martes, 24 de mayo de 2011

Batman: The Return of Bruce Wayne


Esta miniserie de seis números, definida por su escritor como "psico-ciencia-ficción sobrenatural," nos cuenta las aventuras de Batman desde su aparente muerte en Final Crisis hasta su regreso para Batman Incorporated. Desafortunadamente, es bastante necesario leer todo lo que ha venido escribiendo Grant Morrison en el Universo DC, o al menos su temporada en los títulos de Batman, Batman and Robin y el mencionado evento del 2008.

Las portadas originales por Andy Kubert. Si se fijan con atención en la "línea" del horizonte en todas, descubrirán un detalle curioso.

Al final de este evento, Batman se enfrenta a Darkseid y le dispara con una bala especial capaz de matar a un Nuevo Dios (rompiendo su juramento de nunca usar armas de fuego). En represalia, el villano cósmico lo ataca con el Efecto Omega pero en vez de matarlo, lo desplaza temporalmente a la Edad de Piedra. Un Bruce Wayne amnésico luchará por regresar a su tiempo, sin saber que al acercarse al presente se cargará de radiación Omega y, si tiene éxito, traerá consigo el fin del mundo.

Las portadas variantes, a cargo de los artistas interiores (excepto la cuarta, dibujada por quien se suponía haría también el interior).

Más que comics temáticos que juegan con los subgéneros (como las portadas podrían hacernos pensar), se trata de una serie compleja que maneja esoterismo, paradojas temporales, acción y un misterio que debe ser resuelto por el más grande detective del mundo (al menos en los comics). Batman logra descifrar lo que está pasando y encuentra la manera de burlar su destino y salvar al mundo (¿acaso lo dudaban?)

Batman cavernícola.

Como ya es costumbre, Morrison utiliza elementos pertenecientes a la continuidad oficial desde décadas atrás, dándoles un giro moderno e incorporándolos a las historias y conceptos que ha creado él mismo. En esta miniserie se resuelven líneas argumentales que fueron sembradas desde años atrás en otros títulos que ha escrito.

Batman vaquero.

Cada número se desarrolla en una etapa de la historia y es dibujado por un artista distinto: la Edad de Piedra (por Chris Sprouse), la etapa Puritana de los peregrinos (por Frazer Irving), el final de la edad de oro de los piratas (por Yanick Paquette), el viejo Oeste (por Georges Jeanty), un pastiche del género noir actualizado (por Ryan Sook y Pere Perez) y la época actual (por Lee Garbett). Si bien también hay avistamientos del fin del tiempo, la mayor parte de la acción se desarrolla en las épocas mencionadas. Todos los artistas hacen un trabajo notable, con la excepción de Jeanty que se queda corto comparado con el resto. No me sorprende, ya que fue un artista de relleno de último minuto, reemplazando a Cameron Stewart; me hubiera gustado ver cómo lo hubiera hecho éste, lo peor del caso es que de todos modos la serie terminó de publicarse con atrasos. El capítulo de piratas incluye, en sus interludios en la época actual, a varios elementos femeninos de la JLA (pues sería un desperdicio tener a Paquette y no ponerlo a dibujar mujeres hermosas).

Batman noir.

En general, la historia es bastante buena, con riesgos reales para los personajes involucrados, mucha muerte y oscuridad por todos lados. El mito del origen de Batman se repite a lo largo de la historia, tanto de los antepasados de Bruce Wayne como de Ciudad Gotham misma. Eventualmente conseguiré la edición en hardcover, ya que quiero incorporarla a mi colección y me gustaría saber qué extras incluye.

lunes, 23 de mayo de 2011

Contraté un asesino a sueldo

(I hired a contract killer, Aki Kaurismäki, Finlandia-Francia-Alemania-Suecia-Reino Unido, 1990)

Una película de mi director vivo favorito, nos cuenta la historia de Henri Boulanger (interpretado por Jean-Pierre Léaud, el actor fetiche de Truffaut) quien tras quince años de trabajar para una empresa de gobierno en Londres es despedido. Sin amigos ni motivo alguno para continuar viviendo, intenta fallidamente suicidarse. Dadas sus dificultades decide, como el título lo indica, contratar un asesino a sueldo para que lo mate. Sin embargo, mientras espera la llegada del matón, encuentra el amor y decide cambiar de opinión, por lo que debe burlar a su verdugo para conservar la vida.


