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martes, 29 de noviembre de 2011

Noctambulante - 3er Aniversario


Pareciera que fue ayer cuando el Galerón cerró sus puertas y, a los pocos meses, se anunció el modesto principio de un nuevo proyecto de Pánico de Masas: el Noctambulante. Todo comenzó una noche, en el jardín de una casa vacía en Coyoacán. La concurrencia fue limitada, pero la programación fue satisfactoria. Con el paso de estos tres años, nuestro pequeño mosntruo ha crecido desmedidamente. Nunca me hubiera imaginado que en alguna ocasión se rebasarían los mil espectadores en un maratón. A finales del mes pasado festejaron su tercer aniversario, el cual fue presagiado por el siguiente promo, dirigido por mi querido Carlos Meléndez y con un cameo de quien escribe estas palabras:


Repitiendo una de las sedes utilizadas anteriormente, se dio cita al público noctámbulo en el Centro Cultural Carranza -cuyas áreas fueron rebautizadas en honor a Vincent Price, Dario Argento, Tom Savini y George A. Romero. Las festividades dieron inicio el viernes 28, con la presentación de la revista electrónica conmemorativa del evento, con textos sobre cine, horror y demás intereses del público frecuente. Denle click acá para leerlo y/o descargarlo.


El atasque de películas comenzó con Llámenme Mike (Alfredo Gurrola, México, 1979) y contamos con la presencia del director para presentarla. Miguelito es un policía que asume la culpa por evidencia -cocaína- "desaparecida" por su superior tras una redada. En la cárcel es atacado por otros presos y termina con heridas craneales graves. Al recuperar la consciencia, se redenomina Mike (léase como "maik") y cree estar inmerso en intrigas internacionales contra los comunistas. Pero al enfrentar sus amenazas imaginarias, devela la red de corrupción que -aún ahora- está presente en todos los niveles de las supuestas fuerzas del orden.


Lo que vi a continuación fue el estreno oficial de El huésped, primer capítulo de la serie social de horror Herida abierta. Carlos Meléndez es también quien está tras este proyecto, el cual se propone hacer historias de calidad que giren en torno al horror sobrenatural en capítulos autocontenidos que se difundirán por medio de las redes sociales. En esta primera entrega, Abel y Aurora empiezan a vivir juntos en una casa que están restaurando, pero él empieza a sentirse mal: se siente observado, escucha ruidos extraños y su cuerpo empieza a mostrar cambios sutiles pero inquietantes. Rindiendo homenaje tanto a David Cronenberg como a Horacio Quiroga, esta historia versa sobre transformaciones orgánicas como reflejo de cambios psicológicos.


Posteriormente vi Hisss (Jennifer Lynch, Estados Unidos-India, 2010), que es una cosa extraña y no sé si me gustó. La hija de David Lynch sin duda tiene una forma peculiar de hacer cine, o al menos de escoger sus proyectos. Me gustó mucho Vigilancia extrema (Surveillance, Estados Unidos, 2008) y me emocionaba el prospecto de ver ésta, su más reciente obra, pero me llevé una decepción. Realizada como una producción comercial de Bollywood, esta historia sobre la Nagin -una especie de diosa/cobra hindú que busca venganza al ser separada de su reptílea pareja- podría caber perfectamente en la programación de Cinema Golden Choice, con todo y sus efectos especiales no tan bien logrados. No soy especialista en cine hindú, pero sí creo que Lynch le imprime una mayor dosis de violencia y sangre en su aproximación.


Debido a un cambio en la programación, terminé viendo una que no planeaba ver. Guinea Pig 3: He never dies (Masayuki Kusumi, Japón, 1986) es la tercera entrega en esta serie, infame por lo detallado y realista de los efectos especiales usados para mostrar violencia y mutilaciones diversas. Nunca me habían llamado la atención, el morbo no es uno de mis principales motores, pero al menos esta película tiene un tono más bien ligero. Un joven se encierra en casa para intentar suicidarse, pero al contarse y no sentir dolor sigue cortando y cortando hasta darse cuenta de que, como dice el título, no puede morir. Entonces decide utilizar esta dudosa ventaja para "torturar" a otros haciéndoles presenciar su automutilación.


La siguiente función la ocupó Dellamorte dellamore (Michele Soavi, Italia-Francia-Alemania, 1994), también conocida como Mi novia es un zombie o Cemetery man. Esta delirante película mezcla horror, comedia y erotismo de buena manera, contando la historia de un guardián de cementerio que se encarga de mantener a los muertos en sus tumbas cuando éstos regresan. Enamorándose de una viuda, su vida cambia drásticamente con la llegada de distintas variaciones de la misma mujer. Como me quedé dormido en una parte aparentemente importante de la cinta, no sé bien cómo interpretarla. No obstante, me gustó mucho y me parece muy buena, sin duda volveré a verla.


