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martes, 29 de noviembre de 2011

Masacre en Xoco


No hay mejor manera de pasar las fechas de Halloween y Día de muertos que viendo películas de horror. En la Cineteca Nacional lo saben, es por eso que organizaron una masacre en el pueblo de Xoco por segundo año consecutivo. En 2010, la masacre tuvo un inicio modesto, con dos películas y una charla cada día durante tres días, cerrando con un maratón de seis películas a lo largo del último día. Esta vez, la carnicería creció: a lo largo de tres tardes y un día completo, se proyectaron un total de quince películas, entre clásicos en formato 35 mm y estrenos internacionales. A continuación reseñaré brevemente las películas que pude ver (las que no reseño es porque ya las había visto en otra ocasión).


El primer día fue nombrado "La violencia entre nosotros", con tres filmes que retratan a gente común y corriente que por algún motivo u otro deben recurrir a la violencia. En Dios me lo ordenó (God told me to, Larry Cohen, Estados Unidos, 1976) se explora el fenómeno tan común en Estados Unidos en la década de los 70: los francotiradores y asesinos anónimos que se dedicaban a matar transeúntes al azar, muchas veces diciendo obedecer designios divinos. Fue la respuesta de Cohen al Superman de los comics, retratando a un alienígena que llega a la Tierra pero con no tan buenas intenciones.

 

Al día siguiente, se revisaron algunos "Clásicos del horror mexicano," comenzando con El espejo de la bruja (Chano Urueta, México, 1960). Al igual que en otra de sus películas, El barón del terror (México, 1962), la historia es buena pero tiene algunos huequitos y los efectos especiales van en detrimento del disfrute de la cinta. Y la época no es pretexto, hay cosas de décadas anteriores que logran crear efectos realistas en mayor medida. Una mujer es envenenada por su esposo para poder casarse con otra. Su madrina, una bruja, usa sus poderes para facilitar la venganza de su protegida. Con una secuencia inicial reminiscente de Häxan (Benjamin Christensen, Suecia-Dinamarca, 1922), la película empieza bien pero después se cae un poquito.


Siguió Misterios de ultratumba (Fernando Méndez, México, 1958), del mismo cineasta que dirigió El vampiro (México, 1957), la cual es más conocida pero, a mi parecer, menos lograda. La película trata sobre un pacto entre científicos, por medio del cual acuerdan que el primero en morir le comunicará al otro qué hay en el Más Allá. Introduciendo varios personajes más en una trama compleja desarrollada con buen ritmo y excelentes manejos, los sucesos se van desarrollando hasta que se cumple un destino funesto que había sido vaticinado al principio, demostrando que la arrogancia científica debe conocer sus límites.


La tercera función de la tarde fue Santo contra las lobas (Jaime Jimpenez Pons y Rubén Galindo, México, 1976). Tal vez el intento más serio por hacer una auténtica película de horror con el Enmascarado de Plata, su estética realista que casi raya en lo documental ayuda a crear una atmósfera verosímil que, sin embargo, no logra mantenerse hasta el final. Vamos, si vemos una película del Santo no podemos esperar gran credibilidad y el humor involuntario nunca está lejos. El ritmo pesado de la historia pudo más que yo y admito, no sin vergüenza, que me perdí del final.


La tercera jornada fue dedicada a "El terror ayer, hoy y siempre". El ayer fue representado por Tarantula (Jack Arnold, Estados Unidos, 1955), uno de esos clásicos de los años 50 que marcaron el subconsciente colectivo de la humanidad con criaturas gigantescas que, hasta la fecha, siguen populando la pantalla de plata. A pesar de sus limitaciones, los fotomontajes y efectos especiales están muy bien logrados y crean la verosimilitud necesaria para que la historia de un arácnido de proporciones brobdingnaguianas nos absorba (a menos, claro, que el espectador carezca del criterio suficiente para contextualizar el filme con su época).


El cine de hoy fue representado por El sanatorio (Miguel Gómez, Costa Rica, 2010), película que cuenta con el privilegio de ser la primera obra del género producida en su país. Comienza francamente mal, con un humor demasiado bobo y un abuso de la palabra "mae" (en un afán por demostrar que el lenguaje autóctono no alienaría a audiencias de otros países). Este falso documental sobre un sanatorio supuestamente embrujado cambia inadvertidamente de tono, dejando la parodia para volverse comedia bien hecha, con buenos chistes y ocurrencias bien manejadas. También ayuda la inclusión del atractivo de Mariana, personaje que hace de investigadora y que, con su nubilidad, logró convencerme de no abandonar la sala de cine. Una vez más cambia el tono de la cinta, de nuevo sin que se sienta forzado, al auténtico horror sobrenatural. A pesar de que la secuencia final es innecesaria, la película en su totalidad se salva y puedo decir que valió la pena verla. Y no sólo por la chica guapa.


