Pues resulta que leí el comic -escrito por John Wagner, ilustrado por John Locke y publicado originalmente por Paradox Press, hoy Vertigo- y vi la versión cinematográfica -dirigida por David Cronenberg en 2005- para escribir mi artículo inaugural en una columna con los colegas de Pánico de Masas. Échenle un ojo si no lo han hecho aún.
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lunes, 7 de noviembre de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
DMZ
Estados Unidos se caracteriza por ser un país que se beneficia enormemente de la llamada economía de guerra. Tal vez por esta razón se han entrometido en tantos conflictos armados por todo el mundo a lo largo de varias décadas. Pero la política belicosa ya no es tan popular con los habitantes, cada vez hay más disidentes que se manifiestan en contra de dichas intervenciones. Ahora imaginemos lo siguiente: ¿qué pasaría si la tendencia pro-guerra por parte del gobierno aumentara? ¿Si enviaran fuerzas armadas a varios países simultáneamente, digamos unos tres o cuatro? ¿Y si esto se mantuviera durante un largo período de tiempo, más o menos una década? Obvio la guerra tendría que financiarse de algún modo y los que pagarían el pato serían los ciudadanos comunes y corrientes. ¿Por cuánto tiempo aguantarían?
Matty disfrutando de la comida china local.
Este título, que vio la luz por primera vez a finales de 2005, nos plantea que una situación similar desencadenaría protestas y que éstas, a su vez, se volverían cada vez más organizadas. La conclusión lógica sería una revuelta que desembocara en una segunda guerra civil. Es así como se forma el Free States Army, el cual se contrapone a los planes de los Estados Unidos. Avanzando hacia la costa este, donde se encuentran tanto la capital política (DC) como la cultural (Nueva York) van acumulando victorias hasta llegar a un punto muerto en la isla de Manhattan.
Mapa que muestra la división del territorio.
La ciudad de Nueva York es demasiado grande como para ser ocupada, pero también presenta la misma dificultad para ser defendida. De este modo, se convierte en una zona desmilitarizada (DMZ significa de-militarized zone), una tierra de nadie en donde ninguna de las dos facciones tiene dominio y la gente que se vio atrapada en ella -o bien, que se negó a dejarla- vive día a día con la incierta realidad de la guerra.
En lo personal, me encantan las historias distópicas y/o post-apocalípticas, todas esas de zombies o post-guerra nuclear o post-algún cataclismo natural en las que la humanidad se ve reducida a un estado casi barbárico y de supervivencia casi animal. Este comic me hizo ver que ese tipo de realidades no pertenecen exclusivamente a futuros posibles, sino que se viven a diario en diversas partes del globo terráqueo. La guerra tiene este efecto, la población que se ve en medio del fuego cruzado entre facciones encontradas enfrentan las mismas dificultades para conseguir alimento o refugio. Pero la vida no se detiene nunca, ni siquiera en estas condiciones.
Así es como el ejército "limpia" sus errores.
Trasladando a Vertigo el mundo que ha creado en sus obras independientes (Channel Zero, Jennie One, The Couriers), Brian Wood nos muestra a una juventud rebelde y creativa que no reconoce límites. En la que promete ser su obra más importante, este artista radicado en NY se dedica a explorar también las actividades de los refugiados: la vida nocturna, la creación artística, la música, los restaurantes. No todo es pelear o hacerse la víctima, los jóvenes siempre tendrán alguna forma de manifestarse que no implique llenar de balas al otro.
Cuando Matty conoció a Zee.
El protagonista es Matty Roth, estudiante de periodismo que se ve atrapado en la isla sin quererlo, pero con todo el equipo necesario para reportar noticias de verdad. Tiene la oportunidad de contarle al mundo la realidad de la gente que vive ahí, más allá de las mentiras que comparte el canal oficial o los mitos que se propagan sin fundamento. También puede conocer la perspectiva del otro bando, de las milicias locales que luchan por defender su territorio, de los ambientalistas que protegen Central Park, de las etnias residentes y de las víctimas de la violencia que se ha vuelto cotidiana para ellos a la vuelta de los años.
Con una estética que mezcla el diseño publicitario con el arte callejero, Wood también se hace cargo de las portadas de la serie y de algunos interiores a modo de collage, aportando una especie de intermedios que se encargan de describir más el entorno que a los personajes.
El derruido panorama de Manhattan.
El artista principal de la serie es el italiano Riccardo Burchielli quien, a pesar de nunca haber puesto pie en la ciudad de Nueva York, ilustra lugares que han aparecido en tantos otros comics y películas que nos resulta familiar. Aunque aquí vemos ese terreno transformado por la ruina y la devastación, no deja de ser reconocible. El estilo de Burchielli me recuerda a otros grandes dibujantes de comics: sus caras -en particular los ojos- me hacen pensar en Joe Quesada; su uso de sombras -complementado por los colores de Jeromy Cox- se parece al de Eduardo Risso; y sus cuerpos alargados con perspectivas deformantes hacen que venga a mi mente el diseño de personajes de Peter Chung (Aeon Flux). También a ratos me hace pensar en la familia Kubert: Andy, Adam e incluso Joe. Tendré que analizar más su estilo para encontrar su "voz" propia, supongo que conforme avance la serie podrá desarrollarlo sobradamente.
El primer trade, On the ground, nos narra la llegada de Matty a la isla, donde se enfrenta a una realidad que ni siquiera imaginaba y conoce a Zee, una practicante de medicina que decidió quedarse para ayudar a quien lo necesite. El nuevo reportero sabe cómo jugar sus cartas y logra quedarse como corresponsal oficial.