La última función de esta primera jornada fue Hobo with a shotgun (Jason Eisener, Canadá, 2011). Al igual que Machete (Robert Rodriguez & Ethan Maniquis, Estados Unidos, 2010), el origen de esta película fue el trailer "de a mentiras" que se hizo para Grindhouse (Quentin Tarantino & Robert Rodriguez, Estados Unidos, 2007) para después verse expandido a una obra completa. Similarmente, recurre a un guión al más puro estilo de las producciones de bajo presupuesto, a la violencia extrema y a los discursos improbables. Es divertida, ingenua y maniquea, aunque prefiero el idealismo moral que la ambiguedad sociopática que, por ejemplo, podemos ver en Super (James Gunn, Estados Unidos, 2010).


Pero aquí no acaba la cosa. Al día siguiente hubo más actividades, comenzando con pláticas a las cuales, lamentablemente, no pude asistir. También hubo más festín fílmico, comenzando con In the mouth of madness (John Carpenter, Estados Unidos, 1995). Quizá la más lovecraftiana de las obras de este director, incluso el título hace referencia a dos de las principales obras de Lovecraft, jugando con Innsmouth y las montañas de la locura. Un investigador para una compañía aseguradora analiza los casos alrededor de la supuesta desaparición de un prolífico autor de novelas de horror cósmico, develando un oscuro secreto que surgió como un engaño pero al poco tiempo se convirtió en realidad, amenazando a toda la existencia. Cada vez me gusta más y más este director, tengo ganas de revisar su filmografía completa.


The comedy of terrors (Jacques Tourneur, Estados Unidos, 1964) es una divertida comedia negra sobre un enterrador (Vincent Price) que intenta matar a su suegro (Boris Karloff) para quedarse con el negocio. Como de por sí las ventas no van bien, se dedica a matar gente adinerada para después enterrarlos, ayudado por su reticente secuaz (Peter Lorre) -quien en secreto está enamorado de la esposa de su patrón. Una serie de complicaciones macabras llevan a un desenlace por demás hilarante, si bien un tanto siniestro. Como dato adicional que puede ser de interés, es la penúltima cinta de Tourneur, pionero del cine de serie b.


Desde hace tiempo tenía ganas de ver La noche del terror ciego (Amando de Ossorio, España, 1971), concretamente desde que leí El horror en el cine y en la literatura, de Norma Lazo. También el director español César del Álamo la mencionó como una película de horror indispensable en la filmografía del género en su país. Con elementos que no pueden faltar en una buena película de horror (al menos en mi opinión), mujeres hermosas con poca ropa y tendencias bicuriosas, la historia es meramente un pretexto para mostrar caballeros templarios zombies. Obviamente tiene muchas deficiencias, pero no me decepcionó en lo más mínimo.


Por fin se me hizo ver la más reciente película de George A. Romero, Survival of the dead (Estados Unidos, 2009). Con algunos personajes de su cinta anterior, Diary of the dead (Estados Unidos-Canadá, 2007), Romero continúa con su reboot de la serie que le dio fama. Al igual que en el comic The walking dead, se nos presenta a grupos aislados de sobrevivientes tras el holocausto zombie que enfrentan a los redivios día a día, así como unos a otros. Como en todas las buenas historias de zombies, lo importante es lo que hace la gente en circunstancias extremas, no tanto el hecho de que los muertos se nieguen a permanecer muertos y que tengan un apetito insaciable. Romero nos demuestra que aún tiene el toque que lo convirtió en el rey de los zombies (figurativamente, claro) introduciendo elementos nuevos que mantienen fresca la franquicia en particular y el subgénero de muertos vivientes en general.


Aquí me toca poner una queja a los organizadores: tenía planeado ver Room 205 (Martin Barnewitz, Dinamarca, 2007) pero, debido a que les valieron los horarios y adelantaron su proyección, cuando llegué al área en que estaba ya llevaba veinte minutos de empezada. Y me niego a ver una película empezada. Molesto, no tuve más que dirigirme a otra área donde volví a ver Elukka (Tatu Pohjavirta, Finlandia, 2005), la cual ya antes había revisado en este blog. También pasaron Freaks (Tod Browning, Estados Unidos, 1932), la cual he visto muchas veces y, aunque me sigue pareciendo excelente, ya me la sé de memoria. Entonces decidí dormir un poco. También reseñé esta cinta con anterioridad, cuando estuvo en otro Noctambulante.


