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domingo, 4 de septiembre de 2011

El vampiro y el sexo

(René Cardona, México, 1969)

En la ceremonia de cierre del Festival Macabro de este año se proyectó la infame y mítica película "erótica" del Santo. Se rumoraba que había una cinta perdida del Enmascarado de Plata, de esas que prácticamente nadie había visto y a nadie le constaba que existiera. Las malas lenguas aseguraban que en el filme el protagonista tomaba parte en escenas cachondas. Se "sabía" que era de vampiros. Uno que otro despistado (yo entre ellos) pensaba que se trataba de un corte extendido de Santo contra las mujeres vampiro (Alfonso Corona Blake, México, 1962). Todas estas ideas erróneas por fin fueron desechadas cuando se encontró una copia de la mentada obra, se le restauró, se arreglaron las disputas legales a su alrededor y se le dio "estreno" en el festival.


Antes que nada, debo aclarar: no soy fan de las películas de luchadores. He visto pocas y con esas me basta, las considero una curiosidad kitsch y hasta ahí. Me parecen absurdas y ridículas, con guiones de baja calidad y actuaciones del mismo nivel. Lo que rescato de ellas es lo maravilloso del mundo alterno que nos muestran, donde cualquier cosa se resuelve con un duelo sobre la lona. Habiendo dicho lo anterior, procedo a contarles que disfruté sobremanera de esta función. Reí muchísimo, quizás más por humor involuntario que otra cosa, pero eso no hace menor el goce. Desde la aparición de un letrero que lee "Doctor César Sepúlveda, Físico Nuclear" (yo quiero un letrero así para mi casa) hasta la insensibilidad misógina del Santo cuando a una mujer histérica (tras haber viajado al pasado y haber sido víctima de un vampiro) le dice simplemente "¡Ya cálmate!", pasando por radio-relojes comunicadores, espías indiscretos, personajes de franco comic relief, ciencia loca y descabellada que nadie explica y una sobreabundancia de senos turgentes descubiertos.


La trama es sencilla (como de costumbre): el Santo, justiciero y científico reconocido, presenta a otros pensadores su más reciente invento, una máquina para viajar a vidas pasadas. Nunca explica cómo funciona, de hecho no la ha probado, pero está seguro de que sirve bien, en particular con una mujer (misóginamente se indica que porque aguantan más vara). Para probarla utiliza a la hija de su colega, la cual viaja a lo que se supone que es el México del siglo antepasado, que curiosamente parece la Europa oriental de cualquier película "gótica" de vampiros. De ahí la trama se simplifica aún más: la mujer es aquejada por un malestar indefinido, un especialista del viejo continente identifica los síntomas como evidencia de ataques vampíricos, un carismático conde europeo expatriado casualmente llegó a los alrededores justo cuando varias mujeres empezaron a sufrir de este mal y a morir por el mismo, todos sacan sus cuentas y se deciden a cazar al monstruo. Dicha criatura erotiza a las mujeres y tiene su séquito de vampiresas (con implantes que dan crédito a lo avanzada que estaba la cirugía plástica del siglo XIX), mujeres que exponen sus pechos a la menor provocación.


Todo este tiempo, Santo y compañía observan la acción de manera voyeurista a través de una pantalla, por el puro interés científico, y sólo rescatan a Luisa cuando está a punto de morir a manos del cazador de vampiros. Entonces, tras ciertos giros en la trama, el vampiro llega al presente y deben hacerle frente. No, el Santo no sale en pelotas. No, tampoco se acuesta con nadie. Las escenas "eróticas" son menos que soft porno, pero para la época eran bastante subidas de tono, más en una película de un personaje cuyo público habitual no consistía sólo de adultos. Originalmente, el luchador solicitó que se recortaran las escenas de desnudos para no manchar su reputación y la cinta se estrenó bajo el nombre de Santo en el tesoro de Drácula. Ahora supongo que habrá más ocasiones de que quienes no la vieron puedan gozar de tan divertida experiencia, pero dudo mucho que yo volvería a verla.

martes, 9 de agosto de 2011

Vincentenario: Un siglo de miedo con Mr. Price


Con motivo de los cien años del nacimiento de Vincent Price, la Cineteca Nacional proyectó uno de sus aclamados programas dobles dedicados a este emblemático actor cuya prolífica carrera incluyó altos y bajos, pero casi todo dentro del influyente medio del cine de serie b.