La historia continúa en Body of a journalist. Aquí se expone el papel que juegan los medios en la "guerra de la percepción." En toda cobertura de noticias, es inevitable sospechar que no se nos está contando todo lo que ocurre. Si las cosas son realmente como en este volumen, sabemos mucho menos de lo que imaginamos.
Public works aborda el tema de las polémicas "reconstrucciones," esos contratos multimillonarios que son otorgados con exclusividad a compañías que sólo se involucran en el conflicto aportando sus propias fuerzas de seguridad. Matty se infiltra como trabajador indocumentado para descubrir una conspiración contra la ONU mucho más grande de lo que esperaba.
A la fecha se han publicado diez trades, pero desafortunadamente no han contado con una buena distribución en la tienda de siempre. Por eso mismo tendré que conseguir el resto de la serie conforme la vayan resurtiendo. Pero si pueden, échenle un ojo. Si les gustan los comics realistas, complejos e inteligentes, se sentirán en casa con DMZ.
domingo, 5 de junio de 2011
The Exterminators
En 2006, el sello editorial Vertigo lanzó este título sobre la lucha entre la humanidad y la naturaleza, esta última encarnada por los insectos y animales considerados pestes en nuestro planeta. ¿Y cuál es la única línea de defensa de la humanidad? Pues los exterminadores.
La premisa inicial es que la delgada línea del equilibrio entre los seres humanos y su entorno, entre el orden y el caos, se ha roto definitivamente. Por este motivo, los seres pestilentes y repugnantes que han asediado a la humanidad a través de la historia declaran una guerra abierta a la misma, incluyendo actos terroristas organizados que nadie percibe más que los encargados de combatir a estas criaturas. Desde las típicas cucarachas, pasando por distintas variedades de roedor e incluso mapaches, el ex convicto Henry James y sus compañeros de Bug-Bee-Gone hacen frente a los gritos de auxilio de la desprevenida sociedad de Los Angeles.
Los protagonistas del comic.
Una de las cosas más interesantes de la serie son sus personajes. Podemos suponer que quien acepte un trabajo para matar todo tipo de seres rastreros no puede tener muchas opciones laborales... y que además es probable que cuente con uno que otro desequilibrio. De este modo conocemos a Stretch, un budista que se la pasa hablando en citas de Sun Tzu y otros filósofos; Kevin, un hombre que se alimenta de insectos y por las noches usa una máscara de luchador para pelear a muerte contra las ratas bajo el nombre de El Muerte Negra; Nils, el dueño de la empresa, cuyo padre oculta secretos relacionados con un socio que practicaba rituales ocultistas; Saloth Sar, el científico residente, quien escapó al juicio por crímenes de guerra cometidos en Camboya. Además de los empleados, también están los intereses amorosos de Henry: su novia Laura, escaladora social por excelencia, y la joven Page, prostituta literaria que se dedica a recrear las fantasías de bibliófilos.
Como si fuera poca la riqueza en personajes, la trama también se ve favorecida por la introducción de un veneno para cucarachas con propiedades adictivas (a la William S. Burroughs), un culto egipcio-Nazi de resurreccionistas, intrigas corporativas, supremacistas blancos que quieren eliminar a las otras "razas" como si fueran pestes y un pasado oscuro del protagonista. Si a todo esto le agregamos el contenido que Vertigo hace posible, como sexo y malas palabras, y la mezcla resultante no puede fallar.
Un ejemplo del arte de Tony Moore.
Cuando empezó a publicarse el título, una reseña en la Wizard me hizo comprar los primeros dos volúmenes, pero luego dejé de comprar comics y los guardé por un buen rato. La serie fue cancelada con el número treinta, por lo que sólo hay cinco volúmenes. Con el fin de ver si realmente eran buenos para contemplar la posibilidad de conseguir los demás, leí los dos libros que tenía. De tan buenos que son, corrí a buscar los demás. Desafortunadamente, sólo encontré el tercero. La historia es muy intrigante y, aunque se tarda un poquito en arrancar, vale la pena seguirla. Ahora haré lo posible por conseguir el resto de la serie.
Si pueden, vean la versión "censurada" y completa de esta portada...
Advertencia: dado el alto contenido gráfico de la serie, ésta no es para gente de estómago sensible. desde tripas de mapache hasta gerbilinos que explotan, el arte (a cargo en su mayor parte de Tony Moore, para quien no es novedad dibujar cadáveres llenos de insectos pues participó en el primer volúmen de The Walking Dead) es muy explícito. Y sus cucarachas mutantes están lejos de ser entrañables como la de WALL·E (Andrew Stanton, Estados Unidos, 2008).
jueves, 19 de mayo de 2011
Northlanders Vol. 1: Sven the Returned
Brian Wood es uno de mis escritores favoritos. Bueno, a veces. Cuando leí Demo me encantó y decidí buscar más cosas escritas por él, no todas igual de buenas. Fue así que llegué a Northlanders, título del cual había escuchado mucho. En esencia, es un comic de vikingos. Algo que me resulta interesante y que diferencia a esta serie de otras es que no cuenta con protagonistas regulares. La serie está planeada como una sucesión de historias (que serán compiladas en trades) retratando las historias de varios personajes a través de la Época Vikinga, basándose en eventos históricos reales. Mezclando ficción histórica, acción de espadazos y drama, Wood se propone hacer un comic que le haga justicia a los vikingos.
Porción de la portada variante al número 2, a cargo de Andy Kubert.
