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lunes, 28 de mayo de 2012

Lost at sea


"I have a lot on my mind and not a lot to do so it's going to come out, all of it, and then, then, it may begin to make a sort of sense."

Así comienza esta novela gráfica, publicada en 2003 por la editorial Oni Press, escrita y dibujada por Bryan Lee O'Malley. Se trata de la primera obra que escribió, antes de alcanzar la fama y el reconocimiento que le brindó su trabajo más conocido, la saga de Scott Pilgrim. El comic nos cuenta la historia de Raleigh, una chica de dieciocho años, confundida e introvertida, quien se encuentra a bordo de un coche con tres compañeros de escuela a quienes apenas conoce, viajando aparentemente sin rumbo a través del Oeste de los Estados Unidos.


O'Malley, a través de su personaje principal, describe con gran certeza lo que se siente ser adolescente, esa etapa en la que todo es difícil y nada parece tener sentido. El espíritu de esa etapa que, muy a pesar nuestro, nos acompaña siempre con sus dudas y cuestionamientos. La dificultad de hablar con otros, la distancia inevitable que crece entre los padres y uno, la pérdida de sentido y la eterna búsqueda que apenas comienza.

Pero eso no es todo lo que esta narración ofrece: cacerías nocturnas de gatos que roban almas, música, camas-trampolín, recuerdos del pasado, coches averiados y el fantasma de un amante siempre presente siguen a Raleigh y a sus acompañantes a lo largo de un libro que es a partes iguales diario íntimo y road-book (tomando prestado el término de las road-movies).


La narrativa es un tanto atrabancada y torpe, pero en eso mismo radica su encanto: la naturalidad de las palabras denota una honestidad subyacente en la obra. Si bien lo que se revela gradualmente podría no considerarse tan relevante, cualquier adolescente dirá que es lo más importante en el mundo. Y el poder emocional compensa las fallas en la estructura. Definitivamente se trata de una lectura que vale la pena, incluyendo el final que evoca grandes obras literarias en cuanto al uso que hace del lenguaje escrito como reflejo del flujo de pensamiento de la narradora.

lunes, 7 de noviembre de 2011

A history of violence


Pues resulta que leí el comic -escrito por John Wagner, ilustrado por John Locke y publicado originalmente por Paradox Press, hoy Vertigo- y vi la versión cinematográfica -dirigida por David Cronenberg en 2005- para escribir mi artículo inaugural en una columna con los colegas de Pánico de Masas. Échenle un ojo si no lo han hecho aún.

lunes, 10 de octubre de 2011

Blackest Night


Lo que sea de cada quien, DC Comics sabe cómo hacer eventos de escala cósmica. Justo el otro día estaba recordando lo decepcionante que me resultó Civil War de Marvel Comics: su escritor, Mark Millar, se caracteriza por recurrir al shock value y esa miniserie no es la excepción. La premisa es buena, pero nada original: Squadron Supreme la revisó antes que nadie, Watchmen la llevó a su conclusión lógica, vamos, hasta Los Increíbles (The Incredibles, Brad Bird, 2004) hicieron la versión para toda la familia. ¡Spider-Man revela su identidad secreta! Sólo hasta que hace un pacto con el diablo para corregirlo. ¡Thor regresa de la muerte! Momento, es sólo un clon. ¡Mataron a Black Goliath! ¿Quién diablos era Black Goliath? ¡Los Fantastic Four se separan! (otra vez) ¡Iron Man toma decisiones dudosas! Por favor, solía ser alcohólico. ¡Arrestan a Captain America! Pero luego luego lo "matan" en su propia serie. En resumidas cuentas, puro espectáculo y nada de relleno. Por otra parte, al año siguiente, DC lanzó Final Crisis de Grant Morrison, la cual abre con la muerte de Martian Manhunter (un personaje verdaderamente relevante), en lugar de matar a otro Flash trae de regreso a Barry Allen, los malos ganan, Wonder Woman es convertida en una mujer-perro al servicio de Apokolips y Batman rompe su regla de no usar armas de fuego para luego ser víctima de la Sanción Omega.


Pero esta reseña es sobre la noche más oscura, quizás uno de los eventos más esperados en mucho tiempo dada la monumental expectativa que generaron a su alrededor. Desde el final de Sinestro Corps War se sembró la semilla, con los restos del Anti-Monitor viéndose capturados en el interior de una gigantesca batería de poder negra y con miles de anillos negros en busca de anfitriones. Durante el transcurso de los dos años siguientes se fueron desarrollando poco a poco los elementos de esta historia, sobretodo lo de la guerra de la luz entre las diversas facciones del espectro emocional. Finalmente los anillos negros entran en acción, reanimando cadáveres de héroes caídos, villanos fenecidos y amigos y familiares por igual. Al más puro estilo de una película de zombies, estos Linternas Negras atacan a superhéroes y civiles para sacarles el corazón y alimentar la batería de poder, acumulando energías para un fin y un amo misteriosos. Y, como era de esperarse, todo aquel que cae víctima de los redivivos es poseído por otro anillo negro, engrosando las filas enemigas.