La primera función fue The tingler (William Castle, Estados Unidos, 1959). Más que nada un guión ingenuo con bastantes buenas intenciones, lo inverosímil del mismo le resta poder a una idea original pero que no llega muy lejos. Ideal para alejar a los jovencitos de la tentación del LSD, muestra sin embargo una genial actuación de Price siendo víctima del horror más profundo. Y a pesar de que su científico insensible a las necesidades humanas se me antoja un poco repetitivo, lo siniestro de su comportamiento me encantó.


Pero la segunda película fue la cereza en el sangriento pastel de cumpleaños: Theatre of Blood (Douglas Hickox, Reino Unido, 1973), en la que un actor veterano que solamente protagoniza obras de Shakespeare regresa aparentemente de la tumba para vengarse del círculo de críticos que le arrebataron su merecida gloria. Un comentario interesante sobre la responsabilidad de quienes reseñamos obras e interpretaciones ajenas, es fascinante y al mismo tiempo choqueante la manera en que se utilizan las obras del bardo como el móvil en una serie de asesinatos brutales. Muy recomendable, nomás no se escandalicen por la manera de abordar a los grandes clásicos del teatro.

domingo, 10 de julio de 2011

Resumen de películas: Cineteca Nacional


Para poder ponerme al corriente con mis reseñas, procedo a resumir. En esta publicación les hablaré de algunas películas que he visto en las últimas semanas en aquel lugar al cual considero como mi segundo hogar: mi amada Cineteca.

Antiguamente, los cines solían tener algo llamado "permanencia voluntaria," en la cual el espectador podía decidir quedarse a ver más de una película (o la misma, más de una vez) con el precio de un solo boleto. Para rescatar esa bonita tradición, la Cineteca ofrece programas dobles en los cuales uno puede disfrutar de dos películas relacionadas entre sí pagando una sola entrada. Como parte de esta iniciativa, recientemente agregaron el Canal B, dedicado a seleccionar programas dobles del cine de serie B. Fue así que pude ver uno dedicado a Russ Meyer, director cuyo sello característico era el uso de actrices con busto abundante.


Empezamos con Vixen! (Estados Unidos, 1968), cuyo personaje titular es una súcubo insaciable que, a la manera de un depredador sexual, seduce y fornica con su marido, un guardabosques, un huésped de su hostal, la esposa de éste y hasta con su propio hermano. Eso sí, cuando se trata de un negro ahí sí que no le entra. Meyer ignora por completo las posturas políticamente correctas y utiliza el racismo y el pro-comunismo para criticar estas posturas. Lo que empieza como una película soft-porno con una trama inexistente se convierte en una crítica con gran tensión dramática de por medio.


La segunda parte del programa fue Más allá del valle de las muñecas (Beyond the Valley of the Dolls, Estados Unidos, 1970), secuela no oficial a Valley of the Dolls (Mark Robson, Estados Unidos, 1967) en la que el renombrado crítico de cine Roger Ebert colabora como guionista. La típica historia de un grupo de jovencitas rockeras que va a la gran ciudad, la arma en grande, se pierde en los excesos y comete traiciones a sus amistades y a sí mismas culmina en una desmedida masacre que compensa el tono tan dramático y aleccionador de la historia. Aunque las moralejas del final me cayeron bastante mal.