El cuarto y último día de la masacre fue un maratón que revisó distintas propuestas del cine de género. Arrancó con Sobre-natural (The mist, Frank Darabont, Estados Unidos, 2007), adaptación cinematográfica de la novela homónima de Stephen King, de claras resonancias lovecraftianas. Bastante bien hecha, aunque en general no soy tan fan de ciertos elementos característicos de King. Me desagradan las posibles implicaciones del final y siento que la historia debería haber terminado varios minutos antes, pero de todas formas es recomendable.


Matar a un extraño (To kill a stranger, Juan López Moctezuma, México, 1982) es una cinta de culto a cargo de quien se dio a conocer con la controversial Alucarda (México, 1978). Alejándose del horror para explorar más bien el terror, nos presenta a Angélica María como una cantante italiana que decide reunirse con su marido en un país europeo no especificado, el cual está bajo el yugo de una brutal y represiva dictadura militar. Su coche rentado se accidenta en medio de la carretera y, en medio del camino, en un país extraño, sin hablar el idioma local, sin formas de comunicación (un recordatorio de que la gente no tenía celulares en alguna época), esta mujer recibe ayuda de un anciano. Pero éste, al llevarla a su hogar, demuestra no tener buenas intenciones. Un thriller implacable que obliga al espectador a preguntarse qué haría en una situación similar.


Dentro de la extensa filmografía de Tobe Hooper está Fuerza siniestra (Lifeforce, Gran Bretaña, 1985), que se niega a encasillarse en un sólo subgénero y rompe los límites entre ciencia ficción y horror. Plantea la existencia de una raza alienígena que dio origen al mito de los vampiros, quienes accidentalmente son traídos de vuelta a la Tierra y traen con ellos oleadas incontenibles de muerte. Con la impresionante presencia de Mathilda May -quien. por cierto, permanece desnuda durante casi todo su tiempo a cuadro-, la historia se desarrolla hasta alcanzar una victoria pírrica en nombre de la humanidad. O lo poco que queda de ella al final.


Otro estreno fue Sudor frío (Adrián García Bogliano, Argentina, 2010), película que no fue de mi agrado. Con un par de villanos que podrían dar para mucho más, los reduce a un par de viejos cascarrabias que desde chicos fueron sádicos y, al terminar su reino del terror como agentes del gobierno, decidieron torturar a la juventud para castigarla por su supuesta ignorancia. Retratando el choque generacional como algo vanal, abusando del diseño de audio para crear el efecto deseado en el público, recurriendo a excesos innecesarios y a desnudez gratuita (aunque de esa no me quejo tanto), me pareció francamente insufrible.


La última película que vi del maratón fue Masacre en el infierno (The Texas Chainsaw Massacre 2, Tobe Hooper, Estados Unidos, 1986), la cual se aleja muchísimo del tono de la primera entrega en esa saga (reseñada aquí). De por sí no me gusta mucho que digamos la original, esta secuela me pareció peor pues se reduce a secuencias en que una chica guapa corre gritando a todo pulmón, perseguida por un maniático con sierra eléctrica. Sí, eso me pareció un acierto en la primera película pues creó un cliché, pero repetirlo es otra cosa. Según Wikipedia, Hooper asegura que el tono de humor negro también estaba presente en la película original, pero los espectadores no lo notaron por el contenido realista e impactante. Tal vez, pero definitivamente los niveles de sátira se vuelven absurdos y ridículos en esta secuela y me dejaron con un mal sabor de boca.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Miss Bala

(Gerardo Naranjo, México, 2011)

Gerardo Naranjo es muy bueno retratando la realidad social de nuestro país. En Drama/Mex (México, 2006) nos muestra a la juventud del Acapulco contemporáneo; los personajes son detestables, pero realistas y humanos. No he visto Voy a explotar (México, 2008), pero tengo entendido que es bastante buena al presentar a adolescentes confundidos -y pretendo verla pronto-. En este, su más reciente largo, le toca el turno a la realidad mexicana contemporánea: el narco.


Laura Zúñiga era una chica normal. Bueno, quizá más guapa que la norma, pero era una joven sencilla, estudiosa, de familia, vamos. Decidió participar en concursos de belleza y ganó varios certámenes importantes. Pero su temporada en la cima fue breve: en diciembre de 2008 fue arrestada junto con otros siete individuos en posesión de armas y muchos dólares. No, no me equivoqué de apellido ni de historia, sólo estoy citando la historia real en la cual se basa ligeramente la película.

La mirada de este tipo es auténticamente maligna...