La historia principal ocurre en la miniserie titular y en el título de Green Lantern, pero no se limita a estos. Todo comienza con Blackest Night: Tales of the Corps, en donde se nos narran historias de algunos miembros en las filas de los ejércitos combatientes en la guerra de la luz. De este modo nos familiarizamos con los conceptos y algunos protagonistas de la acción venidera. La recopilación también incluye dos números de Adventure Comics, en los que Superboy-Prime se enfrenta a los Linternas Negras cuya muerte ocasionó. Y a Alexander Luthor de Tierra-3 vuelto del más allá. Como siempre con este personaje metaficticio, la historia es más bien fastidiosa como él mismo.


En Green Lantern Corps vemos el ataque de todos los Linternas Verdes (ahora Negras) a la batería de poder, como parte de su plan de devorar los distintos espectros de la luz para sumir al universo nuevamente en oscuridad total. Se revela, al igual que en otros títulos, que quienes revivieron fueron "elegidos" por tener un lazo emocional con aquellos a los que combaten y cuyos corazones, rebosantes de emociones, quieren consumir. También se expone que la forma de derrotar a estas criaturas es mezclando dos distintas formas de la luz, forzando a quienes otrora fueran enemigos a una alianza por la supervivencia mutua.


Además de estas series, también hay varias miniseries revisando el involucramiento de algunos personajes en la saga. Blackest Night: Batman nos muestra al relativamente nuevo portador del manto del murciélago -Dick Grayson-, acompañado de su Robin -Damian Wayne- y el ahora llamado Red Robin -Tim Drake-, luchando contra los cadáveres de los padres de estos huérfanos y varios bati-enemigos muertos a lo largo del tiempo. Deadman los ayuda a encontrar una forma de darles la vuelta. En Blackest Night: Superman, Clark Kent visita a Superboy en Smallville sólo para hacer frente a Superman y Lois Lane de Tierra-2 junto al Psycho-Pirate. Blackest Night: Titans nos muestra el regreso de algunos Teen Titans caídos en batalla, incluyendo a la infame traidora, Terra. Simultáneamente, las nuevas Hawk y Dove se enfrentan al Hawk original, descubriendo que Dove está unida a una luz blanca que repele y destruye a los Linternas Negras.


La miniserie Blackest Night: Flash es protagonizada por Barry Allen, quien apenas está ajustándose al mundo tras haber regresado de la Speed Force (por no decirle muerte) y todavía no sabe bien a bien quiénes están vivos y quienes muertos. Una subtrama nos presenta a los rogues, haciéndole frente a sus propios muertos. Algunas de las historias llegan a ser repetitivas: se nos cuenta quiénes regresan de la muerte, los héroes descubren cómo hacerles frente y desarrollan una forma de destriur a los Black Lanterns. Blackest Night: JSA es un ejemplo de esto. En cambio, Blackest Night: Wonder Woman desarrolla su historia a la par que el evento principal, con la protagonista yendo de combatir a Max Lord a volverse una Black Lantern ella misma, para terminar como una Star Sapphire de reserva. Mi parte favorita es la segunda, en la que vemos la voluntad de Diana Prince sometida a la voracidad del anillo negro.


Pero los muertos no fueron los únicos que regresaron en esta aventura: varios títulos cancelados de DC tuvieron un número más en su continuidad, mostrando cómo ciertos personajes del Universo DC se vieron afectados por esta noche tan oscura. Algunos están más inmiscuidos en la historia principal, como The Atom and Hawkman -en la que Ray Palmer, como miembro de la Tribu Indigo, se enfrenta a su difunta esposa una vez más-, Green Arrow (el cual no es parte de los títulos "resucitados" pero sí un one-shot importante) -donde un Oliver Queen lucha contra el anillo negro que tomó posesión de él, haciendo un uso muy interesante del arte para reflejar la perspectiva de la mente dentro del zombie- y The Phantom Stranger -que nos promete un papel relevante del cuerpo de Deadman en cual nunca se resuelve, habremos de ver si en Brightest Day atan este cabo suelto-.


Otros de estos capítulos sueltos son menos relevantes y padecen de la repetitividad ya mencionada, en particular el de Catwoman. The power of Shazam! nos brinda una historia un tanto diferente, pues el Osiris Linterna Negra es relativamente inmune al influjo de la sortija debido al origen mágico de sus poderes. The Question y Starman continúan historias propias a sus personajes, un tanto oscuras para quienes no estamos familiarizados con ellos. Y Weird Western Tales es más weird que western.