Como parte de un ciclo dedicado a la documentalista rusa Marina Goldovskaya, pude ver Los hijos de Iván Kuzmich (Deti Ivana Kuzmicha, Rusia, 1997). Trata sobre la generación de estudiantes de la afamada Escuela 110 que se hubiera graduado en 1944, de no haber sido por la guerra. Nos habla sobre niños que, a pesar de haber vivido bajo tiempos de gran inestabilidad y muchos cambios, a pesar de haber sufrido las consecuencias de la vida en tiempos de guerra, querían estudiar y hacían hasta lo imposible para continuar haciéndolo. Y también retrata a su director, el titular Iván Kuzmich, quien revolucionó las formas de educar: les enseñó a sus alumnos, ante todo, a pensar, a leer entre líneas, a tolerar las diferencias, a apoyarse entre ellos. Cada uno de estos ex-alumnos es ahora una persona exitosa en el campo de su elección, desde un escultor hasta historiadores, pasando por un cantante, políticos, espías y demás ocupaciones diversas. Lo que más me gustó fue que no es una película más sobre la nostalgia por la Unión Soviética ni de denuncia contra las atrocidades cometidas por Stalin, sino que muestra a gente normal que sigue adelante con su vida.


Lo más reciente que vi en la Cineteca (y que sigue en cartelera) fue Viaje a Tulum (Reise nach Tulum, Eduardo Villanueva, México, 2011). Esta película es muy "de arte" pero, a diferencia de otras como Vete más lejos, Alicia, se siente honesta y bien trabajada. Sí, también tiene líneas que podrían sonar pretenciosas y el final está completamente abierto a interpretación, pero le creo más que a Elisa Miller. Intercalando secuencias en blanco y negro con unas cuantas a color (casi siempre éstas mostrando paisajes naturales, sin gente alrededor), las imágenes de Berlín y el idioma alemán me recordaron inevitablemente a Las alas del deseo (Der Himmel über Berlin, Wim Wenders, Alemania del Oeste-Francia, 1987) pero sin los ángeles. Adan, un adulto joven que heredará la constructora de su familia, se cuestiona sobre la necesidad de construir y reconstruir (como formas de destrucción), vive en medio de una familia caótica que se empeña en comportarse como si todo en su entorno fuera normal y empieza a escuchar voces tras la muerte de su abuelo esquizofrénico. Todo esto, acompañado de reflexiones visuales sobre los reflejos, sobre lo que no podemos ver y sobre la dicotomía hombre/naturaleza (con un homenaje a Fellini que hace referencia al título). La segunda parte es mucho más abstracta y un poco pesada, con un final ambiguo e inquietante que da mucho sobre qué pensar. Seguramente dividirá opiniones, pero vale la pena echarle un ojo.

jueves, 7 de julio de 2011

Ven y mira: Perturbadoras miradas nihilistas del nuevo milenio


El pasado mes de mayo, por razones ajenas al organizador, no se pudo llevar a cabo el maratón de Jorge Grajales en el Centro Cultural José Martí y tuvo que posponerse hasta finales de junio. Pero la espera valió la pena. Con la idea de mostrar una selección de películas que retraten la visión nihilista de la primera década del presente milenio, pudimos gozar con morbo y repulsión de violencia, pobreza, crímenes y muertes al por mayor.


La noche arrancó con El hogar de mis sueños (Wai dor lei ah yut ho, Pang Ho-Cheung, Hong Kong, 2010), que nos muestra los extremos a los que una persona puede llegar para conseguir una casa en nuestros tiempos. Comienza con una noche de asesinatos en un edificio de condominios, en el que una joven se pone a matar a los ocupantes de un par de departamentos sin motivo aparente, al más puro estilo de villano de slasher movie. Simultáneamente, se desarrolla la historia del pasado de esta chica, en el cual vemos el origen de su deseo por un lugar con vista al mar y las circunstancias que la llevan a cometer crímenes, con la revelación final del verdadero (y muy astuto) motivo.


Luego vimos Yo soy dios (Naan Kadavul, Bala, India, 2009). Dios es de carne y hueso, tiene una melena digna de un comercial de shampú, está bien mamado, se la pasa fumando opio y, claro está, ignora a sus súbditos a menos que éstos lo arrastren a la acción, aunque al final sólo puede ayudarles a morir. O al menos eso es lo que cree un hindú que fue abandonado por su padre en su niñez y creció con una secta de Aghoris, también cree que al percibir la maldad en alguien cerca de él adquiere superfuerza para ajusticiarlo, por lo cual se la pasa propinando buenas golpizas a quienes considera malvados. La cinta también es un descarnado retrato de la explotación a los pordioseros, en particular de aquellos con discapacidades y deformaciones físicas.


