lunes, 5 de septiembre de 2011

Rise of the Planet of the Apes

(Rupert Wyatt, Estados Unidos, 2011)

Cualquier cosa que tenga changos, simios o primates que no sean humanos ya es buena de entrada. Si además le agregamos personajes carismáticos, acción trepidante (pero que no marea), drama desgarrador, guiños a la cinta que dio origen a la franquicia y a Freida Pinto, no hay manera de fracasar.


Si a estas alturas no han visto la primera película (Planet of the Apes, Franklin J. Schaffner, Estados Unidos, 1968) con Charlton Heston, no habrán entendido la referencia/homenaje en Madagascar (Eric Darnell & Tom McGrath, Estados Unidos, 2005) ni algunos de los puntos relevantes en ésta. Lo lamento mucho, pero ahí les va el spoiler: la revelación en dicha cinta es que en el futuro, la Tierra será dominada por los simios y los humanos estarán cerca de la extinción, reducidos a un estado salvaje. De ahí viene esta película, que replantea la premisa y nos propone un cómo ocurrió esto.

Chango voyeurista...

Will Rodman, interpretado por James Franco, es un joven químico farmacéutico que intenta desarrollar una cura para el mal de Alzheimer (padecido por su anciano padre). Para esto experimenta con chimpancés, uno de los cuales demuestra un desarrollo neuronal fuera de lo común tras habérsele administrado el medicamento experimental. Desafortunadamente, ciertos sucesos hacen que su investigación sea detenida por la compañía que lo auspicia. Esto lo cual lo obliga a continuar sus estudios desde casa, experimentando directamente en su padre y cuidando a un changuito bebé, heredero de genes maravillosos.


Haciendo reflexiones sobre las bases de la moralidad humana, la crueldad y bestialidad de algunas personas, la eterna lucha entre instinto y razón y la búsqueda de pertenencia, el filme nos presenta la historia de la vida de Caesar. Este primate dotado de un intelecto superior al del resto de su especie (y de la mayoría de los humanos) pasa de ser privilegiado a cometer un crimen menor ocasionado por la lealtad hacia su familia, lo cual lo lleva a una especie de correccional en donde ocurre lo que en todas las correccionales: a los bonitos nadie los quiere, y si desean sobrevivir deben hacerse amigos de otros presos más poderosos y aprender a ser criminales endurecidos y sin remordimientos. Pero además desarrolla conciencia social: no sólo busca su liberación sino también la de sus semejantes, una liberación tanto de las paredes que limitan su movilidad física como de las barreras de su intelecto.

Y que se enoja el chango...

Con el ingenioso (¿?) título en español de El Planeta de los Simios (R)Evolución, esta cinta ha llegado a cientos de salas en nuestro país. Seguro durará bastante en cartelera, asegúrense de verla pues no se arrepentirán. Me atrevo a decir que estará entre mis películas favoritas del año.

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