Y lo logra, con ciertas reservas. La forma de escribir característica de Wood resalta el "modernismo" de sus personajes, lo cual puede llegar a ser anacrónico en un título como éste. Los diálogos son demasiado actualizados, lo cual le resta credibilidad a los hechos mostrados. Este gusto por la modernidad también está reflejado en el personaje principal de esta serie, Sven, quien fue vendido como esclavo por renegar de sus deidades. Al crecer, tras conseguir su libertad y el éxito como miembro de la guardia varega, se entera de la muerte de su padre y decide regresar a sus tierras para reclamar lo que por derecho le pertenece. Acostumbrado a los lujos y el color de Constantinopla, desprecia las frías regiones que lo vieron nacer, pero las cosas no saldrán como él planea y terminará viendo a su gente con otros ojos. Siendo un hombre que no cree en nada, respeta no obstante las creencias ajenas, reflejando de este modo la transición del politeísmo al Cristianismo que tuvo lugar durante ese período histórico. Las primeras dos terceras partes de la trama son pura acción y background, sin mucho desarrollo de personajes. Sin embargo, el final hace que valga la pena el viaje, llegando a una conclusión anticlimática y bastante atípica pero llena de humanidad.
Porción de la portada variante al número 3, a cargo de Dave Gibbons.
El arte en este primer arco narrativo está a cargo de Davide Gianfelice, cuyo estilo al dibujar armas y ropa me recordó un poco a Chris Bachalo (sin llegar a ser tan abigarrado) y cuyas personas, en especial sus mujeres, se me hicieron medio Eduardo Risso (sin tantas sombras). Hubiera preferido arte interior más similar a las portadas de Massimo Carnevale, mucho más realista y sobrio, pero no me quejo. Los colores aplicados por Dave McCaig le imprimen las atmósferas necesarias a la historia: frías y sangrientas. El final del trade recuperó mi interés, por lo que le echaré un vistazo a los siguientes volúmenes.
martes, 17 de mayo de 2011
The Little Endless Storybook & Delirium's Party
Los Little Endless surgieron dentro del comic The Sandman, en el número 40 de la serie publicada por DC Comics/Vertigo (incluido en el sexto trade, Fables and Reflections). En dicho capítulo, titulado The Parliament of Rooks, Cain, Abel y Eva cuentan historias de secretos y misterios al pequeño Daniel y al cuervo Matthew. El relato de Abel gira en torno a acontecimientos ocurridos antes de que el mundo existiera y muestra a los involucrados, entre ellos Death y Dream, con forma de niños. Estas encantadoras interpretaciones de los personajes resultaron ser tan populares que, años después, la artista a cargo de ilustrar dicho capítulo lanzó un libro ilustrado contando una historia sobre los siete hermanos en sus versiones infantiles.
The Little Endless Storybook no forma parte de la continuidad oficial de Sandman, pero nos cuenta una tierna historia protagonizada más que nada por Barnabas, el perro de Destruction que pasó a convertirse en el guardián de Delirium. Cuando éste se ausenta por un momento para aliviar su vejiga pierde de vista a su protegida y decide visitar a cada uno de sus hermanos y hermanas (y su hermano/hermana Desire) en busca de la niña desaparecida. A la manera de otros álbumes infantiles como Where the Wild Things Are de Maurice Sendak, este cuentito recurre a pocas palabras y a bellísimas imágenes para cautivar al lector. Y miren que hacer que incluso Despair se vea cute es todo un logro.
En este mes de mayo, Jill Thompson sacó una especie de secuela al anterior libro titulado Delirium's Party: A Little Endless Storybook. Teniendo esta vez como protagonistas a la titular Delirium y a su fiel acompañante Barnabas, la historia inicia cuando la personificación del delirio cae en cuenta que nunca ha visto a su hermana Despair sonreír (¿por qué será?) y decide hacerle una fiesta a la cual invita al resto de los Endless. Con muchas ocurrencias ingeniosas y momentos conmovedores, lo mejor en este álbum son las ilustraciones, que nos muestran a una Jill Thompson en completo dominio de su oficio y con una mucho mayor creatividad y expresividad a través de sus trazos y colores.
El primer libro lo tenía y lo perdí, pero gracias al lanzamiento del segundo se reeditó y pude recuperarlo. Además de las bonitas historias y los maravillosos dibujos, ambos libros cuentan con "extras" que incluyen el origen del concepto, los diseños, fotografías de los muñecos de peluche y estatuillas inspiradas en los personajes y un paso-a-paso en el proceso que utiliza Thompson al pintar con acuarelas. Por donde quiera que uno lo vea, estos libros son una gran inversión.
The Little Endless Storybook no forma parte de la continuidad oficial de Sandman, pero nos cuenta una tierna historia protagonizada más que nada por Barnabas, el perro de Destruction que pasó a convertirse en el guardián de Delirium. Cuando éste se ausenta por un momento para aliviar su vejiga pierde de vista a su protegida y decide visitar a cada uno de sus hermanos y hermanas (y su hermano/hermana Desire) en busca de la niña desaparecida. A la manera de otros álbumes infantiles como Where the Wild Things Are de Maurice Sendak, este cuentito recurre a pocas palabras y a bellísimas imágenes para cautivar al lector. Y miren que hacer que incluso Despair se vea cute es todo un logro.