Para continuar pudimos ver El extraño circo (Kimyô na sâkasu, Sono Shion, Japón, 2005). Abordando el tema del incesto y la pedofilia, nos cuenta la historia de una niña a la cual su padre la obligaba a presenciar el acto sexual con su madre, hasta que las hizo intercambiar papeles. La madre muere accidentalmente y entonces ella ocupa su lugar. O al menos eso parece, ¿o se trata de una novela escrita por una autora confinada a una silla de ruedas? ¿Acaso la novelista está escribiendo sobre su niñez? ¿Y qué papel juega en todo esto su nuevo asistente? La película iba muy bien hasta que le dan el giro de la escritora, luego nos marea en exceso para terminar con una representación muy típica y exagerada de la locura en más de un personaje.


La siguiente función fue El carnicero (The Butcher, Kim Jin-Won, Corea del Sur, 2007). Digamos que es una película snuff en primera persona, o algo así. Un grupo de realizadores de este tipo de filmes tiene a cuatro víctimas, cada uno con una cámara amarrada a la cabeza para poder mostrar las torturas desde su perspectiva. También cuentan con un par de cámaras más para grabar la acción desde otros puntos de vista. Lo malo de este tipo de película es que se reduce a mostrar escenas escandalosas y choqueantes, así como a narrar una historia de ¿se salvará o no? y termina siendo un tanto tediosa. Y la perspectiva está mal, se nota que la cámara no estaba realmente sobre la cabeza del "actor" pues más bien muestra lo que verían sus ojos. En fin, no la volvería a ver. Aunque me da gusto saber de ella, así nadie me la contará.


Para terminar con broche de oro, Una película serbia (Srpski Film, Srdan Spasojevic, Serbia, 2010). Miloš es un actor porno retirado (aunque luego nos enteramos que suele prostituirse cuando necesita un dinerito extra) que recibe una tentadora oferta: participar en una cinta porno "de arte" a cambio de una cantidad exorbitante de euros. Lo único raro es que no le dan guión y no le dicen de qué se trata. Renuente pero con esposa, hijo y necesidades materiales, acepta. Pero cada vez se ponen más raras las cosas: lo hacen tener sexo en frente de una chavita, propician que le pegue a su compañera actriz. Consternado, decide renunciar, pero es demasiado tarde. Él y su familia se ven atrapados en una espiral descendente de violencia, sexo, pedofilia, necrofilia, asesinato, violación y uno de los conceptos más depravados que he escuchado en cualquier película: newborn porn. A pesar de la sordidez y lo grotesco de lo retratado, el filme logra ser también conmovedor y se presta como material para reflexión. Una auténtica joya transgresora que no puede ser fácilmente olvidada.

miércoles, 25 de mayo de 2011

¿Quién puede matar a un niño?

(Narciso Ibañez Serrador, España, 1976)

Pocas cosas dan más miedo que niños malignos. Piénsenlo bien: tienen la gran ventaja de que nadie pensaría mal de ellos, lo cual les facilita cometer las atrocidades que quieran y conservar su imagen de inocencia intacta (como Dorian Grey). Esta película, que bien podría formar parte del maratón titulado "¿Segura quieres tener hijos?", es una joya del cine de terror.


La cinta da comienzo con una pantalla completamente oscura y una vocecita infantil canturreando algo. Luego se proyectan imágenes documentales en blanco y negro con sórdidos retratos de diversas guerras y revueltas civiles: la Segunda Guerra Mundial, la independencia de India, la guerra civil en Hong Kong, la guerra de Vietnam, el panorama de hambruna en Nigeria (particularmente en la infame Biafra, con sus niños raquíticos). Un narrador de noticiero habla sobre el papel de los niños como víctimas en todos estos conflictos. El poder perturbador de las secuencias en que se muestran cientos de cadáveres y cuerpos desnutridos es realmente impactante.