Como toda la obra de Kaurismäki, contiene sus elementos representativos: actuaciones lacónicas e inexpresivas, humor sutil e inocente, personajes que fuman, rock clásico y tangos, una cantidad reducida de diálogos, locaciones con paredes de colores llamativos, un amor sincero que surge con facilidad, la perspectiva de las clases trabajadoras y una profunda reflexión sobre la vida y la felicidad.


Siendo un maestro del lema "menos es más," el directo finlandés nos demuestra una vez más que no se necesita de mucho metraje (o mucho presupuesto, para el caso) para contar una buena historia. Sus personajes poseen una gran ingenuidad y una bondad innata que nos ayuda a creer en la humanidad. Tiene momentos realmente hilarantes, como el intento de suicidio metiendo la cabeza al horno con la llave del gas abierta sólo para escuchar como deja de salir éste seguido de un voceador anunciando una huelga de los trabajadores de esa industria, o el diálogo entre Henri y su enamorada: "¿Te enamoraste de mis ojos azules?" "¿Son azules?" (Se levanta, camina hasta ella y ve sus ojos de cerca para regresar a su lugar diciendo:) "Sí, SON azules."


Por si fuera poco, esta cinta también cuenta con un breve cameo del difunto Joe Strummer, cantando y tocando la guitarra en una cafetería. Mostrándonos un Londres alejado del glamour al que nos tienen acostumbrados otras películas, el corazón de este filme está en las vidas de sus personajes, en el contacto de sus almas y en lo esperanzador de sus futuros, aún cuando tengan casi todo en contra.

Alucardos: Retrato de un vampiro

(Ulises Guzmán, México, 2011)

Parte documental sobre la vida y obra de Juan López Moctezuma, el realizador de la cinta de culto Alucarda (México, 1978), parte reconstrucción ficticia sobre las vidas de dos fans de dicha película que conocieron al director bajo circunstancias fantásticas, este filme recurre a entrevistas, recreaciones e incluso animación para contar una gran historia.


Por un lado, tenemos al mito: López Moctezuma fue todo un "hombre renacentista," exitoso en diversos ámbitos, culto y rodeado por gente creativa e influyente. Tras dar rienda suelta a su genio, pierde el control sobre éste y se pierde en los abismos de la locura: termina recluido en un hospital psiquiátrico. Simultáneamente se nos presenta a Lalo y a Manolo, dos jóvenes que parecen no tener mucho que ver con el artista más allá de su devoción por la blasfema película sobre una vampiresa lesbiana. Conforme avanzan las narrativas, convergen en el punto en que los seguidores del director ayudan a su ídolo a escapar del sanatorio y lo reincorporan a la realidad de una manera muy humana.


Con toques de misterio, fantasía y horror, este íntimo retrato nos ayuda a conocer al hombre tras la leyenda y algunos de sus secretos, además de mostrar cómo su obra pudo influir fuertemente en al menos este par de vidas. A pesar de que la realización es un tanto incompetente, las animaciones son deplorables y considero de dudoso valor la inclusión de las historias personales de estos fans from hell, la fuerza del material que originó este documental es tanta que levanta al mismo a alturas bien merecidas.

Hielo negro


La más reciente novela de Bernardo Fernández, Bef, es una especie de secuela a su primera novela publicada, Tiempo de alacranes (reseñada con anterioridad en éste, su blog de confianza). Regresa Lizzy Zubiaga, heredera del cártel de Constanza, y su ahora antagonista, la agente Andrea Mijangos de la Policía Judicial (quien fuera un personaje más bien fugaz en su primera aparición). También vuelve el otrora Lic. Gómez Darkseid (ahora capitán de la AFI) y Pancho, el fiel asistente del Señor ahora a las órdenes de su hija.

Sin negar sus raíces como escritor de ciencia ficción o, mejor dicho, de literatura especulativa, Bef nos presenta una historia cyberpunk disfrazada de novela negra: en ella hay drogas de diseño y una solidez en el aspecto químico de la creación de las mismas que revela la rigurosa investigación propia de la CF "dura."

Algo que me gustó mucho de la novela es que, a pesar de tratar sobre narcotráfico y crimen organizado, logra zafarse de los estereotipos de este subgénero. La nueva dirigente del cártel lo convierte en una corporación, modernizando su papel en la sociedad. Reniega de todo lo que tenga que ver con el prefijo "narco-" y no sólo mata por matar, sino que va más allá para hacer de sus crímenes instalaciones artísticas sofisticadas.