Pero aquí no acaba la cosa, algunos títulos del Universo DC también dedicaron un par de números a reflejar los efectos de esta noche sin luz en las vidas de algunos personajes. Booster Gold se enfrenta a su fallecido amigo Ted Kord -Blue Beetle-, cuya muerte aún resuena y duele. Doom Patrol tiene muchos más muertos que los que vinieron a importunarlos, y la historia se queda muy a medias. Justice League of America tiene a un muy golpeado y reducido equipo haciendo frente como puede a sus antiguos compañeros de la oscura Justice League Detroit, incluyendo un superhéroe chicano (que está mejor muerto). Adicionalmente, quiero agregar que ya no tolero el arte de Mark Bagley: hubo un tiempo en que lo amé (cuando dibujaba Amazing Spider-Man), pero ahora lo detesto. Outsiders continúa la historia de Terra tras su visita a Titans Tower, pero otros muertos acosan al resto de este equipo. Uno de mis títulos favoritos fue R.E.B.E.L.S. Y no es por el manejo particular que se dé al evento, ni por la historia que viene de números previos y que continúa en números posteriores, es simplemente porque está MUY bien escrita, fluida y cautivante de principio a fin aunque uno desconozca a los personajes (y acompañada de buen arte). Uno de los comics "resucitados" fue Suicide Squad, pero no lo mencioné en el párrafo anterior pues su historia continúa en Secret Six. También disfruté enormemente de esta historia con villanos llevando a cabo operaciones sucias. Superman/Batman, a cargo de Scott Kolins, continúa la historia presentada en un preludio en Solomon Grundy, con el eterno zombie regresando como un Black Lantern para importunar a Man-bat y a Bizarro, figuras de por sí trágicas. Por último, Teen Titans nos trae la torcida historia familiar de Deathstroke y Ravager, rayando en lo melodramático pero conservando el buen gusto.


En general, la mayoría de los comics aquí reseñados cuentan buenas historias. Al mostrar a quien orquestó semejante ataque contra la vida como la conocemos, también se explicó de manera bastante convincente cómo es que muchos superhéroes han regresado de la muerte. Resulta que todo era parte de un plan malévolo, y no sólo de los editores para quitarles su dinero a los fanboys. Como resultado tras la conclusión de la serie, se supone que ahora sí ya nadie puede revivir. A ver cuánto les dura la intención, que ya en alguna ocasión Marvel dijo lo mismo y sólo bastó que cambiaran de presidente para regresar a sus políticas antiguas.


Quizás esta reseña no es muy completa: no analizo a detalle las historias ni tampoco abordo a profundidad la labor de los artistas. Pero es difícil hablar de una saga tan larga, con tantos colaboradores, haciéndole justicia a cada uno y sin revelar demasiado de la trama para no arruinar las sorpresas. Espero que más bien les sirva para despertar su interés por al menos parte de las historias que leí, para que puedan dirigir sus lecturas y encaminarlas a lo que llame más su atención.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Cowboys & Aliens

(Fred Van Lente, Andrew Foley & Luciano Lima, Platinum Studios / Jon Favreau, Estados Unidos, 2011)

No hay ni a cual irle: la película es mala, el comic es aún peor. Platinum Studios se ha creado la mala fama de crear comics con el único propósito de vender los derechos para adaptar sus historias a otros medios. Dicho sea de paso, les importa un reverendo pepino la calidad de sus obras con tal de que puedan sacar dinero de ellas.

Las nocivas luces en el cielo.

Lo único que tienen en común la "novela gráfica" y el filme es el título. Vamos, ni siquiera los nombres de los personajes son los mismos. Y debería llamarse Cowboys & Aliens & Indians, de tan absurda y ridícula que es. Sólo faltó que le agregaran zombies y ninjas.

Las naves espaciales.

La "versión" impresa está basada en una idea de Scott Mitchell Rosenberg, fundador de la infame editorial y creador de conceptos tales como Men in Black. La premisa no es del todo mala, se plantea a los alienígenas como conquistadores que sienten tener el derecho de imponer su cultura sobre especies menos desarrolladas tal y como los colonizadores hicieron en América, África y otras partes del mundo. Pero más allá de un mañoso y breve prólogo ilustrado competentemente por Dennis Calero no se desarrolla esta noción.

La persecución obligada.

El resto de las páginas está ocupado por un arte mediocre a cargo de Luciano Lima y una historia a medias con personajes trillados sin desarrollo alguno. Los vaqueros se defienden de los temibles y salvajes pieles rojas cuando cae una nave del cielo. Los extraterrestres (con un aspecto nada imaginativo) deciden apoderarse del planeta así sin más pero algunos terrestres se apoderan de artefactos que les ayudan a defenderse. Uniendo fuerzas, apaches y vaqueros (con ayuda de una esclava de otro planeta) derrotan a los malosos. Fin. En la última página intentan darle un giro que a nadie podría importarle después de haber sufrido de las primeras noventa y nueve páginas.

Los mentados aliens.

La película mejora un poquito las cosas, pero no mucho. En un típico déjà vu de cualquier western, hay un forajido buscado por la ley, un magnate que posee al pueblo y de paso lo aterroriza, y mucha mala voluntad entre todos. No falta el padrecito rudo y el cantinero bienintencionado. En medio de todo eso, luces en el cielo interrumpen la discordia para robar gente. Las criaturas celestiales -o quizá infernales- y sus vehículos resultan ser impenetrables para la artillería terrícola. Los humanos siguen el rastro de los monstruos para recuperar a los suyos y en el camino se encuentran a los indios, los cuales aceptan unírseles. A la mera hora resulta que, inexplicablemente, los "villanos" no son tan invulnerables como parecía. Ah, y vienen a la tierra buscando oro, háganme ustedes el favor.

Los personajes femeninos.