En este mes de mayo, Jill Thompson sacó una especie de secuela al anterior libro titulado Delirium's Party: A Little Endless Storybook. Teniendo esta vez como protagonistas a la titular Delirium y a su fiel acompañante Barnabas, la historia inicia cuando la personificación del delirio cae en cuenta que nunca ha visto a su hermana Despair sonreír (¿por qué será?) y decide hacerle una fiesta a la cual invita al resto de los Endless. Con muchas ocurrencias ingeniosas y momentos conmovedores, lo mejor en este álbum son las ilustraciones, que nos muestran a una Jill Thompson en completo dominio de su oficio y con una mucho mayor creatividad y expresividad a través de sus trazos y colores.
viernes, 13 de mayo de 2011
iZombie vol. 1: Dead to the World
El año pasado se empezó a publicar el más reciente proyecto de Mike Allred (creador del maravilloso Madman), pero esta vez él sólo está a cargo del aspecto gráfico y colabora con el escritor Chris Roberson (quien ya antes nos trajo una miniserie de Cinderella, dentro de la continuidad de Fables). La premisa es interesante: Gwen es una chica aparentemente normal que trabaja como enterradora en un cementerio. Lo que no saben sus compañeros de trabajo es que por las noches desentierra a los muertos frescos para consumir sus cerebros; debe comer al menos una dosis de sesos al mes para evitar ponerse toda Night of the Living Dead. Su mejor amiga es una chica fantasma sesentera, Ellie, y tiene un amigo que babea por ella, a veces literalmente pues es un hombre-Terrier. Así es, no un hombre-lobo, sino hombre-perrito-faldero.
La cosa se complica por el hecho de que, al ingerir un cerebro, las memorias contenidas en éste también van incluidas. Esto ocasiona que a veces la mente del muerto la atosigue hasta que ella hace un mandado para calmarla, como por ejemplo vengar su asesinato. De este modo, Gwen y sus amigos son una especie de detectives sobrenaturales. Si a esto le agregamos una momia misteriosa, un grupo de vampiresas clandestinas y una organización de cazadores de monstruos, la situación es aún más interesante. Planteando una teoría que explica a la mayoría, si no es que a todas, las criaturas sobrenaturales a partir del concepto de múltiples almas, Roberson nos introduce a un mundo que promete desarrollar su propia mitología. No tengo idea de qué tan larga será la serie, pero no está planeada como mini, por lo que espero dure para rato.
El característico estilo gráfico de Allred es tan bueno como de costumbre, con su dinamismo a la Jack Kirby, su "sabor" a nostalgia por los años 60 y sus bellas mujeres. Si bien ahora experimenta un poco más con las herramientas de dibujo, dejando a veces de lado las plumas para sustituirlas por pinceles y hasta brochas, se reconoce el sello distintivo del artista. Como siempre, los colores que aplica su esposa Laura refuerzan la noción de que son el uno para el otro. Simplemente por el lado visual ya vale la pena echarle un ojo a este título.
La portada variante a cargo de Darwyn Cooke.
El primer volumen de esta serie recopila los primeros cinco números, además de contar con una historia incluida en el especial de Halloween de House of Mystery que precede a los acontecimientos del número uno. Además, incluye todas las portadas (también la variante de Darwyn Cooke al primer ejemplar) y una sección de sketches, diseños e ideas para portadas por parte del buen Mike Allred. Por donde se le vea, es un libro que vale la pena adquirir, aún si ya tienen los números sueltos.
Me encanta el disfraz de Shaun que usa Gwen para Halloween.
lunes, 17 de enero de 2011
Peter & Max: A Fables novel
Para terminar con el tema de Fables, presente en los posts anteriores, me toca hablar brevemente de la novela. En efecto, para llevar el mundo de las Fábulas más lejos, su creador Bill Willingham decidió escribir una novela de prosa (con unas cuantas ilustraciones a cargo de Steve Leialoha, entintador de la serie regular) con el propósito de acercar a quienes no leen cosas que tienen dibujitos y globos de diálogo a los maravillosos mundos que ha escrito durante los últimos ocho años.
Los protagonistas de la novela son Peter Piper (yes, the one who picked a pickled pepper) y su hermano mayor Max, quien crecería para convertirse en el flautista de Hamelin y en un villano como pocos. El libro empieza con una introducción al mundo de las Fábulas, aclarando algunos aspectos que nunca se habían explicado en el comic. Conforme avanza, va alternando entre el tiempo presente y el pasado en las tierras natales, desarrollando simultáneamente la historia de la infancia de Peter en el momento de la invasión del Adversario y años posteriores y la del regreso de Max a nuestra realidad mundana, con la amenaza que esto implica.
Sin embargo, tras los primeros seis capítulos, se pierde esta estructura regular entre pasado y presente lo cual me desanimó un poco, ya que disfruto de las novelas con una estructura definida y recurrente. Además, la primera mitad de la novela no me estaba gustando mucho, me estaba resultando un poco aburrida y me recordaba un tanto a las novelas de Gregory Maguire (Wicked, Confessions of an ugly stepsister), al cual no disfruto para nada. Al igual que Maguire, Willingham estaba creando una historia demasiado realista para personajes de fantasía, con implicaciones políticas y toda la cosa. También me estaba resultando difícil de creer la transformación de Max de un adolescente cualquiera en un auténtico monstruo.
Creo que para el capítulo doce la cosa empezó a tomar buen ritmo y la historia empezó a fluir más naturalmente. De ahí hasta el final la disfruté muchísimo, realmente me angustiaba el destino de Peter cuando inevitablemente enfrentara a su hermano, sufrí con la tragedia ocurrida a Bo Peep y me sorprendió el desenlace, que me pareció muy bien llevado a cabo y, aunque debí haberlo visto venir, me resultó impredecible. Debo decir que agradecí el final no fuera cruel, como el resto de la novela. En resumidas cuentas, valió la pena el largo recorrido.