De esto vamos al contraste total: una playa de primer mundo donde los turistas acomodados disfrutan de sus "merecidas" vacaciones. La calma se ve interrumpida por un cadáver que aparece flotando. Su procedencia es desconocida, pero las heridas que le ocasionaron la muerte fueron ocasionadas por alguien monstruoso, inhumanamente cruel.

Atrapados por una horda de escuincles.

Entonces aparecen nuestros protagonistas: Tom y Evelyn, pareja británica que busca relajarse en la ciudad costera de Benavís. Desafortunadamente para ellos, el pueblo festeja una fiesta local y todo está a reventar. Evelyn tiene seis meses de embarazo, están esperando a su tercer hijo y buscan un ambiente pacífico. Así las cosas, deciden visitar la cercana isla de Almanzora, pues Tom la conoció años atrás. Al llegar a ésta, todo está prácticamente desierto. No hay más que niños en todas partes.

Como zombies, pero con caritas lindas.

Poco a poco empezamos a descubrir qué ocurrió. Algún suceso inexplicable convirtió a los pequeños en feroces asesinos. Pero lo peor del caso es que no se vuelven bestias, sino que siguen siendo criaturas de aspecto inocente que sólo parecen jugar (como cuando usan un cadáver como piñata, con una guadaña para pegarle). Es así que la pareja de turistas debe luchar por su vida, enfrentándose al dilema de "ellos o nosotros."

Chamacos precoces... y necrófilos.

El filme puede tener varios subtextos, desde una postura pro-elección en cuanto al tema del aborto hasta el simple temor a ser reemplazado por la siguiente generación, tal como seguramente lo experimentó el Cromagnón cuando apareció el hombre de Neanderthal. Con excelentes momentos que escandalizan pero dan lugar a la reflexión, esta maravillosa película está en la misma línea pesimista de Night of the Living Dead (George A. Romero, Estados Unidos, 1968) y Shivers (opera prima de David Cronenberg, Canadá, 1975).

Ternurita...

Hablando de Cronenberg, pude ver esta cinta española en la Cienteca Nacional como parte de un programa doble titulado Engendros del demonio. Pagando un solo boleto, pueden ver ¿Quién puede matar a un niño? seguida de Los engendros del diablo (The Brood, David Cronenberg, Canadá, 1979), una de las mejores películas que vi el año pasado. Yo no me pude quedar a ver las dos pero este sábado se repetirá el programa, así que no se lo pierdan.

Los "niños" diabólicos de The Brood.

lunes, 9 de mayo de 2011

Horror gótico de la Hammer Films


Esta vez, el equipo de Noctambulante se voló la barda. Con una variada selección de películas, todas ellas realizadas por la productora británica Hammer Films desde finales de los años 50 hasta principios de los 70, nos deleitaron con algunas de las mejores cintas de este importante exponente del cine de horror. Esta casa productora hacía cintas de serie B como se debe: aprovechando al máximo su limitado presupuesto y con mucho cuidado del guión (al fin que escribir cosas buenas no cuesta más dinero). Fue difícil escoger un área de proyección para pasar toda la noche, pues la programación en ambas era de lujo.


Nos decidimos por el área 1, la cual arrancó con The Curse of Frankenstein (Terence Fisher, Reino Unido, 1957), primera cinta filmada a color por la Hammer y que dio inicio al revival del horror gótico en el cine. A diferencia de la novela de Mary Shelley, aquí el barón Frankenstein no es una víctima inocente que sufre por los crímenes de su creación, sino hasta cierto punto la inteligencia detrás de ellos. Una versión más oscura, la criatura interpretada por Christopher Lee tiene un aspecto terrorífico, aunque palidece en comparación a la versión de Boris Karloff (y ambas carecen de la destreza verbal de su versión literaria).