Y así terminaron los festejos, con mucho cansancio pero gran satisfacción. Supongo que todo el público que sigue fielmente al proyecto está ansioso por ver qué sigue, así como para seguir apoyando iniciativas como las playeras de colección Serie B, la renovación de la página de internet del colectivo y sus nuevas secciones (incluyendo una escrita por su servidor) y lo que sea que se les ocurra a continuación. Como quien dice, esto no se acaba con un FIN sino con un CONTINUARÁ...

lunes, 10 de octubre de 2011

Blackest Night


Lo que sea de cada quien, DC Comics sabe cómo hacer eventos de escala cósmica. Justo el otro día estaba recordando lo decepcionante que me resultó Civil War de Marvel Comics: su escritor, Mark Millar, se caracteriza por recurrir al shock value y esa miniserie no es la excepción. La premisa es buena, pero nada original: Squadron Supreme la revisó antes que nadie, Watchmen la llevó a su conclusión lógica, vamos, hasta Los Increíbles (The Incredibles, Brad Bird, 2004) hicieron la versión para toda la familia. ¡Spider-Man revela su identidad secreta! Sólo hasta que hace un pacto con el diablo para corregirlo. ¡Thor regresa de la muerte! Momento, es sólo un clon. ¡Mataron a Black Goliath! ¿Quién diablos era Black Goliath? ¡Los Fantastic Four se separan! (otra vez) ¡Iron Man toma decisiones dudosas! Por favor, solía ser alcohólico. ¡Arrestan a Captain America! Pero luego luego lo "matan" en su propia serie. En resumidas cuentas, puro espectáculo y nada de relleno. Por otra parte, al año siguiente, DC lanzó Final Crisis de Grant Morrison, la cual abre con la muerte de Martian Manhunter (un personaje verdaderamente relevante), en lugar de matar a otro Flash trae de regreso a Barry Allen, los malos ganan, Wonder Woman es convertida en una mujer-perro al servicio de Apokolips y Batman rompe su regla de no usar armas de fuego para luego ser víctima de la Sanción Omega.


Pero esta reseña es sobre la noche más oscura, quizás uno de los eventos más esperados en mucho tiempo dada la monumental expectativa que generaron a su alrededor. Desde el final de Sinestro Corps War se sembró la semilla, con los restos del Anti-Monitor viéndose capturados en el interior de una gigantesca batería de poder negra y con miles de anillos negros en busca de anfitriones. Durante el transcurso de los dos años siguientes se fueron desarrollando poco a poco los elementos de esta historia, sobretodo lo de la guerra de la luz entre las diversas facciones del espectro emocional. Finalmente los anillos negros entran en acción, reanimando cadáveres de héroes caídos, villanos fenecidos y amigos y familiares por igual. Al más puro estilo de una película de zombies, estos Linternas Negras atacan a superhéroes y civiles para sacarles el corazón y alimentar la batería de poder, acumulando energías para un fin y un amo misteriosos. Y, como era de esperarse, todo aquel que cae víctima de los redivivos es poseído por otro anillo negro, engrosando las filas enemigas.


La historia principal ocurre en la miniserie titular y en el título de Green Lantern, pero no se limita a estos. Todo comienza con Blackest Night: Tales of the Corps, en donde se nos narran historias de algunos miembros en las filas de los ejércitos combatientes en la guerra de la luz. De este modo nos familiarizamos con los conceptos y algunos protagonistas de la acción venidera. La recopilación también incluye dos números de Adventure Comics, en los que Superboy-Prime se enfrenta a los Linternas Negras cuya muerte ocasionó. Y a Alexander Luthor de Tierra-3 vuelto del más allá. Como siempre con este personaje metaficticio, la historia es más bien fastidiosa como él mismo.


En Green Lantern Corps vemos el ataque de todos los Linternas Verdes (ahora Negras) a la batería de poder, como parte de su plan de devorar los distintos espectros de la luz para sumir al universo nuevamente en oscuridad total. Se revela, al igual que en otros títulos, que quienes revivieron fueron "elegidos" por tener un lazo emocional con aquellos a los que combaten y cuyos corazones, rebosantes de emociones, quieren consumir. También se expone que la forma de derrotar a estas criaturas es mezclando dos distintas formas de la luz, forzando a quienes otrora fueran enemigos a una alianza por la supervivencia mutua.


Además de estas series, también hay varias miniseries revisando el involucramiento de algunos personajes en la saga. Blackest Night: Batman nos muestra al relativamente nuevo portador del manto del murciélago -Dick Grayson-, acompañado de su Robin -Damian Wayne- y el ahora llamado Red Robin -Tim Drake-, luchando contra los cadáveres de los padres de estos huérfanos y varios bati-enemigos muertos a lo largo del tiempo. Deadman los ayuda a encontrar una forma de darles la vuelta. En Blackest Night: Superman, Clark Kent visita a Superboy en Smallville sólo para hacer frente a Superman y Lois Lane de Tierra-2 junto al Psycho-Pirate. Blackest Night: Titans nos muestra el regreso de algunos Teen Titans caídos en batalla, incluyendo a la infame traidora, Terra. Simultáneamente, las nuevas Hawk y Dove se enfrentan al Hawk original, descubriendo que Dove está unida a una luz blanca que repele y destruye a los Linternas Negras.