La Laura ficticia se apellida Guerrero y quiere participar por primera vez en Miss Baja; es ingenua e idealista, trabajadora y cariñosa con su hermanito. Pero todo se va al diablo cuando el narco se involucra. Envuelta en situaciones más allá de su control, pasa de ser simple testigo a pieza sometida por ambos bandos en la "guerra" a cómplice reticente impulsada por el temor y la necesidad de proteger a otros, para por último convertirse en víctima resignada de su propia impotencia.


Más de una vez intenta hacer lo que considera correcto, seguir sus valores, pero siempre aprende la misma lección de la manera difícil: una vez que el crimen organizado llegó a tu vida, le perteneces en cuerpo y alma, quieras o no. No es sino hasta que te entregas voluntariamente cuando crees que nada puede empeorar... pero aún quedan sorpresas desagradables en espera.


La secuencia final hace uso de escenas muy similares a las vistas en los medios cuando se dio el arresto de Laura Zúñiga en 2008, creando una resonancia y un sentido de realismo implacables. Además, la trama hace un sutil comentario sobre la cultura que engrandece la belleza femenina a un aspecto sobredimensionado que puede ser fácilmente manipulado, comprado y traficado como otros bienes, se puede utilizar como un arma, un instrumento de poder y de sometimiento.


La violencia utilizada en el filme no es nunca explotativa, sino brutal y franca. La constante tensión a la cual es sometida el personaje principal es un claro reflejo del ambiente que se vive en ciertas partes de nuestro país hoy en día. Por lo general no me gustan las historias sobre el tema, siento que a veces se aprovechan de la relevancia del mismo para escandalizar, pero en este caso me parece que el resultado nos hace reflexionar de la manera dura (como debe ser con el arte) sobre un tema ineludible y la propensión que tienen los inocentes a pagar por los auténticos culpables. Todo es un circo, un espectáculo montado y planeado y a nosotros sólo nos queda especular y esperar que nunca estemos en medio.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Alamar

(Pedro González-Rubio, México, 2009)

La historia es al parecer sencilla: Roberta Palombini, italiana, viaja de vacaciones a Quintana Roo. Estando en la playa conoce a Jorge, un pescador de ascendencia maya, y se enamora de él. Decide quedarse a vivir en México. Tienen un hijo, el pequeño Natan. Tras tres años y medio, los sentimientos han cambiado. No sólo eso, sino que también se ha vuelto evidente que Roberta no puede vivir alejada de la civilización, así como Jorge no podría vivir inmerso en ella. Entonces se separan, con el destino de su hijo en duda.


La película no nos muestra qué decidieron, simplemente nos presenta a Jorge recogiendo a Natan en Roma para llevarlo a Banco Chinchorro, la segunda mayor barrera de arrecifes de coral en el mundo. Desde que llega, el niño se siente en casa: se quita la playera y los zapatos para convivir libremente con la naturaleza. Interactúa con su padre y Matraca, otro amigo pescador. Viven en una casa en medio del agua, rodeados de aves y un cocodrilo (¡!)


De manera documental y bastante rudimentaria, la cámara se vuelve un fiel observador del día a día en la vida de estas personas. Los vemos pescar, escamar, cocinar y comer lo que sacaron del mar. Los vemos compartir su alimento con la fauna local. Vemos a Jorge impartiendo su sabiduría a su hijo, demostrando que no se necesita de grandes estudios para saber muchas cosas. Y, lo más importante, vemos el gran amor que un padre siente por su vástago, los cuidados y atenciones que contínuamente deposita en él.


En uno de los momentos más mágicos del filme, un ave garrapatera llega a la casa de nuestros protagonistas. Poco a poco comienza a relacionarse con ellos, primero de lejitos pero gradualmente se va acercando hasta ser prácticamente domesticada por ellos. La llaman Blanquita y los acompaña a muchas partes.


No sé si Natan pase la mitad de cada año con su padre y la otra con su madre, me imagino que adaptarse a cambios tan drásticos de entorno no será cosa fácil. No obstante, dejar atrás este tipo de vida tan relajado y tan pacífico seguramente presenta sus dificultades, aunque uno pueda regresar. Lo que me deja la cinta, además de un profundo sentimiento de paz, es una añoranza por la naturaleza y por ese amor constante que quizás sólo podamos sentir en la niñez.

domingo, 4 de septiembre de 2011

El vampiro y el sexo

(René Cardona, México, 1969)

En la ceremonia de cierre del Festival Macabro de este año se proyectó la infame y mítica película "erótica" del Santo. Se rumoraba que había una cinta perdida del Enmascarado de Plata, de esas que prácticamente nadie había visto y a nadie le constaba que existiera. Las malas lenguas aseguraban que en el filme el protagonista tomaba parte en escenas cachondas. Se "sabía" que era de vampiros. Uno que otro despistado (yo entre ellos) pensaba que se trataba de un corte extendido de Santo contra las mujeres vampiro (Alfonso Corona Blake, México, 1962). Todas estas ideas erróneas por fin fueron desechadas cuando se encontró una copia de la mentada obra, se le restauró, se arreglaron las disputas legales a su alrededor y se le dio "estreno" en el festival.