Luego se dio paso a The Horror of Dracula (Terence Fisher, Reino Unido, 1958), donde prácticamente el mismo equipo se da a la tarea de adaptar otro gran clásico de la literatura gótica. Las variaciones son inventivas, como el rol de Jonathan Harker como un cazador de vampiros asociado a Van Helsing (quien es traído a la vida de manera convincente por Peter Cushing). Pero el conde de Lee carece de dimensiones humanas: no es un alma torturada ni sufre de amor o de soledad. El enfoque de la Hammer nuevamente queda demostrado por sus ganas de actualizar la historia y su propensión a los baños de sangre.


La tercera cinta de la noche la pude ver en otro Noctambulante del año pasado, pero disfruté viéndola de nuevo. Frankenstein created Woman (Terence Fisher, Reino Unido, 1967) es una "secuela" que nada tiene que ver con la novela o la primera película, simplemente rescata al barón Frankenstein y a sus estudios para buscar derrotar a la muerte. Una jovencita marcada por una horrible cicatriz que le cubre media cara se enamora del asistente del científico. Éste, tras involucrarse en una trifulca con tres jóvenes adinerados, es acusado de un crimen que no cometió y condenado a la guillotina. Tras su muerte, la chica se arroja a un río. Frankenstein logra preservar el alma de su ayudante y, teniendo a su disposición el cadáver fresco de la joven, decide depositar el espíritu incorpóreo en ella tras "reparar" su defecto facial. De manera muy retorcida, la criatura resultante irradia belleza pero ignora su identidad y sufre de impulsos homicidas que buscan venganza.


The Gorgon (Terence Fisher, Reino Unido, 1967) se aleja de las adaptaciones literarias o secuelas no autorizadas para más bien desarrollar una idea original basada en un personaje mitológico. La última de las gorgonas ha reencarnado en una mujer británica a principios del siglo pasado y, cada noche de luna llena, petrifica a los incautos que se cruzan en su camino. El padre de un artista que fue culpado por una de estas muertes decide investigar al respecto y se topa con un misterio en el cual están involucrados un científico y su bella asistente.Un poco predecible, pero me gustaron las caracterizaciones de Lee y Cushing, los cuales lucen imágenes bastante diferentes a las habituales.


La verdadera razón por la que elegimos esta área fue que se proyectaría The Vampire Lovers (Roy Ward Baker, Reino Unido, 1970). Adaptación de Carmilla, de J. Sheridan Le Fanu, novela corta de 1872 que fue la primera en mostras vampiresas lesbianas. Bastante fiel al material fuente, con una generosa carga de erotismo sin llegar a ser gratuita ni explotativa, marca el inicio de la tendencia decadente de la Hammer, que empezó a recurrir cada vez más a la desnudez para atraer audiencias a las salas de cine (cabe mencionar que esta estrategia no funcionó y fue el principio del fin de esta gran productora).


Para terminar la jornada cinéfila tocó el turno a The Witches (Cyril Frankel, Reino Unido, 1966), basada en la novela Devil's Own. Esta historia sobre vudú y brujería en un pueblito aparentemente idílico tiene un buen desarrollo y un giro bien implementado, aunque la trama tenga una que otra falla. La manera de mostrar rituales paganos es bastante perturbadora, en particular la escena en la que una muñeca vudú se mueve de manera escalofriante por tener un gato adentro.

Y eso es todo por ahora, sólo nos queda esperar a que se anuncie la programación del próximo Noctambulante y descansar para reponer las energías y estar preparados para desvelarnos viendo películas.

domingo, 8 de mayo de 2011

31 Foro Internacinal de la Cineteca - Pez mortal y Trash humpers


Ya mero termina el Foro. Hoy toca turno a una película que me gustó mucho y a otra que detesté.


Pez mortal (Tsumetai nettaigyo, Shion Sono, Japón, 2010)

No sabía de qué trataba esta cinta antes de verla. Empieza con una familia japonesa, padre, hija y madrastra, cenando comida de microondas. La hija sale con un chico y es detenida robando en una tienda, por lo que llaman a sus padres. El cliente que delató a la jovencita intercede por ella, ofreciéndole trabajo en su acuario para evitar que llamen a la policía. El tipo parece muy amable, hace chistes y se comporta de manera divertida. Como el padre de la chica también tiene un acuario, ambos hombre empiezan a llevarse en los subsecuentes días. Lo que no sabemos es que el aparentemente bienintencionado caballero es en realidad un asesino serial que arrastra a su nuevo "amigo" en una espiral de muerte, sexo y locura.