La miniserie Blackest Night: Flash es protagonizada por Barry Allen, quien apenas está ajustándose al mundo tras haber regresado de la Speed Force (por no decirle muerte) y todavía no sabe bien a bien quiénes están vivos y quienes muertos. Una subtrama nos presenta a los rogues, haciéndole frente a sus propios muertos. Algunas de las historias llegan a ser repetitivas: se nos cuenta quiénes regresan de la muerte, los héroes descubren cómo hacerles frente y desarrollan una forma de destriur a los Black Lanterns. Blackest Night: JSA es un ejemplo de esto. En cambio, Blackest Night: Wonder Woman desarrolla su historia a la par que el evento principal, con la protagonista yendo de combatir a Max Lord a volverse una Black Lantern ella misma, para terminar como una Star Sapphire de reserva. Mi parte favorita es la segunda, en la que vemos la voluntad de Diana Prince sometida a la voracidad del anillo negro.


Pero los muertos no fueron los únicos que regresaron en esta aventura: varios títulos cancelados de DC tuvieron un número más en su continuidad, mostrando cómo ciertos personajes del Universo DC se vieron afectados por esta noche tan oscura. Algunos están más inmiscuidos en la historia principal, como The Atom and Hawkman -en la que Ray Palmer, como miembro de la Tribu Indigo, se enfrenta a su difunta esposa una vez más-, Green Arrow (el cual no es parte de los títulos "resucitados" pero sí un one-shot importante) -donde un Oliver Queen lucha contra el anillo negro que tomó posesión de él, haciendo un uso muy interesante del arte para reflejar la perspectiva de la mente dentro del zombie- y The Phantom Stranger -que nos promete un papel relevante del cuerpo de Deadman en cual nunca se resuelve, habremos de ver si en Brightest Day atan este cabo suelto-.


Otros de estos capítulos sueltos son menos relevantes y padecen de la repetitividad ya mencionada, en particular el de Catwoman. The power of Shazam! nos brinda una historia un tanto diferente, pues el Osiris Linterna Negra es relativamente inmune al influjo de la sortija debido al origen mágico de sus poderes. The Question y Starman continúan historias propias a sus personajes, un tanto oscuras para quienes no estamos familiarizados con ellos. Y Weird Western Tales es más weird que western.


Pero aquí no acaba la cosa, algunos títulos del Universo DC también dedicaron un par de números a reflejar los efectos de esta noche sin luz en las vidas de algunos personajes. Booster Gold se enfrenta a su fallecido amigo Ted Kord -Blue Beetle-, cuya muerte aún resuena y duele. Doom Patrol tiene muchos más muertos que los que vinieron a importunarlos, y la historia se queda muy a medias. Justice League of America tiene a un muy golpeado y reducido equipo haciendo frente como puede a sus antiguos compañeros de la oscura Justice League Detroit, incluyendo un superhéroe chicano (que está mejor muerto). Adicionalmente, quiero agregar que ya no tolero el arte de Mark Bagley: hubo un tiempo en que lo amé (cuando dibujaba Amazing Spider-Man), pero ahora lo detesto. Outsiders continúa la historia de Terra tras su visita a Titans Tower, pero otros muertos acosan al resto de este equipo. Uno de mis títulos favoritos fue R.E.B.E.L.S. Y no es por el manejo particular que se dé al evento, ni por la historia que viene de números previos y que continúa en números posteriores, es simplemente porque está MUY bien escrita, fluida y cautivante de principio a fin aunque uno desconozca a los personajes (y acompañada de buen arte). Uno de los comics "resucitados" fue Suicide Squad, pero no lo mencioné en el párrafo anterior pues su historia continúa en Secret Six. También disfruté enormemente de esta historia con villanos llevando a cabo operaciones sucias. Superman/Batman, a cargo de Scott Kolins, continúa la historia presentada en un preludio en Solomon Grundy, con el eterno zombie regresando como un Black Lantern para importunar a Man-bat y a Bizarro, figuras de por sí trágicas. Por último, Teen Titans nos trae la torcida historia familiar de Deathstroke y Ravager, rayando en lo melodramático pero conservando el buen gusto.


En general, la mayoría de los comics aquí reseñados cuentan buenas historias. Al mostrar a quien orquestó semejante ataque contra la vida como la conocemos, también se explicó de manera bastante convincente cómo es que muchos superhéroes han regresado de la muerte. Resulta que todo era parte de un plan malévolo, y no sólo de los editores para quitarles su dinero a los fanboys. Como resultado tras la conclusión de la serie, se supone que ahora sí ya nadie puede revivir. A ver cuánto les dura la intención, que ya en alguna ocasión Marvel dijo lo mismo y sólo bastó que cambiaran de presidente para regresar a sus políticas antiguas.