Los dos personajes femeninos del comic -una vaquerita y la "espía" alienígena- se fusionan en uno solo, interpretado por Olivia Wilde (cuyos hermosos ojos constituyen la única razón de peso para ver esta cinta). El guión se esfuerza por intentar dar unos giros a la trama antes del final (aunque yo siempre sospeché que Ella era de otro planeta), algunas cosas que no se ven venir y que evitan la complacencia descarada de la historieta (donde el vaquero se enamora de la marcianita y el apache de la pelirroja). De cualquier forma, la trama tiene huecos que de ninguna manera se pueden justificar. Y ultimadamente, no se trata de un buen western, ni de una buena película de extraterrestres, ni de Ciencia Ficción inteligente, ni de un producto de calidad satisfactoria. Entretiene a medias, a ratos aburre, no aguanta ningún tipo de análisis, pero sigue siendo preferible a su supuesta inspiración en papel y tinta.

Lo único bueno de la película: los ojazos de esta mujer.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Green Lantern y GL Corps (parte 5)


Y cada vez está más cerca La Noche Más Oscura... De hecho, ya me toca leerla y reseñarla en mi siguiente publicación, pero de momento es el turno de lo que viene justo antes. Mientras en GL Corps se dedicaron a revisar las consecuencias de la Sinestro Corps War, el título de Green Lantern presentó Secret Origin, historia en siete partes que nos plantea, a través de un retcon, el origen de Hal Jordan como Linterna Verde y su (ahora) primer combate usando el uniforme. Resulta un poco repetitivo, pues varios de los elementos tanto de la vida personal de Jordan como de sus inicios como miembro de las Corps ya se han revisado constantemente en números anteriores, pasando también por su primer encuentro con Sinestro. No obstante, resulta interesante ver cómo meten el origen de la venidera Blackest Night y exitosamente lo entrelazan con las primeras aventuras de Hal Jordan. Geoff Johns juega con los cánones de la continuidad oficial y sale victorioso, usando elementos creados por muchos escritores previos a él, incluyendo nada menos que a Alan Moore. Por su parte, el dibujante Ivan Reis va refinando su estilo, apegándose cada vez más al realismo "limpio" de Alan Davis (o de Bryan Hitch pero con menos sombras).


La historia continúa en Rage of the Red Lanterns, la cual da inicio con un one-shot que supuestamente forma parte de Final Crisis, pero sólo por algunos eventos mencionados tangencialmente. Aquí Atricitus, uno de los cinco sobrevivientes de la masacre del sector 666 convertidos en terroristas y crucificados para el resto de la eternidad en el planeta Ysmault, logra liberarse y crear su propia batería de poder, basada en la luz roja del espectro emocional que simboliza a la ira. Ya desde antes se nos había dado indicios, pero aquí vemos a su ejército de coléricos incontrolables (incluyendo a mi favorito, Dex-Starr, un tierno gato azul enfurecido) atacando a Linternas Verdes y "Sinestros" por igual en una emboscada a la emboscada para liberar al líder de los portadores de anillos amarillos. Para complicar más las cosas, aparecen los primeros Linternas Azules de Ganthet. Jordan, con tantos anillos, ya no sabe ni de qué color es.


Ya como preludio oficial al mega-evento tan esperado, tenemos Green Lantern Corps: Emerald Eclipse. Se nos revelan lazos familiares inesperados, romances prohibidos y conspiraciones sediciosas, así como también se insinúa traición dentro de los Guardianes del Universo. Mis quejas al señor Peter J. Tomasi: ¿Es prudente dar poderes del nivel de Superman a un planeta completo de xenófobos e intolerantes? Y también, al final de Rage..., creí que Sinestro pensaba atacar a Mongul Jr, ¿por qué el cambio de planes? Pónganse de acuerdo, señores (o que los editores hagan su trabajo). Pat Gleason sigue definiendo su "voz" artística, ahora la mayoría de las caras son reconocibles, no sólo la de Guy Gardner. Ah, claro, un gran acierto en general de este título fue el haber presentado a un elenco nutrido y conservarlo durante varios números, así se pueden dar el lujo de matar a uno que otro personaje que no es de los "grandes" sin que carezca de resonancia emocional, como en el sacrificio aquí presentado.


Para terminar esta reseña, Green Lantern: Agent Orange. Uno de los dos últimos colores que nos faltaba por conocer, el naranja de la avaricia es custodiado por Larfleeze, una especie de cerdo tacaño que se apodera de identidades, tiene un ejército de fantasmas y quiere todo lo que no es suyo. Johns continúa elaborando su mitología, hasta cierto punto reminiscente a la que Neil Gaiman hizo en Sandman (con sus claras diferencias, obvio) presentando siete aspectos que tendrán poder mientras haya seres vivos que los lleven a la práctica. El cambio de dibujante por Philip Tan no me gustó mucho pues, para empezar, sus versiones de ciertos personajes (en particular Stel) son muy diferentes y los hace irreconocibles, echando a perder la congruencia gráfica que había reinado hasta el momento entre los diversos artistas. Además, su estilo "sucio" e hiperrealista no me gusta en lo particular, me recuerda a ratos a Whilce Portacio y Rob Liefeld (al último de los cuales odio reclacitrantemente). Aunque a veces quiere ponerse todo Alex-Ross-iano y tampoco le queda. Pero es mi apreciación personal.