Antes que nada, debo aclarar: no soy fan de las películas de luchadores. He visto pocas y con esas me basta, las considero una curiosidad kitsch y hasta ahí. Me parecen absurdas y ridículas, con guiones de baja calidad y actuaciones del mismo nivel. Lo que rescato de ellas es lo maravilloso del mundo alterno que nos muestran, donde cualquier cosa se resuelve con un duelo sobre la lona. Habiendo dicho lo anterior, procedo a contarles que disfruté sobremanera de esta función. Reí muchísimo, quizás más por humor involuntario que otra cosa, pero eso no hace menor el goce. Desde la aparición de un letrero que lee "Doctor César Sepúlveda, Físico Nuclear" (yo quiero un letrero así para mi casa) hasta la insensibilidad misógina del Santo cuando a una mujer histérica (tras haber viajado al pasado y haber sido víctima de un vampiro) le dice simplemente "¡Ya cálmate!", pasando por radio-relojes comunicadores, espías indiscretos, personajes de franco comic relief, ciencia loca y descabellada que nadie explica y una sobreabundancia de senos turgentes descubiertos.


La trama es sencilla (como de costumbre): el Santo, justiciero y científico reconocido, presenta a otros pensadores su más reciente invento, una máquina para viajar a vidas pasadas. Nunca explica cómo funciona, de hecho no la ha probado, pero está seguro de que sirve bien, en particular con una mujer (misóginamente se indica que porque aguantan más vara). Para probarla utiliza a la hija de su colega, la cual viaja a lo que se supone que es el México del siglo antepasado, que curiosamente parece la Europa oriental de cualquier película "gótica" de vampiros. De ahí la trama se simplifica aún más: la mujer es aquejada por un malestar indefinido, un especialista del viejo continente identifica los síntomas como evidencia de ataques vampíricos, un carismático conde europeo expatriado casualmente llegó a los alrededores justo cuando varias mujeres empezaron a sufrir de este mal y a morir por el mismo, todos sacan sus cuentas y se deciden a cazar al monstruo. Dicha criatura erotiza a las mujeres y tiene su séquito de vampiresas (con implantes que dan crédito a lo avanzada que estaba la cirugía plástica del siglo XIX), mujeres que exponen sus pechos a la menor provocación.


Todo este tiempo, Santo y compañía observan la acción de manera voyeurista a través de una pantalla, por el puro interés científico, y sólo rescatan a Luisa cuando está a punto de morir a manos del cazador de vampiros. Entonces, tras ciertos giros en la trama, el vampiro llega al presente y deben hacerle frente. No, el Santo no sale en pelotas. No, tampoco se acuesta con nadie. Las escenas "eróticas" son menos que soft porno, pero para la época eran bastante subidas de tono, más en una película de un personaje cuyo público habitual no consistía sólo de adultos. Originalmente, el luchador solicitó que se recortaran las escenas de desnudos para no manchar su reputación y la cinta se estrenó bajo el nombre de Santo en el tesoro de Drácula. Ahora supongo que habrá más ocasiones de que quienes no la vieron puedan gozar de tan divertida experiencia, pero dudo mucho que yo volvería a verla.

sábado, 20 de agosto de 2011

La cuerda floja

(Nuria Ibañez, México, 2009)

A muchos les parece romántica la idea de vivir en un circo, no por nada Fellini dedicó gran parte de su vida a tratar de reflejar la magia del mismo a través de su cine. Este documental nos muestra de manera muy cotidiana las realidades de esta profesión en un pequeño circo de Texcoco, reflejando las dificultades a que tienen que enfrentarse quienes han decidido vivir de esta manera.


Utilizando una cámara que es más bien testigo de los acontecimientos sin interactuar con las personas retratadas, da la impresión de una visión mucho más auténtica y objetiva de las cosas. Es así que vemos el día a día de los integrantes del Circo Aztlán, desde que preparan el desayuno, cuidan a los animales y preparan sus números hasta las discusiones domésticas que llegan a darse entre ellos. Vemos como, contrario a las fantasías escapistas de mucha gente que lleva vidas convencionales, un cirquero puede llegar a cansarse de la farándula y puede desear un trabajo más mundano. También queda evidenciada la angustia de no juntar público suficiente para dar una función y la subsecuente necesidad de cancelarla. Pero más que nada, la cinta está permeada de la pasión de Marcelo, padre de familia, clown y director del circo, que es el alma de este circo.