Dentro de la tendencia japonesa actual de hacer cine extremadamente violento y sanguinario, esta película se destaca por carecer del lado absurdo que caracteriza a la mayoría de las películas gore de serie b niponas. Llegando a extremos en ocasiones, no deja de contar una historia y de reflejar profundidad en su comentario a la sociedad japonesa contemporánea. El protagonista se convierte en lo que podríamos llamar un hombre "de verdad" que, sin embargo, es también un monstruo. Algunos momentos podrían considerarse innecesarios, pero en general me pareció bastante buena.


Trash humpers (Harmony Korine, Estados Unidos, 2009)

Korine es un cineasta controversial que divide opiniones. Su más reciente obra nos presenta una pieza del cine de lo grotesco, carente de historia o línea narrativa y con nada más que el aparente ánimo de escandalizar. Nos muestra a tres "seres" que parecen entre ancianos y criaturas de película de horror (como si los niños de The Brood, de Cronenberg, hubieran llegado a la tercera edad) que ser dedican a recorrer las calles suburbanas bebiendo licor, asomándose por ventanas, riendo como descerebrados y fornicando con botes de basura o árboles (lo cual le da a la expresión tree-hugger toda una nueva dimensión). Estos "viejos" se comportan más bien como adolescentes inmaduros que rompen cosas, insultan a todo el mundo y echan desmadre a lo estúpido.


Filmado en formato VHS, con la intención de que más que una película parezca un home video de uno de estos falsos ancianos, algo encontrado por casualidad, nos expone a secuencias bizarras y absurdas que no van a ninguna parte. Estoy de acuerdo en que el cine es eminentemente visual, pero me gustan mucho más las posibilidades que presentan a la hora de narrar historias que los experimentos pretensiosos. Los personajes o situaciones retratadas en la cinta podrían formar parte de una narrativa, por sencilla que esta fuera, y eso tal vez podría rescatar esta obra. No obstante, se queda demasiado corta. Recomendable sólo para quienes gustan del cine basura o del shock value. El resto de la gente, evítenla como la roña.

martes, 19 de abril de 2011

Sucker Punch

(Zack Snyder, Estados Unidos, 2011)

Esta película divide opiniones: sus fans son ciegamente adoradores y sus detractores se ensañan echándole tierra. Yo prefiero irme por un término medio. Para empezar aclaro algo: odio a Zack Snyder. Es muy bueno en lo que hace, pero lo que hace es cine hueco, eminentemente visual y de gran espectáculo pero vacío a fin de cuentas. Y no me gusta lo que hace. Su remake a Dawn of the Dead (Estados Unidos, 2004) es quizás lo mejorcito que ha hecho, aunque pierde el comentario social que hacía Romero en la original. Su adaptación a 300 (Estados Unidos, 2007) me parece detestable, de por sí el comic de Frank Miller no me gusta mucho. Y lo que hizo con Watchmen (Estados Unidos, 2009) es similar a lo que hizo Peter Jackson con la trilogía de Lord of the Rings (Estados Unidos-Nueva Zelandia, 2001-03): un esfuerzo loable y con una producción impecable que, sin embargo, nunca llegará a la altura del material fuente. La de Ga'Hoole ni siquiera la vi, paso sin ver.


Dicho lo anterior, sobra decir que no me esperaba nada de Sucker Punch. La vi por obvias razones: Emily Browning, Jena Malone, Vanessa Hudgens y la promesa de verlas con ropas ajustadas y/o reveladoras. Todo el trasfondo de burdeles, dragones, zombis nazis, samurai gigantes, robots, etc. no me llamaba tanto la atención. Bueno, lo de los burdeles sí.