Acaba de salir hará apenas cosa de un mes la edición de pasta blanda, a un precio mucho más accesible (de haber sabido, me esperaba para ahorrarme unos cuantos pesos, pero me ganaron las ganas de tener mi hardcover...)
Jack of Fables, Cinderella
Si leyeron el post anterior, más o menos sabrán de qué va este. La serie de Fables resultó tan popular que un solo título dejó de ser suficiente. Uno de los personajes principales había dejado la comunidad de Fabletown para después ser vetado, lo cual probó ser el pretexto ideal para lanzar una nueva serie regular.
Co-escrita por Bill Willingham junto con Matthew Sturges, conocido suyo de un taller literario, el nuevo título se dedicó a narrar las aventuras de Jack. Sí, el mismo de las habichuelas mágicas, el asesino de gigantes, quien por un tiempo fue Jack Frost y también fue Jack O'Lantern. Personaje detestable, se cree el más poderoso y atractivo de todas las Fábulas, considera que sólo le falta ser el más rico y se dedica una y otra vez a acumular grandes cantidades monetarias con el menor esfuerzo posible.
En el primer volúmen es capturado por la gente de The Golden Boughs, un supuesto lugar de retiro que es más bien una prisión para Fábulas en la cual poco a poco los van borrando de la memoria de los mundies. Dado que el personaje titular es tan desagradable, me fue difícil tragar este comic, sobretodo porque se separa mucho del tono y temática abordados en Fables. Mi error fue buscar más de lo mismo. Este título cuenta con un humor muy peculiar y la idea es precisamente que Jack sea detestable. Uno se divierte con sus desventuras y sus delirios de grandeza. Jack demuestra cierta conciencia metatextual de su condición de personaje ficticio, lo cual será explicado más adelante en la serie. Se presenta a nuevos personajes, quienes tendrán una gran relevancia en el Great Fables crossover, volúmen 13 de la serie regular de Fables.
En un nuevo intento de volverse millonario sin esfuerzo, siguiendo sus tendencias de social climber (no por nada se volvió famoso escalando una planta gigante), Jack se casa con la atractiva heredera de un importante casino... Mas los contínuos esfuerzos de las hermanas Page, guardianas de Golden Boughs, aunados a un giro inesperado en su suerte, le impiden conservar su fortuna.
Este tomo se publicó simultáneamente al volúmen 10 de Fables, The good prince. La historia no tiene casi relación alguna, simplemente es una manera de burlarse de lo que las otras Fábulas están haciendo. También con esta entrega comienza el grandioso Brian Bolland a ilustrar las portadas del título, dándole su propia voz y estilo.
Por fin se revela qué diablos cargaba Jack en su portafolios, al cual nunca dejaba solo ni por un minuto. Todo era parte de un plan (otro más) para volverse inconmensurablemente rico, que involucra una expedición hacia Americana, la tierra natal de las Fábulas americanas.
Empieza con un western, con una aparición especial de Bigby Wolf, en el cual se nos muestra que Jack es un verdadero y completo bastardo. La segunda mitad del tomo concierne a las hermanas Page, amplía la información concerniente a los Literals y sienta las bases, de una manera muy metaficticia, para los eventos venideros.
Con sus acostumbrados delirios de grandeza, Jack regresa a Golden Boughs para dirigir a las Fábulas presas en una guerra contra Bookburner, otro Literal con no muy buenas intenciones para con la gente de fantasía. Además, se revela el origen genealógico de Jack, lo cual explica su habilidad para dirigirse a los lectores. Al final del tomo, la amenaza de los Literales es tan grande que no queda más que contactar a la gente de Fabletown, desencadenando el mencionado Great Fables crossover.
Una vez concluido el crossover, el título toma una nueva dirección. Un nuevo Jack Frost recorre las tierras natales de las Fábulas en busca de aventuras para hacerse de un nombre como héroe, mientras Jack empieza a sufrir transformaciones inquietantes.
Y hasta aquí vamos. Al menos hasta dentro de semana y media, que se publica el volúmen 8, The fulminate blade.
Para terminar con este post, también quisiera reseñar brevemente la otra miniserie que surgió de Fables, Cinderella: From Fabletown with love.
Escrita por Chris Roberrson, otro amigo del taller literario de Willingham, e ilustrado por el talentoso Shawn McManus. Cinderella, principal -y altamente letal- espía al servicio de Fabletown, toma una misión derivada de las consecuencias de la guerra. Con ayuda del gato con botas (quien prefiere lo llamen Marqués de Carabas), Jenny Wren (un ave incansable) y Dickory (ratón con poderes sobre el tiempo), Cindy debe desentrañar una red de tráfico de objetos mágicos, descubriendo que el intercambio va en ambas direcciones, facilitando el surgimiento de un gobierno totalitario y militarizado en las tierras natales bajo el mando del personaje menos esperado.
Como toda historia de espionaje, no podía faltar el romance, en este caso encarnado en la persona de Aladdin. Aunque, hago constar, me pareció un punto en contra la ausencia de escenas eróticas, aunque fueran softcore. Digo, son características de los espías. Y no pido nada explícito, pero que no me lo dejen meramente insinuado...
Esperemos que en la secuela, Fables are forever, se rectifique esta falta.