Admito no sin cierta vergüenza que, debido al extremo cansancio al que me he visto sujeto últimamente, me quedé dormido durante lo que me pareció un tramo bastante largo e importante del filme. Es por este motivo que, a manera de compensación, les comparto la reseña que hizo Ana Paula sobre el mismo. Que lo disfruten.

lunes, 1 de agosto de 2011

A tiro de piedra

(Sebastián Hiriart, México, 2010)

La sinopsis de esta cinta me hizo esperar más, no sé bien qué. Pero vale la pena de todas formas. No es una película más sobre la frontera y la inmigración, aunque sí trata de eso. Más bien me recordó a las llamadas bildungsroman, o novelas de aprendizaje. Jacinto, un pastor de cabras que nunca ha dejado San Luis Potosí, encuentra en medio del desierto un llavero que muestra un granero frente a unas montañas. Al reverso del mismo se lee Sprague River, Oregon. Este hallazgo, aunado a un sueño recurrente que empieza a presentársele cada vez con mayor insistencia, lo convence de que debe dejar su tierra natal para aventurarse a buscar lo desconocido.


El tema de la gente humilde cuyas aspiraciones nunca han llegado más lejos que la distancia que puede recorrer a pie me recordó al filme Rapiña (Carlos Enrique Taboada, México, 1975), aunque con sus debidas diferencias. Aquí no es la ambición monetaria lo que cataliza el cambio en el personaje, sino un sueño, la fe en una especie de misión. Con buenas intenciones y no tan buenas obras, Jacinto comienza su viaje. Le ocurren cosas buenas y malas pero, la verdad sea dicha, le va bien. Tiene mucha suerte y no enfrenta tantas dificultades ni tanta crueldad como estamos acostumbrados a ver (o escuchar) en este tipo de historias (ficticias y verídicas por igual). Desafrtunadamente, el tercer acto se va por un camino completamente diferente a lo planteado hasta ese momento y el desenlace me dejó inconforme. No les contaré los pormenores, mejor véanla y fórmense su propia opinión.


Algo que disfruté mucho fue la música, a cargo de Emiliano Motta y Emiliano González de León. Utilizando instrumentos de viento crean una banda sonora conformada por los elementos básicos de la música popular mexicana, deconstruyéndola de tal forma que se escucha como algo nuevo y fresco sin dejar de ser reconocible. También quisiera elogiar al actor Gabino Rodríguez, quien además colaboró en la escritura del guión haciendo de éste un proyecto más íntimo y personal. Le quedan pocas fechas en la Cineteca, así que si les interesa búsquenla cuanto antes.

domingo, 10 de julio de 2011

Resumen de películas: Cineteca Nacional


Para poder ponerme al corriente con mis reseñas, procedo a resumir. En esta publicación les hablaré de algunas películas que he visto en las últimas semanas en aquel lugar al cual considero como mi segundo hogar: mi amada Cineteca.

Antiguamente, los cines solían tener algo llamado "permanencia voluntaria," en la cual el espectador podía decidir quedarse a ver más de una película (o la misma, más de una vez) con el precio de un solo boleto. Para rescatar esa bonita tradición, la Cineteca ofrece programas dobles en los cuales uno puede disfrutar de dos películas relacionadas entre sí pagando una sola entrada. Como parte de esta iniciativa, recientemente agregaron el Canal B, dedicado a seleccionar programas dobles del cine de serie B. Fue así que pude ver uno dedicado a Russ Meyer, director cuyo sello característico era el uso de actrices con busto abundante.


Empezamos con Vixen! (Estados Unidos, 1968), cuyo personaje titular es una súcubo insaciable que, a la manera de un depredador sexual, seduce y fornica con su marido, un guardabosques, un huésped de su hostal, la esposa de éste y hasta con su propio hermano. Eso sí, cuando se trata de un negro ahí sí que no le entra. Meyer ignora por completo las posturas políticamente correctas y utiliza el racismo y el pro-comunismo para criticar estas posturas. Lo que empieza como una película soft-porno con una trama inexistente se convierte en una crítica con gran tensión dramática de por medio.


La segunda parte del programa fue Más allá del valle de las muñecas (Beyond the Valley of the Dolls, Estados Unidos, 1970), secuela no oficial a Valley of the Dolls (Mark Robson, Estados Unidos, 1967) en la que el renombrado crítico de cine Roger Ebert colabora como guionista. La típica historia de un grupo de jovencitas rockeras que va a la gran ciudad, la arma en grande, se pierde en los excesos y comete traiciones a sus amistades y a sí mismas culmina en una desmedida masacre que compensa el tono tan dramático y aleccionador de la historia. Aunque las moralejas del final me cayeron bastante mal.