Quizás esta reseña no es muy completa: no analizo a detalle las historias ni tampoco abordo a profundidad la labor de los artistas. Pero es difícil hablar de una saga tan larga, con tantos colaboradores, haciéndole justicia a cada uno y sin revelar demasiado de la trama para no arruinar las sorpresas. Espero que más bien les sirva para despertar su interés por al menos parte de las historias que leí, para que puedan dirigir sus lecturas y encaminarlas a lo que llame más su atención.

sábado, 6 de agosto de 2011

El apocalipsis según Romero


El pasado 25 de julio, la Cineteca Nacional fue invadida por una horda de muertos vivientes. Bueno, la pantalla de la Sala 1, al menos. Como ya han venido haciendo de un tiempo para acá, se organizó un maratón de películas esta vez dedicado a revisar la saga de películas de zombies de quien muchos consideramos el director más importante en el subgénero y el padre del zombie moderno, George A. Romero. Como con todas las cosas que tienen que ver con zombies, una gran concurrencia se dejó ver en el evento: las filas para cada función eran larguísimas y cada que terminaba una función los espectadores salíamos corriendo a formarnos con la misma premura que tendríamos si fuéramos perseguidos por un redivivo hambriento.


El festín de tripas y sesos comenzó por el principio, con La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, Estados Unidos, 1968). A pesar de que he visto este clásico en innumerables ocasiones, vale la pena verlo en pantalla grande. Lo único malo es que los jovencitos de hoy en día no conocen el respeto por los clásicos: muchos se reían al parecerles absurdas las premisas de la cinta (ya quisiera verlos riendo si en verdad los muertos atacaran a la gente y devoraran a sus víctimas). El público de hoy en día simplemente no se mete a las películas, no es comprometido. La historia, sencillamente, gira en torno al día en que los muertos dejaron de morir y empezaron a alimentarse de los vivos. Un pequeño grupo de sobrevivientes se unen renuentemente para defenderse de los monstruos, mas la desconfianza y las distintas perspectivas del asunto se convierten en su perdición.


Dejando atrás mi perorata de viejito amargado, procedo a hablar de la segunda función: El amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, Estados Unidos-Italia, 1978). Con el apoyo de Dario Argento, Romero realizó la memorable segunda entrega en su serie. Sólo la había visto una vez antes y me sorprendió, al revisitarla, el notar lo vigente que sigue siendo (a pesar de los zombies con piel azul). La música, a cargo del grupo Goblin, le da el toque necesario de tensión y atmósfera, ubicándola en su época pero sin sonar anticuada. Y el comentario social en ésta es mucho más claro. Ya entrados en pleno holocausto zombie, un par de policías, un piloto de helicóptero y una reportera deciden huir pero terminan refugiándose en un centro comercial. Como siempre, las cosas salen bien hasta que otros humanos se involucran.


En este maratón tuve ocasión de ver por primera vez El día de los muertos vivientes (Day of the Dead, Estados Unidos, 1985), según algunas fuentes la favorita de Romero mismo. Una especie de misión humanitaria apoyada por la milicia busca alguna forma de cura o solución al problema zombie, pero las rencillas y luchas por el poder degradan la situación. Con un ritmo angustiante y mucha tensión, disfruté mucho de esta cinta. Además, me emocionó reconocer en la música del principio el track utilizado por Gorillaz para su canción M1A1.


Para terminar, saltándose la que muchos consideran la peor de la saga, seguimos con El diario de los muertos (Diary of the Dead, Estados Unidos-Canadá, 2007). Más que una secuela, es un replanteamiento del inicio del apocalipsis zombie en nuestros tiempos, revisando el papel de los medios, la cultura de la inmediatez y el desapego a través de las imágenes. Buenas reflexiones, buenos momentos, un poco de comedia (como siempre pasa con Romero, creador del splat-stick) y una buena historia que, no obstante, no termina de cuajar. Para la forma en que está realizada como que le falta seriedad o quizás verosimilitud. Pero me sigue pareciendo buena.

Es bonito ver una película rodeado de un público, la experiencia es distinta a verla uno solo. Lo malo es que, al menos en mi parecer, el público mexicano es muy inmaduro: se ríen por cualquier cosita (a veces incluso por cosas que ni siquiera son graciosas). Pero considerando todo, fue una buena tarde cinéfaga.

martes, 12 de julio de 2011

The Walking Dead vol. 14: No Way Out


Ya salió el más reciente volumen de esta serie que sigo con fervor. Es difícil reseñarlo sin arruinarle la historia a quien no la ha leído, así que sólo les diré que tiene un momento "oh shit!" cerca del final y que, como de costumbre con el trabajo de Robert Kirkman, hay muchas muertes y mucha angustia. Uno como lector siempre se preocupa por los personajes de este hombre, pues sabe que ninguno tiene la supervivencia garantizada.