Co-escrita por Bill Willingham junto con Matthew Sturges, conocido suyo de un taller literario, el nuevo título se dedicó a narrar las aventuras de Jack. Sí, el mismo de las habichuelas mágicas, el asesino de gigantes, quien por un tiempo fue Jack Frost y también fue Jack O'Lantern. Personaje detestable, se cree el más poderoso y atractivo de todas las Fábulas, considera que sólo le falta ser el más rico y se dedica una y otra vez a acumular grandes cantidades monetarias con el menor esfuerzo posible.
Volúmen 1: The (nearly) great escape.
En el primer volúmen es capturado por la gente de The Golden Boughs, un supuesto lugar de retiro que es más bien una prisión para Fábulas en la cual poco a poco los van borrando de la memoria de los mundies. Dado que el personaje titular es tan desagradable, me fue difícil tragar este comic, sobretodo porque se separa mucho del tono y temática abordados en Fables. Mi error fue buscar más de lo mismo. Este título cuenta con un humor muy peculiar y la idea es precisamente que Jack sea detestable. Uno se divierte con sus desventuras y sus delirios de grandeza. Jack demuestra cierta conciencia metatextual de su condición de personaje ficticio, lo cual será explicado más adelante en la serie. Se presenta a nuevos personajes, quienes tendrán una gran relevancia en el Great Fables crossover, volúmen 13 de la serie regular de Fables.
Volúmen 2: Jack of hearts
En un nuevo intento de volverse millonario sin esfuerzo, siguiendo sus tendencias de social climber (no por nada se volvió famoso escalando una planta gigante), Jack se casa con la atractiva heredera de un importante casino... Mas los contínuos esfuerzos de las hermanas Page, guardianas de Golden Boughs, aunados a un giro inesperado en su suerte, le impiden conservar su fortuna.
Volúmen 3: The bad prince
Este tomo se publicó simultáneamente al volúmen 10 de Fables, The good prince. La historia no tiene casi relación alguna, simplemente es una manera de burlarse de lo que las otras Fábulas están haciendo. También con esta entrega comienza el grandioso Brian Bolland a ilustrar las portadas del título, dándole su propia voz y estilo.
Volúmen 4: Americana
Por fin se revela qué diablos cargaba Jack en su portafolios, al cual nunca dejaba solo ni por un minuto. Todo era parte de un plan (otro más) para volverse inconmensurablemente rico, que involucra una expedición hacia Americana, la tierra natal de las Fábulas americanas.
Volúmen 5: Turning pages
Empieza con un western, con una aparición especial de Bigby Wolf, en el cual se nos muestra que Jack es un verdadero y completo bastardo. La segunda mitad del tomo concierne a las hermanas Page, amplía la información concerniente a los Literals y sienta las bases, de una manera muy metaficticia, para los eventos venideros.
Volúmen 6: The big book of war
Con sus acostumbrados delirios de grandeza, Jack regresa a Golden Boughs para dirigir a las Fábulas presas en una guerra contra Bookburner, otro Literal con no muy buenas intenciones para con la gente de fantasía. Además, se revela el origen genealógico de Jack, lo cual explica su habilidad para dirigirse a los lectores. Al final del tomo, la amenaza de los Literales es tan grande que no queda más que contactar a la gente de Fabletown, desencadenando el mencionado Great Fables crossover.
Volúmen 7: The new adventures of Jack and Jack
Una vez concluido el crossover, el título toma una nueva dirección. Un nuevo Jack Frost recorre las tierras natales de las Fábulas en busca de aventuras para hacerse de un nombre como héroe, mientras Jack empieza a sufrir transformaciones inquietantes.
Y hasta aquí vamos. Al menos hasta dentro de semana y media, que se publica el volúmen 8, The fulminate blade.
Para terminar con este post, también quisiera reseñar brevemente la otra miniserie que surgió de Fables, Cinderella: From Fabletown with love.
Escrita por Chris Roberrson, otro amigo del taller literario de Willingham, e ilustrado por el talentoso Shawn McManus. Cinderella, principal -y altamente letal- espía al servicio de Fabletown, toma una misión derivada de las consecuencias de la guerra. Con ayuda del gato con botas (quien prefiere lo llamen Marqués de Carabas), Jenny Wren (un ave incansable) y Dickory (ratón con poderes sobre el tiempo), Cindy debe desentrañar una red de tráfico de objetos mágicos, descubriendo que el intercambio va en ambas direcciones, facilitando el surgimiento de un gobierno totalitario y militarizado en las tierras natales bajo el mando del personaje menos esperado.
Como toda historia de espionaje, no podía faltar el romance, en este caso encarnado en la persona de Aladdin. Aunque, hago constar, me pareció un punto en contra la ausencia de escenas eróticas, aunque fueran softcore. Digo, son características de los espías. Y no pido nada explícito, pero que no me lo dejen meramente insinuado...
Esperemos que en la secuela, Fables are forever, se rectifique esta falta.
Fables
Uno de los comics más importantes de la década pasada, que se sigue publicando hoy en día y no tiene ni para cuando terminar. Creado y escrito por Bill Willingham, el sello Vertigo empezó con su publicación en 2002. Algunos opinan que continúa con la tradición creada por Sandman de crear comics literarios que usan personajes establecidos dentro de los subgéneros fantásticos, hay quienes dicen que está a la misma altura que la mencionada obra de Neil Gaiman. Se ha hablado mucho de este título, se han publicado catorce volúmenes, ha generado un spin-off, un par de miniseries, una novela gráfica y una novela de prosa. Pero, ¿de qué se trata?