Mi Red Lantern favorito, Dex-Starr. No lo hagan enojar.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Green Lantern y GL Corps (parte 4)


Continúo mis reseñas condensadas de Green Lantern. Posteriormente a Sinestro Corps War leí el Secret Files and Origins, el cual si bien no es indispensable ayuda para familiarizarse con personajes que resultarán instrumentales en historias venideras. Consiste en una serie de biografías de varios Linternas Verdes activos, así como de algunos conceptos alrededor de las Corps.


A manera de epílogo a la guerra arriba mencionada está Green Lantern: The Alpha Lanterns, en donde se ven más consecuencias de la primera de diez nuevas leyes que irán implementando los Guardianes del Universo en su reescritura del Libro de Oa: abusando de su nueva capacidad para matar a miembros de las Sinestro Corps, una de las Linternas "perdidas" asesina a sangre fría a Amon Sur, llevando a los Guardianes a tomar la decisión de crear a los Alpha Lanterns, una especie de Asuntos Internos que vigilan que ningún Linterna Verde abuse de su poder. Concepto creado por Grant Morrison para utilizarlo en su Final Crisis, este nuevo grupo ocasiona más problemas de los que soluciona. Nada de esto impide que los Guardianes revelen su segunda nueva ley: ahora se puede aplicar la fuerza letal contra cualquier enemigo de las GL Corps.


En el otro título también aparece esta nueva división de las Corps. Curse of the Alpha Lanterns, escrito por Sterling Gates y dibujado por Nelson nos brinda una historia protagonizada por Boodikka, quien demuestra ser implacable en su nuevo rol para buscar que haya justicia. Como el resto de los Alpha Lanterns, ahora es mitad Manhunter y, por ende, mucho más fría e insensible.


Con el regreso del equipo creativo de Peter J. Tomasi y Patrick Gleason, la historia continúa con Green Lantern Corps: Ring Quest, en la que Mongul Jr. recibe el anillo de poder amarillo correspondiente a su sector espacial y decide utilizarlo para transformar a la black mercy (una flor que se une a un individuo y le crea una fantasía complaciente mientras drena sus energías vitales) en portadora de pesadillas en lugar de esperanzas. A un grupo de Linternas Verdes liderados por Kyle Rayner se le encomienda encontrar los anillos amarillos que surcan el espacio en busca de nuevos dueños y hallan seis (u ocho, dependiendo del capricho del dibujante) en posesión del villano. Uniendo fuerzas con Mother Mercy, el planeta-planta que "da a luz" a las black mercies, derrotan al villano pero, en un inexplicable hueco en la trama, lo dejan por muerto a) sin cerciorarse de que en realidad lo esté y b) sin quitarle los anillos que desde un principio venían buscando.


En Green Lantern Corps: Eye of the Beholder, algunos miembros de las Sinestro Corps deciden aplicar estrategias terroristas involucrando (y asesinando cruelmente) a los familiares y seres queridos de los GLs para amedrentarlos. Al más puro estilo de secuestradores, mandan partes corporales (en este caso ojos) a los novatos en Oa. El artista invitado, Luke Ross, hace un trabajo competente pero bastante convencional.


La  búsqueda de justicia por éstos crímenes nos lleva a Green Lantern Corps: Sins of the Star Sapphires, donde simultáneamente se desarrollan dos historias. Por una parte, Guy Gardner, Arisia y el nuevo Ion escoltan a un par de Guardianes en una misión diplomática a Zamaron, donde presencian el surgimiento de otro de los aspectos del espectro emocional de la luz: el color violeta del amor, ejercido por las Star Sapphires. Al mismo tiempo, Kyle Rayner, Soranik Natu y otros GLs persiguen a la maligna Kryb, quien ha estado robando a los bebés de otros Linternas Verdes, matando a uno que otro de los padres. Los Guardianes siguen sin aprender su lección e imponen otra nueva ley estúpida, la tercera: se prohiben relaciones amorosas o carnales en las GL Corps. Como resultado, cientos de miembros renuncian a sus cargos de inmediato. Todo esto va pavimentando el camino para el mega-evento Blackest Night, que se acerca poco a poco. Patrick Gleason sigue desarrollando su estilo, ahora utilizando tanto detalle como Doug Mahnke. Me gusta su manera de dibujar, pero no podría reconocer su arte sin los créditos, siento que le falta un toque distintivo fuera de la cara que utiliza para Guy Gardner.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Green Lantern y GL Corps (parte 3): Sinestro Corps War


Lo siguiente en la continuidad de Green Lantern es el primer gran evento que gira en torno a la mitología del personaje: la Sinestro Corps War. Hablemos un poco de Sinestro. Llegó a ser el más grande de los Linternas Verdes, pero su empeño lo llevó al extremo de someter a su planeta natal Korugar a una dictadura extrema. Esto lo volvió un villano a los ojos de todos, le hizo perder su status como Linterna Verde y merecer el exilio en el universo de anti-materia. Recurrentemente volvió como enemigo de Hal Jordan hasta convertirse en su némesis, con planes cada vez más siniestros y maquiavélicos.