Para compensar la falta de contenido en esta anti-reseña, les pongo los teasers con los que se promocionó:







lunes, 6 de junio de 2011

Apocalipsis zombie


Una vez más, los amigos de Pánico de Masas cosecharon otro gran éxito. El maratón nocturno de cine correspondiente a este mes rompió el récord de asistencia con más de mil espectadores amantes de los zombies. A pesar de las dificultades presentadas por el reto de seleccionar una programación de películas de muertos vivientes sin llegar a ser repetitivos, me parece que el menú ofrecido logró ser propositivo, diverso y más que satisfactorio. Originalmente se planearon tres distintas áreas de proyección, pero dada la cantidad de gente que decidió acudir se improvisó una cuarta, logrando que la mayoría, si no es que todos, salieran contentos.


El lugar del evento, el Centro Cultural Juan Bosco, resultó una excelente opción: con un auditorio enorme, una alberca en cuyo fondo se ubicó una pantalla, un amplio jardín donde los sleepings y las tiendas de campaña se instalaron y una explanada bastante apropiada para reunir al público, brindó comodidad a los asistentes (esto sin mencionar las áreas que estuvieron cerradas al público, como la capilla, las mazmorras y el estacionamiento). Yo opté por escoger una sola área donde hubiera más cintas que no había visto y otras que no me molestaba volver a ver, así que pasé la noche entera (con un poco de frío) en la alberca.


Arrancamos con Bride of Re-Animator (Brian Yuzna, Estados Unidos, 1990), secuela directa a Re-Animator (Stuart Gordon, Estados Unidos, 1985) y ligeramente inspirada en el cuento Herbert West: Re-Animator, de H. P. Lovecraft. A diferencia de la primera cinta, esta no recurre tanto a la comedia para contar su historia. Con buenos momentos de gore e influencias de Bride of Frankenstein (James Whale, Estados Unidos, 1935), es buena pero llega a ser demasiado.


Luego se proyectó Boy Eats Girl (Stephen Bradley, Irlanda, 2005), la cual se va más por el lado de la comedia que no hace reír gran cosa para presentarnos a un tímido joven de prepa al cual le falta el valor para declarársele a la amiga de la cual lleva enamorado largo tiempo. A su favor se puede decir que mezcla bien al zombie "moderno" con el más tradicional con origen en el vudú. También me gustó la manera en que reflejan los conflictos emocionales típicos de los adolescentes. No obstante, los personajes son completamente planos, las "reglas" no son del todo claras y la resolución cae en el cliché, haciendo de esta película una más del montón.


Después se dio paso al maravilloso clásico The Beyond (Lucio Fulci, Italia, 1981). Nunca antes había podido ver ninguna película de Fulci y resultó ser tan bueno como esperaba. Con un soundtrack ochentero que, sin embargo, no nos saca de la película, crea ambientes de horror mezclados con fantasía, muy característicos del cine italiano de género. A pesar de llegar a ser un poco confusa, el filme está lleno de escenas que harán los deleites de los fans del horror, con tarántulas asesinas, posesiones, presencias fantasmales, libros misteriosos y cantidad de cadáveres putrefactos que se levantan al abrirse una de las siete puertas del infierno. Con un final nada complaciente, es indispensable echarle un ojo.


Proseguimos con Otto; or Up With Dead People (Bruce LaBruce, Canadá-Alemania, 2008), quizás la función más esperada en esta área. Anteriormente la había visto cuando estuvo en el FICCO hace unos años y, en esa ocasión como ahora, me pareció que es una muy buena propuesta en un terreno que más bien se llena de repeticiones de fórmulas probadas. Si no me equivoco, es la primera cinta que pone al zombie como una minoría marginada en lugar de un mal al cual debemos atacar, usándolo como símbolo de protesta en búsqueda de la aceptación de la comunidad gay. Mezclando el gore con el cine de arte y el experimental, incorporando elementos políticos y críticos y agregando un documental metaficticio (la película dentro de la película), Otto brinda una perspectiva refrescante en un sub-subgénero por demás trillado. Nos mantiene preguntándonos si el personaje titular es realmente un zombie o sólo un joven desequilibrado con el corazón roto.


Y simplemente AMO al personaje de Hella Bent (desde el nombre), novia de la directora del documental que siempre aparece como personaje de película muda, con todo y las líneas en la pantalla y los intertítulos para los diálogos. La directora misma, Medea Yarn, también es un personaje encantador, encontrando mensajes elaborados en todas las cosas. Eso sí, si son homofóbicos mejor ni la vean, pues hay muchas escenas muy explícitas.