Como parte de un ciclo dedicado a la documentalista rusa Marina Goldovskaya, pude ver Los hijos de Iván Kuzmich (Deti Ivana Kuzmicha, Rusia, 1997). Trata sobre la generación de estudiantes de la afamada Escuela 110 que se hubiera graduado en 1944, de no haber sido por la guerra. Nos habla sobre niños que, a pesar de haber vivido bajo tiempos de gran inestabilidad y muchos cambios, a pesar de haber sufrido las consecuencias de la vida en tiempos de guerra, querían estudiar y hacían hasta lo imposible para continuar haciéndolo. Y también retrata a su director, el titular Iván Kuzmich, quien revolucionó las formas de educar: les enseñó a sus alumnos, ante todo, a pensar, a leer entre líneas, a tolerar las diferencias, a apoyarse entre ellos. Cada uno de estos ex-alumnos es ahora una persona exitosa en el campo de su elección, desde un escultor hasta historiadores, pasando por un cantante, políticos, espías y demás ocupaciones diversas. Lo que más me gustó fue que no es una película más sobre la nostalgia por la Unión Soviética ni de denuncia contra las atrocidades cometidas por Stalin, sino que muestra a gente normal que sigue adelante con su vida.


Lo más reciente que vi en la Cineteca (y que sigue en cartelera) fue Viaje a Tulum (Reise nach Tulum, Eduardo Villanueva, México, 2011). Esta película es muy "de arte" pero, a diferencia de otras como Vete más lejos, Alicia, se siente honesta y bien trabajada. Sí, también tiene líneas que podrían sonar pretenciosas y el final está completamente abierto a interpretación, pero le creo más que a Elisa Miller. Intercalando secuencias en blanco y negro con unas cuantas a color (casi siempre éstas mostrando paisajes naturales, sin gente alrededor), las imágenes de Berlín y el idioma alemán me recordaron inevitablemente a Las alas del deseo (Der Himmel über Berlin, Wim Wenders, Alemania del Oeste-Francia, 1987) pero sin los ángeles. Adan, un adulto joven que heredará la constructora de su familia, se cuestiona sobre la necesidad de construir y reconstruir (como formas de destrucción), vive en medio de una familia caótica que se empeña en comportarse como si todo en su entorno fuera normal y empieza a escuchar voces tras la muerte de su abuelo esquizofrénico. Todo esto, acompañado de reflexiones visuales sobre los reflejos, sobre lo que no podemos ver y sobre la dicotomía hombre/naturaleza (con un homenaje a Fellini que hace referencia al título). La segunda parte es mucho más abstracta y un poco pesada, con un final ambiguo e inquietante que da mucho sobre qué pensar. Seguramente dividirá opiniones, pero vale la pena echarle un ojo.

viernes, 17 de junio de 2011

Bala mordida

(Diego Muñoz Vega, México, 2009)

En esta opera prima, el director nos trae una película cuyo tema empezó a investigar desde el año 2000. A pesar de tratarse de un tópico visto muchas veces, tal vez nunca se había examinado tan minuciosamente: la corrupción en la policía de nuestro país. Con un panorama en el que todo es gris, todos son parte de la corrupción y no hay solución alguna, el filme narra una historia bastante sórdida, sin llegar a ser demasiado.


La participación de Damián Alcázar inevitablemente me hizo recordar los trabajos de Luis Estrada (La ley de Herodes, El infierno), pero por fortuna Muñoz elige un camino distinto al de la sátira. En lugar de eso, nos cuenta una historia realista y comprometida que también evita caer en el melodrama, aunque tal vez padece de retratar una realidad uniforme y monótonamente desesperanzadora. Aquí Alcázar no es el protagónico, sino un personaje secundario que es cosa seria: corrupto por donde se le vea.


Con violencia, narcomenudeo, prostitución y sodomía, la cinta nos muestra a manera de denuncia la problemática con las fuerzas del "orden" en nuestro país, llenas de gente sin preparación y mal pagada, cuya vida está en riesgo y cuya ocupación fue decidida más por la necesidad que por la vocación. En un sistema en el que hasta para conseguir las herramientas para hacer el trabajo se tienen que dar "mordidas" (y que ni siquiera garantizan conseguir lo deseado) no es difícil creer que cualquiera puede querer pasarse de listo y ver por sí mismo.

miércoles, 15 de junio de 2011

Vete más lejos, Alicia

(Elisa Miller, México, 2010)

Tras haber ganado la Palma de Oro en Cannes por su cortometraje Ver llover en 2007, y contando con el apoyo de Fernando Eimbcke, las expectativas para esta película eran elevadas. Por ende, la decepción fue aún mayor.