Por otra parte, la perspectiva de los agentes de la ley es este libro nos hace preguntarnos si habrá algún elemento realmente honesto e incorruptible, mostrándonos los distintos tipos de tranzas que se antojan generalizados en todos los niveles de la lucha contra el crimen. También refleja de buena manera la competitividad y falta de cooperación entre los diversos órganos de protección civil.

Bef continúa con su tendencia de escribir capítulos breves que obligan al lector a no parar de leer, aunque se agradece que esta novela, al igual que la anterior (Ojos de lagarto, 2009), no sea tan corta como sus primeras obras. Los mundos construidos por el autor se asemejan demasiado al nuestro, haciéndonos confrontar aspectos de nuestra realidad que tal vez no nos gusten tanto. Lo único que siento va en detrimento de Hielo negro es la (a mi parecer) excesiva cantidad de referencias a libros, películas, actores, directores, grupos de rock, canciones, comics, escritores, etc, etc, etc. que parece más una lista de recomendaciones personales (que no dudo que lo sea) y diluye un poco la contundencia narrativa de la trama. Pero fuera de eso, esta novela les brindará un trepidante recorrido por los bajos mundos de los narcóticos lleno de violencia, sangre, arte, sexo y estados alterados de la consciencia.

Por si fuera poco, el final del libro parece anticipar una serie de novelas con los mismos personajes. No puedo esperar a ver qué se le ocurre a éste, mi escritor mexicano favorito, para la siguiente entrega.

El autor, orgulloso de su más recietne obra.

domingo, 22 de mayo de 2011

Seres humanos

(Jorge Aguilera, México, 2001)

Recordaba esta película con gran cariño, pues la vi en mi primer Foro Internacional de la Cineteca. En su momento la disfruté enormemente y formó parte del grupo de películas que me abrieron los ojos a un tipo de cine diferente. El pasado viernes tuvo una proyección como parte del festival Mix de diversidad sexual en cine y video . No sabía que estaba programada pero como se dio la casualidad de que tenía un par de horas muertas y estaba por ahí, no dudé en entrar a verla.


Tenía un poco de temor, podía descubrir que en realidad no es tan buena como la recordaba, o que tal vez la primera vez que la vi mi sensibilidades como cinéfilo "adolescente" hubieran hecho que me deslumbrara. Al ver en los créditos iniciales que era del CCC dudé aún más, pues hoy en día las cosas que salen de ahí son bastante pretenciosas. La primera mitad me pareció un poco pesada y tiene algunos elementos un tanto pedantes, como la inclusión de números de danza contemporánea y diálogos demasiado rebuscados que nunca escucharemos a alguien en la vida real utilizar. Pero la segunda parte se compone bastante, mostrando el corazón de la historia y la humanidad de los personajes.

 
¿Cuánto tiempo podemos negar nuestro dolor? ¿Cómo le hacemos frente? Una familia de clase alta sufre la pérdida de la hija menor cuando su hermano también era pequeño. La madre, quien conducía un programa de televisión en el cual ayudaba a la gente a reencontrarse, cambia su show por uno de amarillismo y explotación, en donde busca darle su lugar en el mundo a los titulares seres humanos que son marginados (mientras ella permanece a la orilla de los reflectores, evitando su propio lugar en el mundo). El padre busca la muerte y se refugia en la catatonia, años después empieza a imaginar que su hija está viva y que lo acompaña a todas partes. El hermano se vuelve un poco autista para después volverse un genio, pero falto de afecto e incapaz de relacionarse con los demás.

Los sucesos en sus vidas, juntas en el día a día pero separadas por abismos insalvables, los llevan a enfrentar su dolor de distintas maneras. Se dan cuenta, cada uno a su forma, de la pena que han arrastrado por tanto tiempo y a la cual han intentado jalar a quienes los rodean. En un camino de aceptación enfrentamiento, logran alcanzar cierta sembalnza de redención.

Tiempo de alacranes


Con motivo de la salida de la más reciente novela de Bernardo Fernández, Bef (mi escritor mexicano favorito), decidí releer su primera novela publicada. Esto se debe a que la nueva, Hielo Negro, es una especie de secuela a Tiempo de alacranes. Bueno, más que nada retoma a algunos de los personajes y hace referencia a varias de las situaciones ocurridas en ella.

La primera vez que la leí, me tardé dos horas y media. Su agilísima prosa hace que sea muy fluída la lectura, además de que Bef es todo un experto en la economía de las palabras: sus capítulos son breves y concisos, lo cual facilita el continuar leyendo pues nunca se avecina un largo y pesado capítulo.