A la hora más difícil de la noche, algo ligerito: Junk (Atsushi Muroga, Japón, 2000). Totalmente noventera, desde las gabardinas de los ladrones hasta los celulares-tabiques, con todo y balaceras excesivas y explosiones improbables. Se siente más como una película de acción gringa con influencia de John Woo, trata de unos ladrones de joyas que se ven con unos mafiosos para venderles el botín en un laboratorio abandonado. Lo que ninguno de ellos sabe es que dicho laboratorio está repleto de zombies que intentarán (con bastante éxito) devorarlos. Uno de los redivivos es particularmente inteligente (e inexplicablemente cambia de color de cabello espontáneamente). Mucho humor involuntario, es más bien malona pero entretenida.


Y siguiendo en esa línea de "tan mala que es buena," terminamos la noche con Zombie King and the Legion of Doom (o con los títulos alternativos de Zombie Beach Party o Enter... Zombie King, Stacey Case, Canadá, 2003). Una bizarra mezcla de cine de luchadores con zombies, se acerca más a las películas del Santo que a las de Romero. Un bajísimo presupuesto y pésimas actuaciones apenas disimuladas por las máscaras, esta película es realmente cheesy (ridícula)... pero también tiene mucho cheesecake (haciendo referencia a la estética de pin-up, con muchas chavas guapas, en este caso con un look decididamente rockabilly). El soundtrack se música surf es muy disfrutable, pero no alcanza a levantar un guión ingenuo y a la vez absurdo. Como nunca he sido fan de la lucha libre, las secuencias de acción me parecieron tan aburridas y falsas como dicho deporte/espectáculo. Divierte lo suficiente y no es fastidiosa, aunque nunca la volvería a ver (ni siquiera por la desnudez ni las escenas lésbicas gratuitas).

viernes, 13 de mayo de 2011

iZombie vol. 1: Dead to the World


El año pasado se empezó a publicar el más reciente proyecto de Mike Allred (creador del maravilloso Madman), pero esta vez él sólo está a cargo del aspecto gráfico y colabora con el escritor Chris Roberson (quien ya antes nos trajo una miniserie de Cinderella, dentro de la continuidad de Fables). La premisa es interesante: Gwen es una chica aparentemente normal que trabaja como enterradora en un cementerio. Lo que no saben sus compañeros de trabajo es que por las noches desentierra a los muertos frescos para consumir sus cerebros; debe comer al menos una dosis de sesos al mes para evitar ponerse toda Night of the Living Dead. Su mejor amiga es una chica fantasma sesentera, Ellie, y tiene un amigo que babea por ella, a veces literalmente pues es un hombre-Terrier. Así es, no un hombre-lobo, sino hombre-perrito-faldero.


La cosa se complica por el hecho de que, al ingerir un cerebro, las memorias contenidas en éste también van incluidas. Esto ocasiona que a veces la mente del muerto la atosigue hasta que ella hace un mandado para calmarla, como por ejemplo vengar su asesinato. De este modo, Gwen y sus amigos son una especie de detectives sobrenaturales. Si a esto le agregamos una momia misteriosa, un grupo de vampiresas clandestinas y una organización de cazadores de monstruos, la situación es aún más interesante. Planteando una teoría que explica a la mayoría, si no es que a todas, las criaturas sobrenaturales a partir del concepto de múltiples almas, Roberson nos introduce a un mundo que promete desarrollar su propia mitología. No tengo idea de qué tan larga será la serie, pero no está planeada como mini, por lo que espero dure para rato.


El característico estilo gráfico de Allred es tan bueno como de costumbre, con su dinamismo a la Jack Kirby, su "sabor" a nostalgia por los años 60 y sus bellas mujeres. Si bien ahora experimenta un poco más con las herramientas de dibujo, dejando a veces de lado las plumas para sustituirlas por pinceles y hasta brochas, se reconoce el sello distintivo del artista. Como siempre, los colores que aplica su esposa Laura refuerzan la noción de que son el uno para el otro. Simplemente por el lado visual ya vale la pena echarle un ojo a este título.

La portada variante a cargo de Darwyn Cooke.

El primer volumen de esta serie recopila los primeros cinco números, además de contar con una historia incluida en el especial de Halloween de House of Mystery que precede a los acontecimientos del número uno. Además, incluye todas las portadas (también la variante de Darwyn Cooke al primer ejemplar) y una sección de sketches, diseños e ideas para portadas por parte del buen Mike Allred. Por donde se le vea, es un libro que vale la pena adquirir, aún si ya tienen los números sueltos.

