo disfrutado mucho de otros títulos de Rucka (Queen & Country y Whiteout) me di a la búsqueda de los anhelados comics. No fue difícil conseguirlos, yo los compré por internet pero después descubría que también se pueden conseguir aquí en México (en la tienda de siempre).


La trama es sobre Cassiday, la delincuente titular, quien tras ser liberada al cumplir tres de los cinco años de condena que le dieron por un robo, decide buscar a sus compañeros en dicho golpe para vengarse de quien la delató y cobrar su parte del botín. Una historia de crimen con personajes duros, traiciones, atracos y mucha violencia, lo malo es que es apenas una probadita de lo que podría haber sido. La historia inicial de Cassiday se cuenta en los primeros tres números, el cuarto es dedicado a la agente del FBI Freeh, quien fue la que atrapó a la criminal la primera vez y está determinada a seguirle la pista ahora que está libre para cerciorarse de que vuelva a prisión en cuanto reincida en su camino malhabido. Para desgracia de esta agente, siempre va un paso atrás, llegando minutos tarde, al mismo tiempo que pone en riesgo su vida particular y lleva su afán por seguir a la exconvicta al límite de la obsesión.


El arte de Clark me resultó similar al de Tom Raney, mucho más adecuado para un comic de superhéroes que otra cosa. Me resultó peculiar ver un comic de crimen publicado por Image, como que desentona con el resto de su línea editorial. El mismo Rucka es de la opinión que lo que la editorial quería en realidad era un producto fácilmente adaptable a cine para poder vender los derechos (como tantos proyectos que pululan en el mercado del comic hoy en día). Entre las situaciones poco ortodoxas que rodeaban al fallido título se cuenta el hecho de que al colorista se le pagaba más que al escritor y al artista juntos, fue por esto que decidieron sacar el último número en blanco y negro (lo cual resultó más adecuado para el tono del comic).


Sólo nos queda imaginar lo buena que podría haber sido la serie completa. Desafortunadamente, nos quedamos con las ganas y con una historia a medias, con una no-conclusión bastante insatisfactoria.

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