El "Güero," un sicario para el cártel de Constanza pensando en retirarse pues ya se siente viejo (apodado así por ser tan despiadado como los alacranes güeros), acepta un último trabajo: matar al testigo protegido que puso a su patrón tras las rejas. Sin embargo, una crisis existencial le lleva a cuestionarse su papel como matón y le dificulta las cosas. Al mismo tiempo, tres jóvenes que residen en Canadá (dos de ellos mexicanos y uno proveniente de Latveria, salido del universo Marvel, al parecer) deciden recorrer los Estados Unidos con rumbo a México robando tiendas y bancos (y Obrad, el europeo, cada vez disfruta más de matar a los empleados). También hay un par de matones y estafadores de poca monta, Tamés y "el gordo," que van de trabajito en trabajito intentando conseguir unos cuantos pesos.

Los caminos de estos personajes, el líder del cártel de Constanza y un escuadrón anti-asaltos de la policía convergen en un violento encuentro del que pocos saldrán con vida. Se revelan lazos familiares y varios testimoniales nos hacen conocer al "Güero" a profundidad. Con referencias a comics, caricaturas, música y películas, esta corta y entretenida novela con "estructura" de lucha libre (pues es presentada en tres "caídas") es a la vez emocionante y divertida. Mi capítulo favorito se titula "Aquí la víctima soy yo" y termina con dos matones y una jovencita abrazados y llorando en medio del desierto, al lado de un Impala 70 negro con llamas pintadas a los costados. Ampliamente recomendable, una novela que no deben perderse por nada del mundo.

jueves, 19 de mayo de 2011

Northlanders Vol. 1: Sven the Returned


Brian Wood es uno de mis escritores favoritos. Bueno, a veces. Cuando leí Demo me encantó y decidí buscar más cosas escritas por él, no todas igual de buenas. Fue así que llegué a Northlanders, título del cual había escuchado mucho. En esencia, es un comic de vikingos. Algo que me resulta interesante y que diferencia a esta serie de otras es que no cuenta con protagonistas regulares. La serie está planeada como una sucesión de historias (que serán compiladas en trades) retratando las historias de varios personajes a través de la Época Vikinga, basándose en eventos históricos reales. Mezclando ficción histórica, acción de espadazos y drama, Wood se propone hacer un comic que le haga justicia a los vikingos.

Porción de la portada variante al número 2, a cargo de Andy Kubert.

Y lo logra, con ciertas reservas. La forma de escribir característica de Wood resalta el "modernismo" de sus personajes, lo cual puede llegar a ser anacrónico en un título como éste. Los diálogos son demasiado actualizados, lo cual le resta credibilidad a los hechos mostrados. Este gusto por la modernidad también está reflejado en el personaje principal de esta serie, Sven, quien fue vendido como esclavo por renegar de sus deidades. Al crecer, tras conseguir su libertad y el éxito como miembro de la guardia varega, se entera de la muerte de su padre y decide regresar a sus tierras para reclamar lo que por derecho le pertenece. Acostumbrado a los lujos y el color de Constantinopla, desprecia las frías regiones que lo vieron nacer, pero las cosas no saldrán como él planea y terminará viendo a su gente con otros ojos. Siendo un hombre que no cree en nada, respeta no obstante las creencias ajenas, reflejando de este modo la transición del politeísmo al Cristianismo que tuvo lugar durante ese período histórico. Las primeras dos terceras partes de la trama son pura acción y background, sin mucho desarrollo de personajes. Sin embargo, el final hace que valga la pena el viaje, llegando a una conclusión anticlimática y bastante atípica pero llena de humanidad.

Porción de la portada variante al número 3, a cargo de Dave Gibbons.

El arte en este primer arco narrativo está a cargo de Davide Gianfelice, cuyo estilo al dibujar armas y ropa me recordó un poco a Chris Bachalo (sin llegar a ser tan abigarrado) y cuyas personas, en especial sus mujeres, se me hicieron medio Eduardo Risso (sin tantas sombras). Hubiera preferido arte interior más similar a las portadas de Massimo Carnevale, mucho más realista y sobrio, pero no me quejo. Los colores aplicados por Dave McCaig le imprimen las atmósferas necesarias a la historia: frías y sangrientas. El final del trade recuperó mi interés, por lo que le echaré un vistazo a los siguientes volúmenes.