El día del estreno, el esposo de la directora hizo una breve presentación en la que comentó que, en cierto momento de la realización, "no sabíamos hacia dónde íbamos con esta película." Y se nota. Recurrir a la improvisación sólo funciona si eres un genio como John Cassavetes (Faces, Estados Unidos, 1968) o si eres un director consagrado que ya domina las técnicas del cine convencional a la perfección como Mike Leigh (Happy-Go-Lucky, Reino Unido, 2008). De lo contrario, sólo te expones a hacer el ridículo.

Alicia, una joven mexicana de diecinueve años, de clase alta y situación familiar estable, decide irse a Argentina por varios meses porque "no conozco la nieve." Estando allá pasea incesantemente, hace amistades, comienza una vida sexual de promiscuidad, se siente sola y desesperada porque extraña a su familia (aunque tiene boleto de regreso y los volverá a ver con toda certeza) y decide, como indica el título, irse más lejos. Pero llega hasta Calafate, no al autoproclamado fin del mundo en Ushuaia.

Siendo el español una lengua con tanta riqueza de palabras, es lamentable cuando para expresar la tristeza, el desamparo, la desolación y la imposibilidad de comunicarse con otras personas se recurre a las infames líneas "está cabrón... está muy cabrón." ¿En serio? ¿No podían esforzarse un poco más? Además, me molestan las películas que muestran a una juventud generalizada que se dedica a tener sexo y consumir drogas, como si no hubieran otras cosas que hacer cuando se es joven.

Si a todo esto le agregamos unas metáforas demasiado a la cara, el resultado es por demás fastidioso. A pesar de durar poco más de una hora, me vi deseando que terminara desde la mitad y hasta me puse a platicar, de tan aburrido y frustrado que me tenía.

lunes, 23 de mayo de 2011

Alucardos: Retrato de un vampiro

(Ulises Guzmán, México, 2011)

Parte documental sobre la vida y obra de Juan López Moctezuma, el realizador de la cinta de culto Alucarda (México, 1978), parte reconstrucción ficticia sobre las vidas de dos fans de dicha película que conocieron al director bajo circunstancias fantásticas, este filme recurre a entrevistas, recreaciones e incluso animación para contar una gran historia.


Por un lado, tenemos al mito: López Moctezuma fue todo un "hombre renacentista," exitoso en diversos ámbitos, culto y rodeado por gente creativa e influyente. Tras dar rienda suelta a su genio, pierde el control sobre éste y se pierde en los abismos de la locura: termina recluido en un hospital psiquiátrico. Simultáneamente se nos presenta a Lalo y a Manolo, dos jóvenes que parecen no tener mucho que ver con el artista más allá de su devoción por la blasfema película sobre una vampiresa lesbiana. Conforme avanzan las narrativas, convergen en el punto en que los seguidores del director ayudan a su ídolo a escapar del sanatorio y lo reincorporan a la realidad de una manera muy humana.


Con toques de misterio, fantasía y horror, este íntimo retrato nos ayuda a conocer al hombre tras la leyenda y algunos de sus secretos, además de mostrar cómo su obra pudo influir fuertemente en al menos este par de vidas. A pesar de que la realización es un tanto incompetente, las animaciones son deplorables y considero de dudoso valor la inclusión de las historias personales de estos fans from hell, la fuerza del material que originó este documental es tanta que levanta al mismo a alturas bien merecidas.

domingo, 22 de mayo de 2011

Seres humanos

(Jorge Aguilera, México, 2001)

Recordaba esta película con gran cariño, pues la vi en mi primer Foro Internacional de la Cineteca. En su momento la disfruté enormemente y formó parte del grupo de películas que me abrieron los ojos a un tipo de cine diferente. El pasado viernes tuvo una proyección como parte del festival Mix de diversidad sexual en cine y video . No sabía que estaba programada pero como se dio la casualidad de que tenía un par de horas muertas y estaba por ahí, no dudé en entrar a verla.


Tenía un poco de temor, podía descubrir que en realidad no es tan buena como la recordaba, o que tal vez la primera vez que la vi mi sensibilidades como cinéfilo "adolescente" hubieran hecho que me deslumbrara. Al ver en los créditos iniciales que era del CCC dudé aún más, pues hoy en día las cosas que salen de ahí son bastante pretenciosas. La primera mitad me pareció un poco pesada y tiene algunos elementos un tanto pedantes, como la inclusión de números de danza contemporánea y diálogos demasiado rebuscados que nunca escucharemos a alguien en la vida real utilizar. Pero la segunda parte se compone bastante, mostrando el corazón de la historia y la humanidad de los personajes.