En la historia reseñada el día de hoy, Sinestro crea su propio cuerpo de guerreros para contraponerse a las Green Lantern Corps, reclutando a seres capaces de infundir gran temor en cada sector del universo y dándoles anillos de poder sin la limitación que tienen los policías interestelares de no poder usar sus armas para matar. Entonces este ejército pone a los héroes en situaciones bastante difíciles, revelando que ciertas desgracias que habían acaecido sobre algunos de ellos eran obra suya e iniciando las hostilidades abiertas con un ataque frontal al planeta Oa. Los Green Lanterns se reponen como pueden y cambian el lugar de la batalla a distintas locaciones por varios sectores espaciales hasta terminar en la Tierra (como de costumbre). Para hacer las cosas más difíciles aún, los malos incluyen entre sus filas al Superman Cyborg con todo un ejército de Manhunters (introducidos en volúmenes previos), a Superboy-Prime (villano principal de Infinite Crisis), a un nuevo Warworld y al mismísimo Anti-Monitor regresado de la muerte (y salido de las páginas de Crisis on Infinite Earths).


Geoff Johns, apoyado por otros escritores y varios artistas, nos presenta una historia muy disfrutable, con buenos giros y reveses, bajas por todas partes, mucha acción y cambios interesantes: para no perder la guerra, los Guardianes deciden reescribir el Libro de Oa y agregar diez nuevas leyes, siendo la primera de ellas el que los anillos de poder puedan usarse letalmente en contra de los miembros de las Sinestro Corps. Con una ligera reflexión sobre la responsabilidad de todos aquellos que se encargan de proteger al prójimo y más sobre el tema del miedo en nuestro mundo actual, Johns profundiza en los temas que ha venido revisando desde que empezó su temporada en el título. Aunque no me gusta la postura pro-guerra que presenta, debo admitir que me gustó mucho la historia. Y se siguen sembrando semillas para eventos venideros que tendrán mayor repercusión en el universo DC.

jueves, 25 de agosto de 2011

Green Lantern y GL Corps (parte 2)


Continuando con mi revisión a las historias de Green Lantern, toca turno al tomo Green Lantern: Revenge of the Green Lanterns. Geoff Johns continúa reestableciendo a Hal Jordan como uno de los personajes importantes del Universo DC, aquí lo acompaña el dibujante español Carlos Pacheco en los primeros dos capítulos, en los cuales une fuerzas con su eterno amigo Green Arrow para enfrentar al hijo de Mongul. Nuevamente al aspecto humano de Jordan y a su vida familiar se les da un mayor peso al igual que en el tercer capítulo, en el cual Green Lantern toma una misión junto con Batman para limar las asperezas entre ellos y entender sus diferencias (con arte de Ethan Van Sciver, al cual odio pero también admiro). Las últimas cuatro partes son las que dan el desafortunado título al libro. Para empezar, la historia forma parte de la iniciativa tomada por DC para adelantar todos sus títulos un año en el futuro; así nos enteramos de que Jordan estuvo preso en un campo militar ruso, se han implementado políticas internacionales para limitar las actividades de los superhéroes y hay un precio sobre la cabeza del héroe. Luego se revela una conspiración (planteada en el volumen previo) en la que el Cyborg planea una vez más apoderarse de todo (supongo) usando a los Manhunters. Para darles "pila" utiliza a otros Linternas Verdes que fueron dados por muertos tiempo atrás. Digo, si ya revivieron a Hal, ¿por qué no revivir a todos los demás de un jalón? La idea es que varios de ellos fueron muertos por Jordan bajo el influjo de Parallax y, a pesar de tener que hacerles frente, siento que tendría más peso dramático que siguieran muertos. Además, ni siquiera es una venganza pues no hay ningún plan, solamente regresan por casualidad y guardan mucho rencor. En esta última parte hace su debut en el título el dibujante brasileño Ivan Reis, mostrando un trabajo de gran calidad.


El primer volumen en el título regular de Green Lantern Corps: To Be A Lantern, profundiza en los personajes presentados en la miniserie anterior: Soranik Natu (oriunda del planeta de Sinestro, que ve el portar el anillo como una maldición), Vath Sarn e Isamot Kol (enemigos por la guerra entre Rann y Thanagar, forzados a ser compañeros en su nuevo rol). También continúa dándosele relevancia a Guy Gardner, así como a los veteranos Kilowog y Salaak. La primera mitad gira en torno a una conspiración un tanto transparente, la segunda se va por el lado más bien cómico para retratar las vacaciones de Gardner que se ven interrumpidas por Bolphunga el implacable. En esta segunda parte, Dave Gibbons se hace cargo tanto de guión como de las labores artísticas, con ese estilo tan característico suyo que, sin embargo, no ha perdido vigencia (gracias, en parte, al colorista Moose Baumann que da un toque de frescura a sus trazos). El arte en los primeros capítulos es de Pat Gleason, artista del volumen anterior, cuyo estilo se muestra en constante evolución. El tono policíaco de este título hace de su lectura una experiencia grata.