Bien, la premisa básica consiste en que todos los personajes de cuentos de hadas, fábulas, leyendas, etcétera fueron atacados en sus tierras natales por un Adversario desconocido y se vieron forzados a huir y refugiarse en nuestra realidad mundana. El comic toma a personajes conocidos por todos y les da un giro interesante, generalmente desde una perspectiva "madura" o "adulta." Para ilustrar esto, algunos ejemplos:
- Pinocchio le pidió al Hada azul que lo convirtiera en un niño de verdad... pero la muy infeliz se lo tomó muy literalmente. Ahora él quiere crecer, que le cambie la voz, que lo dejen entrar a bares y ponerle con una que otra chamacona, pero se le dificulta pues parece un eterno escuincle.
- En muchos cuentos nos mencionan al famoso Príncipe Encantador (Prince Charming), que rescata a la damisela en peligro y se casa con ella. Pero nunca nos dijeron que es el mismo en TODOS los cuentos, un conquistador empedernido al cual le apasiona enfrentar los obstáculos para conseguir a la mujer pero, una vez que la tiene, pierde el interés, la engaña, se divorcia o simplemente la deja. Hoy en día es un vividor que estafa a sus conquistas temporales.
- Todos conocemos en final de la historia de Bella y la Bestia (Beauty and the Beast), una vez que ella lo aceptó sin importarle su aspecto él pudo revertir a su forma humana y se casaron. Pero nadie sabía que la maldición venía con truco, pues si Beauty se enoja con él, revierte a su apariencia monstruosa, por lo que debe mantenerla contentita.
Y así nos topamos con literalmente cientos de reimaginaciones y reinvenciones, incorporadas a una historia por demás intrigante. El infame Lobo Feroz (Big Bad Wolf, rebautizado como Bigby Wolf) puede asumir aspecto humano y funge como el sheriff de Fabletown, viendo que todos cumplan sus leyes. Todas las Fábulas firmaron un pacto al llegar a nuestro mundo, por medio del cual todos sus crímenes pasados son perdonados, mas se comprometen a nunca revelar su existencia a los mundies, forma despectiva en que se refieren a nosotros, simple gente mundana (reminiscente del término muggle y la existencia de una comunidad mágica oculta, de las novelas de Harry Potter). Todas aquellas criaturas que no pasan por humanos deben permaneccer ocultos el la Granja, el anexo de Fabletown en el campo.
Investigaciones de asesinatos, intentos de revolución armada, chantaje, atentados contra las figuras prominentes de la comunidad, intrigas políticas, una invasión por parte del olvidado Adversario, un embarazo improbable y su inesperado producto, espionaje, historias de la Segunda Guerra Mundial... y eso es sólo en los primeros cinco volúmenes.
No les contaré nada sobre la historia, para no arruinarles ningún detalle. Lo único que me tiene un poco inconforme es que, al menos en los volúmenes más recientes, Willingham se ha vuelto muy complaciente, muy blando. Los personajes se enfrentan a amenazas que parecen terribles y todo se resuelve muy sencillamente, con muy poco costo para los personajes. Prefiero que un escritor sea cruel y me haga sufrir, que me preocupe por el destino de los personajes y después tenga que llorar su pérdida, en lugar de festejar su victoria. Pero al menos el último volúmen parece indicar un regreso a esa tendencia. Será cuestión de esperar a que salga el siguiente, en abril.
Respecto al arte, casi todos los interiores corren a cargo de Mark Buckingham, con una que otra colaboración por otros grandes artistas del medio. Me encanta cómo ha ido evolucionando el estilo de "Bucky," empezó muy tradicionalista y poco a poco fue aplicando experimentos de narrativa gráfica muy agradables, desde poner "márgenes temáticos" a las páginas, seccionar las viñetas como marcos, aplicar elementos recurrentes y usar muchas double splash-pages (que es cuando una sola imagen ocupa por completo el espacio de dos páginas). Su estilo incorpora un poco del indispensable Jack Kirby (sobre todo cuando dibuja a Boy Blue o a personajes decididamente medievales) y tantito de Mike Mignola (quien también viene de Kirby), pero dándoles su toque personal.
Ahora los dejo con los títulos de cada volúmen, así como las asombrosas portadas (a cargo de James Jean hasta el volúmen doce, Brian Bolland para el trece y Joao Ruas en el catorce).
Bien, la premisa básica consiste en que todos los personajes de cuentos de hadas, fábulas, leyendas, etcétera fueron atacados en sus tierras natales por un Adversario desconocido y se vieron forzados a huir y refugiarse en nuestra realidad mundana. El comic toma a personajes conocidos por todos y les da un giro interesante, generalmente desde una perspectiva "madura" o "adulta." Para ilustrar esto, algunos ejemplos:
- Pinocchio le pidió al Hada azul que lo convirtiera en un niño de verdad... pero la muy infeliz se lo tomó muy literalmente. Ahora él quiere crecer, que le cambie la voz, que lo dejen entrar a bares y ponerle con una que otra chamacona, pero se le dificulta pues parece un eterno escuincle.
- En muchos cuentos nos mencionan al famoso Príncipe Encantador (Prince Charming), que rescata a la damisela en peligro y se casa con ella. Pero nunca nos dijeron que es el mismo en TODOS los cuentos, un conquistador empedernido al cual le apasiona enfrentar los obstáculos para conseguir a la mujer pero, una vez que la tiene, pierde el interés, la engaña, se divorcia o simplemente la deja. Hoy en día es un vividor que estafa a sus conquistas temporales.