Me encanta el disfraz de Shaun que usa Gwen para Halloween.

martes, 5 de abril de 2011

The Walking Dead


Como dice el mismo autor, Robert Kirkman, en su introducción al primer volumen de la serie, The Walking Dead es la película de zombies que nunca acaba... al menos no por un buen rato. Hace ya siete años y medio la editorial Image Comics empezó a publicar este título que volvió a poner de moda a los muertos vivientes en el noveno arte y que llevó a su escritor a una posición prominente dentro de la editorial.

Kirkman, acompañado por su amigo y frecuente colaborador Tony Moore, nos presentó un comic con atmósferas fieles a las películas de Romero, con zombies que caminan lentamente y mucha crítica social. Al igual que en las mejores películas de este subgénero, lo importante no es por qué se desató el holocausto o si se encontrará una solución al mismo, sino cómo reacciona la humanidad ante un cambio tan drástico.


Visto desde una perspectiva más sencilla, la serie nos cuenta la vida de Rick Grimes, oficial de policía que despierta tras haber estado en coma y se encuentra con que el fin del mundo como lo conocía ya ocurrió. Reencontrándose con su familia y con un grupo de sobrevivientes, intenta adaptarse para sobrevivir. En un principio, Rick es un tanto ingenuo, es incorruptible, siempre tiene la razón; en resumen, es un all american man. Mas conforme la historia avanza, se ve enfrentado a situaciones que ponen en duda sus valores, sus decisiones, su futuro y su humanidad misma. Al igual que el resto de los personajes, se ve obligado a hacer a un lado el bien de la mayoría para ver por sí mismo y los suyos, a cometer actos que en su anterior vida serían considerados atroces en aras de conservar el mayor número de vidas posible.


Algo que me encanta de Robert Kirkman (pero que también me hace odiarlo) es que no se toca el corazón a la hora de matar a sus personajes. Hace que los conozcas, que te identifiques con ellos, que te encariñes y de repente, ¡zas! , los mata por docena. Ningún personaje está a salvo, hay ocasiones en que uno llega a temer que incluso Rick podría morir y la serie continuaría con el resto de los personajes. Al igual que con Invincible, uno como lector sufre y se preocupa por el bienestar del extenso elenco (aunque aquí se mueren más).


Es difícil hablar de la trama sin revelar puntos importantes de la misma. Solamente me limitaré a decir que hay incontables ataques de no-muertos, pactos suicidas, traiciones, infidelidades, balas perdidas (accidentales y a propósito), amputaciones, embarazos, encuentros amigables (y nada amigables) con otros grupos de sobrevivientes, encierros voluntarios, hambre (y no solo de los zombies), violaciones, golpizas brutales, venganzas repugnantes, invasiones, desesperanza, tintes de locura, cazadores, más intentos de suicidio, asesinatos a sangre fría, francotiradores, una guerra en miniatura, falsas promesas, rebaños de zombies, paranoia y aparente calma por temporadas... No todo ocurre necesariamente en el orden mencionado, algunos elementos se repiten más de una vez, pero digamos que son los ingredientes básicos.

A pesar de la longitud de la serie, Kirkman sigue logrando sorprender incluso al público más exigente incorporando ideas innovadoras en cuanto a muertos vivientes y brindándonos acción trepidante que nos hace devorar página tras página vorazmente, cual una de las criaturas titulares.


En el aspecto gráfico, los trazos limpios de Moore eran bellísimos, aunque tal vez un poco caricaturezcos para el tema. A partir del número seis (o del segundo volúmen) el señor Charlie Adlard empezó a hacerse cargo de las labores artísticas. El cambio es bastante drástico y cuesta trabajo acostumbrarse a la nueva imagen, pero conforme avanza la serie uno termina convenciéndose de que fue lo más adecuado. Su estilo incorpora más sombras y le imprime un tono mucho más sobrio a las situaciones dibujadas.

Hasta el momento se han publicado ochenta y tres números de la serie, los cuales han sido recopilados en trece trades (el catorce sale en julio), seis hardcovers regulares, tres hardcovers de lujo y un compendio gigante. Así las cosas, hay distintas formas -todas ellas accesibles- de entrarle a esta serie. También se están reimprimiendo los números sueltos de la serie regular, bimestralmente.

En verdad tengo los trece libros, pero le salió tan bonita esta foto a Gru que no pude evitar incluirla.

Recientemente la creación de Kirkman dio el salto a la pantalla chica. La primera temporada de la serie contó con solamente seis episodios, aunque ya se está trabajando en la segunda y ésta tendrá trece. Ya me la prestaron pero no he tenido tiempo de echarle un ojo, en cuanto lo haga la reseñaré por acá.

Kirkman en medio de unos fans hambientos.

Para terminar este post, los dejo con la portada alternativa del número cincuenta. Corriendo el riesgo de que el público pensara que había cambiado el género de la serie por el de superhéroes, se hizo una imagen conmemorativa a cargo de Erik Larsen y Ryan Ottley. No tiene nada que ver con la historia, pero está bonita.