 
¿Cuánto tiempo podemos negar nuestro dolor? ¿Cómo le hacemos frente? Una familia de clase alta sufre la pérdida de la hija menor cuando su hermano también era pequeño. La madre, quien conducía un programa de televisión en el cual ayudaba a la gente a reencontrarse, cambia su show por uno de amarillismo y explotación, en donde busca darle su lugar en el mundo a los titulares seres humanos que son marginados (mientras ella permanece a la orilla de los reflectores, evitando su propio lugar en el mundo). El padre busca la muerte y se refugia en la catatonia, años después empieza a imaginar que su hija está viva y que lo acompaña a todas partes. El hermano se vuelve un poco autista para después volverse un genio, pero falto de afecto e incapaz de relacionarse con los demás.

Los sucesos en sus vidas, juntas en el día a día pero separadas por abismos insalvables, los llevan a enfrentar su dolor de distintas maneras. Se dan cuenta, cada uno a su forma, de la pena que han arrastrado por tanto tiempo y a la cual han intentado jalar a quienes los rodean. En un camino de aceptación enfrentamiento, logran alcanzar cierta sembalnza de redención.

lunes, 18 de abril de 2011

Perras

(Guillermo Ríos, México, 2011)

Cuando vi el trailer de esta película pensé lo peor. Supuse que se trataba de una pésima cinta explotativa con un guión mal elaborado y poco original, malas actuaciones y una trama aburrida y sin chiste. Confieso que entré a verla por las razones equivocadas: para ver chicas guapas y porque no tuve que pagar la entrada. Admito gratamente que me sorprendió.


Ojo: no quiero decir que sea una buena película, ya que no me parece que lo sea. Pero sí creo que los realizadores se esforzaron por elaborar un producto de calidad y me gustó que le dieron mucho peso al trabajo en el guión. A pesar de contar con líneas tan malas como:

- No mames.
- Sí mamo, y si viene mi papá tú también vas a mamar.

o bien como:

- ¿Qué se siente que te den por el culo?
- Es como... como cagar pa' dentro.

el desarrollo tanto de trama como de personajes, así como el nivel de complejidad que maneja hace de la cinta una experiencia que trasciende el mero gusto por la explotación.


La premisa inicial consiste en que diez jovencitas de secundaria son encerradas en un salón de clases tras el término de las mismas pues otra alumna apareció muerta y se sospecha de todas ellas. La idea es no dejarlas ir hasta que se descubra quién fue la culpable. El mayor acierto es que nunca se nos revela sino hasta el final quién murió y cuál era su relación con cada una de sus compañeras cautivas. De aquí arranca la historia y, por medio de flashbacks y flashbacks dentro de los flashbacks (que a veces son tan largos que uno casi pierde el hilo del orden en que ocurren las cosas) se nos van mostrando las motivaciones y anhelos de algunas de las chicas.


La mayoría de las escenas y diálogos que transcurren durante el encierro impuesto son de lo peorcito en la película, sin embargo las interacciones entre las alumnas mostradas en los flashbacks reflejan una mejor dinámica entre los personajes. Además, las secuencias individuales son las que le dan su mayor riqueza al filme.


Para una de las alumnas, de clase más bien baja, se escogió contar su historia familiar a través de una secuencia animada bastante divertida. Otra de ellas, la "rara", cuenta su relación con su madre por medio de escenas que muestran más bien la psicología del personaje en lugar de su realidad mundana. Para otra de ellas, la hija del policía, en lugar de mostrarnos su pasado se extrapola la narrativa para enseñarnos su futuro.


Por medio de estas secuencias se abordan distintos temas, desde las dinámicas familiares (y la evidente falta de figuras paternas sólidas) hasta la corrupción de las clases altas, pasando por la pedofilia, el crimen, la crueldad y la ausencia de valores que sufre la mayor parte de los adolescentes de hoy en día, sean de la clase social que sean.


Así las cosas, Perras nos brinda un retrato bastante crudo de la juventud actual, no sin una buena dosis de crítica social. Aunque tampoco deja de lado los elementos característicos del cine de explotación, como la escena en la que llueve y, a pesar de poder refugiarse del diluvio con caminar no más de tres pasos, las jovencitas deciden permanecer bajo la caída del agua con todo y sus blancas y ajustadas camisas.


Otro gran acierto es que, a pesar de explorar la lujuria y el caos hormonal propios de la edad, la cinta no recurre a la desnudez explícita para atraer audiencias. No obstante, el nivel de erotismo manejado es de un nivel muy alto, incluyendo un segmento con una tensión sexual homoerótica trasladada a la pantalla con gran destreza.