- Todos conocemos en final de la historia de Bella y la Bestia (Beauty and the Beast), una vez que ella lo aceptó sin importarle su aspecto él pudo revertir a su forma humana y se casaron. Pero nadie sabía que la maldición venía con truco, pues si Beauty se enoja con él, revierte a su apariencia monstruosa, por lo que debe mantenerla contentita.
Y así nos topamos con literalmente cientos de reimaginaciones y reinvenciones, incorporadas a una historia por demás intrigante. El infame Lobo Feroz (Big Bad Wolf, rebautizado como Bigby Wolf) puede asumir aspecto humano y funge como el sheriff de Fabletown, viendo que todos cumplan sus leyes. Todas las Fábulas firmaron un pacto al llegar a nuestro mundo, por medio del cual todos sus crímenes pasados son perdonados, mas se comprometen a nunca revelar su existencia a los mundies, forma despectiva en que se refieren a nosotros, simple gente mundana (reminiscente del término muggle y la existencia de una comunidad mágica oculta, de las novelas de Harry Potter). Todas aquellas criaturas que no pasan por humanos deben permaneccer ocultos el la Granja, el anexo de Fabletown en el campo.
Investigaciones de asesinatos, intentos de revolución armada, chantaje, atentados contra las figuras prominentes de la comunidad, intrigas políticas, una invasión por parte del olvidado Adversario, un embarazo improbable y su inesperado producto, espionaje, historias de la Segunda Guerra Mundial... y eso es sólo en los primeros cinco volúmenes.
No les contaré nada sobre la historia, para no arruinarles ningún detalle. Lo único que me tiene un poco inconforme es que, al menos en los volúmenes más recientes, Willingham se ha vuelto muy complaciente, muy blando. Los personajes se enfrentan a amenazas que parecen terribles y todo se resuelve muy sencillamente, con muy poco costo para los personajes. Prefiero que un escritor sea cruel y me haga sufrir, que me preocupe por el destino de los personajes y después tenga que llorar su pérdida, en lugar de festejar su victoria. Pero al menos el último volúmen parece indicar un regreso a esa tendencia. Será cuestión de esperar a que salga el siguiente, en abril.
Respecto al arte, casi todos los interiores corren a cargo de Mark Buckingham, con una que otra colaboración por otros grandes artistas del medio. Me encanta cómo ha ido evolucionando el estilo de "Bucky," empezó muy tradicionalista y poco a poco fue aplicando experimentos de narrativa gráfica muy agradables, desde poner "márgenes temáticos" a las páginas, seccionar las viñetas como marcos, aplicar elementos recurrentes y usar muchas double splash-pages (que es cuando una sola imagen ocupa por completo el espacio de dos páginas). Su estilo incorpora un poco del indispensable Jack Kirby (sobre todo cuando dibuja a Boy Blue o a personajes decididamente medievales) y tantito de Mike Mignola (quien también viene de Kirby), pero dándoles su toque personal.
Ahora los dejo con los títulos de cada volúmen, así como las asombrosas portadas (a cargo de James Jean hasta el volúmen doce, Brian Bolland para el trece y Joao Ruas en el catorce).
Volúmen 1: Fables in exile. Nos presenta a los principales jugadores.
Volúmen 2: Animal farm. Obvio homenaje a George Orwell, también incluye una referencia a Lord of the flies, de William Golding.
Volúmen 3: Storybook love. Aquí es donde realmente empieza Fables, donde empieza a crear su continuidad independiente a las historias previas de cada personaje.
Volúmen 4: March of the wooden soldiers. Las campañas electorales en Fabletown se ven interrumpidas por una invasión, la cual culmina en la muerte de un entrañable personaje.
Volúmen 5: The mean seasons. Historias de espías, monstruos y el transcurso del año posterior a la invasión, que ve la llegada de unos cuantos nuevos personajes.
Volúmen 6: Homelands. Boy Blue decide regresar a las tierras conquistadas, descubriendo por fin la identidad del Adversario.
Volúmen 7: Arabian nights (and days). Fabletown busca una alianza con las Fábulas árabes, mientras Mogwli busca a Bigby por el mundo.
1001 Nights of snowfall. Novela gráfica en la cual Snow White hace de Scheherezade, contando historias sobre el pasado de varios personajes para salvar su vida. Este tomo es hasta cierto punto independiente, pero tiene repercusiones en volúmenes futuros, por lo que debe leerse más o menos a esta altura.
Volúmen 8: Wolves. El tan esperado regreso de Bigby Wolf, quien es a Fables lo que Wolverine a los X-Men, y los primeros pasos hacia la inexorable guerra.
Volúmen 9: Sons of empire. El Adversario hace sus planes de batalla, mientras Bigby visita a su padre tras siglos de enemistad.
Volúmen 10: The good prince. Historia protagonizada por Flycatcher, el famoso príncipe rana, quien acepta su destino poniendo en riesgo su propia vida.
Volúmen 11: War and pieces. La tan esperada guerra entre las Fábulas exiliadas y el imperio del Adversario.
Volúmen 12: The dark ages. Empiezan a mostrarse las consecuencias negativas de la guerra y surge un nuevo némesis, las cosas se ponen realmente difíciles.
Volúmen 13: The great Fables crossover. Conjuntando los títulos de Fables, Jack of Fables y la miniserie The literals, se presenta una historia absurdamente metatextual pero bastante divertida, aunque un poco lela.
Volúmen 14: Witches. Conflictos de poder en la comunidad de Fabletown dificultan las cosas, mientras crece el poder del nuevo oponente.
Y ahora sólo me queda esperar el volúmen 15, Rose Red, aparentemente protagonizado por la hermana gemela de Snow White.
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