Ya entrados en gastos, seguiré con Green Lantern Wanted: Hal Jordan. Tras repetidas advertencias, Jordan es perseguido por autoridades rusas por ingresar en su espacio aéreo. Al mismo tiempo, varios cazarrecompensas buscan capturarlo y sus compañeros de la Liga de la Justicia pretenden al mismo tiempo ayudarlo pero detenerlo. Abordando el tema de la guerra en otros países, Johns toma una postura muy pro-combate la cual no me deja del todo cómodo, demasiado yankee. El arte de Ivan Reis muestra su clara influencia de la escuela de Jim Lee, aunque pasada por unas clases de Alan Davis al reducir el exceso de detalle y agregar un realismo más sobrio. Al revelar quién está tras la recompensa por el héroe también se da el segundo indicio de que algo más grande está pasando (lo cual dará pie a Sinestro Corps). De igual manera, los últimos tres capítulos traen de regreso a Star Sapphire, en una historia graciosa de romance y acción que nos presenta un espectro más de la luz. El arte aquí corre a cargo de Daniel Acuña, con un estilo similar al de Adam Hughes (en particular por su forma de acercarse a la belleza femenina).


Para terminar esta reseña, en Green Lantern Corps: The Dark Side of Green el escritor Keith Champagne nos trae una emocionante e inventiva historia en la que Guy Gardner es enviado en una misión de black-ops, introduciendo a un operativo que se hace cargo de los encargos sucios de los Guardianes. Para la segunda mitad regresa Dave Gibbons a los guiones, desarrollando más las historias de los personajes previamente presentados e incriminando a Guy Gardner por dos asesinatos. En un giro bastante interesante de algo que venía gestándose desde varios números atrás, se revela que Mogo (el planeta viviente que es en sí mismo un GL) ha caído víctima de una infección viral que ha lavado la mente de otros Linternas Verdes, poniendo en riesgo la supervivencia de las Corps. El arte de Pat Gleason se empieza a definir, dejando un poco de lado las líneas gruesas para contornos exteriores al estilo Ed McGuiness para inmiscuirse más en detalles interiores. Para terminar, los dejo con la asombrosa portada del primer capítulo de este libro.

lunes, 22 de agosto de 2011

Green Lantern y GL Corps (parte 1)


Desde fianles del 2004, DC Comics se puso las pilas para revitalizar a uno de sus personajes centrales y poner en orden su mitología. Tal fue su éxito al hacer esto que Linterna Verde ha estado al centro de los recientes eventos anuales de la editorial y ya hasta le hicieron su película. A pesar de que más o menos sé lo que ha pasado en su comic, no lo había leído. Gracias a mi amigo Antolín estaré revisando todo lo que ha ocurrido con el personaje desde su regreso a la gloria, empezando por Green Lantern: Rebirth.

Revivir a un personaje es siempre un asunto delicado. Es algo característico del comic norteamericano que puede funcionar muy bien o resultar un completo fracaso. Lo central no es el hecho de que fulano o mengano regrese, sino qué tan buenas historias se pueden contar al respecto. Aquí, Geoff Johns logra incorporar la pesadísima continuidad oficial de una manera que se siente a la vez ligera, fresca y fiel a la historia. En algo muy parecido a las típicas tomadas de pelo se plantea la "inocencia" de Hal Jordan en todo el asunto "Parallax," replanteando de paso la tradicional "falla amarilla" en los mitos de los Linternas Verdes. Y si Jordan está de regreso, su némesis Sinestro no puede estar lejos. En general, no me gusta el arte de Ethan Van Sciver, pero admito de que es bueno en lo que hace: el uso de la luz verde en los distintos portadores del anillo, el juego de luces y sombras (en particular al usar a Batman) y su atención al detalle hacen que sus dibujos capturen la atención del lector.


La historia continúa en Green Lantern: No Fear. El trade abre con una comnovedora historia que nos muestra el lado humano de Jordan, lo que en primer lugar le dio su lugar en el corazón de los lectores. El arte de Darwyn Cooke en este capítulo se siente un tanto tieso, pero se ve el potencial que eventualmente ha alcanzado este artista. Luego Carlos Pacheco acompaña a Johns en el arte para presentar el regreso de los Manhunters, quienes jugarán un papel importante en la siguiente historia. Por último, podemos gozar nuevamente del arte de Van Sciver en una historia que empieza a sentar las bases de eventos venideros, con el regreso de Black Hand y una historia que revela el papel que han jugado hombrecillos verdes del espacio (¿en serio?) en el origen de varios villanos de GL. Los puntos fuertes en la trama son, nuevamente, los aspectos humanos de Jordan, su vida familiar y la reconstrucción de Ciudad Costera.


Para terminar esta reseña, toca el turno a Green Lantern Corps: Recharge. Parte importante de los mitos de GL es su relación con este cuerpo policíaco interestelar el cual regresa con todas las de ganar. Co-escrito entre Johns y el aclamado Dave Gibbons (artista de Watchmen) y con arte de Patrick Gleason, se pone al centro de la escena al carismático y detestable Guy Gardner, dándole el lugar que merece en el Universo DC. En este primer arco también comparten escena Kyle Rayner y algunos principiantes, mostrando las dificultades del entrenamiento, buenos conflictos de personajes, buen desarrollo de historia y la tendencia a desobedecer característica de Gardner que, no obstante, lo hace valioso para las GL Corps.

Supongo que esta reseña será un poco confusa para quien no esté familiarizado con los personajes y los temas. De antemano les pido una disculpa, es otra de las características del comic de superhéroes que lo hace de difícil acceso. Es un tanto necesario ser ya un geek para darle valor a estas historias, pero la idea de regresar a Jordan era también darle una oportunidad a nuevos lectores de entrarle al personaje desde un punto un poco menos hostil sin que sea necesario leer las décadas de continuidad preexistente. En general, se trata de buenas lecturas, recomendables aún si no piensan leer todo lo que vino antes o lo que vendrá después.

sábado, 20 de agosto de 2011

Lobster Johnson: The Iron Prometheus


Como otro regalo de cumpleaños que decidí leer con el afán de verificar que lo que estaba dando cubría los requerimientos mínimos de calidad, este comic llegó a mis manos. Escrito por Mike Mignola (creador de Hellboy) e ilustrado por Jason Armstrong, nos narra algunas de las aventuras del héroe pulp que ha aparecido en otros comics de Mignola. El personaje titular es un vigilante que combate a gangsters y a espías nazis, mezclados con uno que otro monstruo de vez en cuando. Con la brutalidad característica de los personajes de los años 40, marca a sus enemigos en la frente con una tenaza de langosta al rojo vivo.


En esta historia centrada en las aventuras de Johnson, el justiciero debe proteger al portador de una armadura experimental que utiliza energía Vril (utilizando tecnología basada en la de los hiperboreanos) en contra de la "amenaza amarilla." Como siempre, algunos chinos siniestros buscan destruir al mundo trayendo de regreso unos cuantos dragones, por qué no. Si además le agregamos a una damisela en peligro, científicos, nazis (que nunca están de más) y al equipo que apoya a Lobster, tenemos los ingredientes de una buena historia que no se tienta el corazón a la hora de enfrentar a sus personajes con el peligro.


Mi única queja, como con casi todo lo que hace Mignola, es que la acción es demasiado visual y lo deja a uno con la impresión de que las cosas se solucionan de manera en demasía sencilla. Tal vez si la narrativa gráfica utilizada fuera un tanto menos comprimida podría evitarse esto. El arte de Armstrong emula en buen grado los diseños característicos del escritor pero tiene su propio acercamiento a esta estética ahora tan popular.


Un extra que le da un muy buen sabor al libro es la adición de pequeños artículos metaficticios que abordan las distintas etapas del personaje a través de los tiempos en el mundo "real," desde ser un personaje de seriales de televisión y programas de radio, pasando (obviamente) por los comics y llegando incluso a las películas mexicanas de luchadores. De cualquier manera, para aquellos que gusten de personajes al estilo de The Shadow o Doc Savage, este comic es una buena alternativa.

jueves, 18 de agosto de 2011

The Calling: Cthulhu Chronicles


Como regalo de cumpleaños para el lovecraftiano mayor de la Neurobunch, Miguel (alias Gruñis), conseguí este comic del año pasado que me hizo pensar en él desde que lo vi. Obviamente, no podía regalárselo sin haberlo leído antes. Digo, para cerciorarme de que no le estaba dando una obra de calidad menor a lo que su refinado gusto acostumbra.


La premisa básica es compleja, varios personajes se van entrelazando hasta que sus caminos se unen. El protagonista principal es Clay Diggs, vendedor de una farmacéutica importante, quien se entera de que su hermana se internó a sí misma en un manicomio. Simultáneamente, un crucero encalla en la costa con toda la tripulación muerta (y unos cuantos cuerpos de más). Por otra parte, un ejecutivo de una de las compañías de diseño publicitario de mayor renombre cometió suicidio y su sucesora empíeza a encontrar coincidencias extrañas en las campañas para las cuales estaba trabajando.


La historia, escrita por Michael Alan Nelson y Johanna Stokes, se desarrolla de manera bastante fluída, incorporando elementos lovecraftianos tradicionales -cultos malignos, locura, conspiraciones, suicidas e invocaciones en lenguas arcanas- con otros elementos más contemporáneos como cultura corporativa, narcóticos, moda, medicina y turismo. El resultado logra crear la atmósfera adecuada para contar una historia inteligente que puede complacer a los seguidores del escritor oriundo de Providence. En cuanto al arte, a cargo de Christopher Possenti, implementa técnicas de diseño que ayudan de gran manera a contar la acción. Nos presenta un mundo creíble y muy parecido a la realidad, además de que no escatima esfuerzos al incluir detalles de fondo. Y se esfuerza en diferenciar a cada personaje, así como en mostrar grandiosas expresiones de horror que logran inquietar al lector.


Hacia el final pareciera que los personajes son más heróicos que los acostumbrados protagonistas del horror cósmico, pero la conclusión tiene su debida dosis de pesimismo e inevitabilidad. En definitva recomendable para todos aquellos que gusten de historias sobre Cthulhu, y también para quienes nunca hallan escuchado mencionar su profano nombre.