La historia tiene como aparente protagonista a Babydoll, una joven de supuestos veinte años que se peina como si tuviera quince y se maquilla como puta. Tras la muerte de su madre, su avaricioso padrasto se enfurece al ver que le dejó toda su fortuna a sus dos hijas, por lo que decide "cobrarse a lo chino." Tras intentar fallidamente ultrajar a la susodicha, se va por la indefensa hermana menor pero, en un giro inesperado, Babydoll mata accidentalmente a su hermana al intentar salvarla de tan terrible destino, por lo que es internada en una institución mental donde la corrupción receta lobotomías a diestra y siniestra.


Ambientada anacrónicamente en lo que parece ser la década de los años 50 ó 60 (lo cual no aporta nada a la narrativa), nunca se aborda el por qué una joven veinteañera aún depende económicamente de su padrastro y éste puede decidir por ella. En el sanatorio hay una psicóloga "humanista" que ayuda a las pacientes a liberarse de su opresora realidad creando una vida distinta con ayuda de su imaginación... curiosamente, su "escape" consiste en una realidad aún más oscura en la cual las chicas son prisioneras en un burdel, en el cual se ven obligadas a bailar y a prostituirse (¿?) Dentro de este segundo nivel de realidad, Babydoll conoce a compañeras con nombres igual de improbables: Amber, Blondie (que de rubia no tiene nada) y las hermanas Sweet Pea y Rocket (quizás los únicos personajes medianamente desarrollados). Cuando se ve obligada a bailar, se refugia dentro de otra capa de realidad inventada en la cual hace frente a peligrosas misiones reminiscentes a videojuegos más bien aburridos, los cuales sólo tienen una mínima correspondencia con lo que ocurre en la "realidad" que no es real...


A continuación revelaré elementos de la trama que pueden arruinar la película para quienes no la hayan visto (y pretendan verla): Lo que me "sorprendió" fue que Snyder no se tocó el corazón para acabar con la mayoría de sus personajes. Predeciblemente, una de las chicas traiciona al grupo y descubren su plan de fuga: para ponerles un alto tras la muerte accidental de Rocket, el padrote/guardia mata a Amber y también a la traicionera Blondie, por qué no. Quedando sólo dos de las chicas, Babydoll libera a Sweet Pea y "descubre" que debe sacrificarse para salvar la vida de su compañera, de modo que todo lo ocurrido valga la pena. Así las cosas, resulta que la "alucinación" del burdel era sólo de Sweet Pea, quien era en realidad la protagonista del filme. Lo cual no explica por qué las demás compartían su mundo imaginario, si es que acaso lo hacían, así como también compartían los de Babydoll (mas nunca demostraron conciencia de éstos).

Algo típico en Snyder es irse por el lado blando de la sordidez: en lugar de mostrarnos la violencia y el abuso que ocurrían en la clínica (implícita o explícitamente), prefiere plantearnos algo supuestamente más sórdido aún -el burdel- pero de una manera muy casta, sin desnudos, sexo ni nada que se le parezca. Y a la hora de masacrar a sus personajes, resulta irrelevante pues la mayoría tienen tan poco desarrollo que no nos importa si viven o mueren.

No obstante, sería absurdo esperar algo más profundo de esta cinta. En lo personal, excedió las casi nulas expectativas que tenía y me entretuvo lo suficiente, mas no la volvería a ver.

lunes, 18 de abril de 2011

Perras

(Guillermo Ríos, México, 2011)

Cuando vi el trailer de esta película pensé lo peor. Supuse que se trataba de una pésima cinta explotativa con un guión mal elaborado y poco original, malas actuaciones y una trama aburrida y sin chiste. Confieso que entré a verla por las razones equivocadas: para ver chicas guapas y porque no tuve que pagar la entrada. Admito gratamente que me sorprendió.


Ojo: no quiero decir que sea una buena película, ya que no me parece que lo sea. Pero sí creo que los realizadores se esforzaron por elaborar un producto de calidad y me gustó que le dieron mucho peso al trabajo en el guión. A pesar de contar con líneas tan malas como:

- No mames.
- Sí mamo, y si viene mi papá tú también vas a mamar.

o bien como:

- ¿Qué se siente que te den por el culo?
- Es como... como cagar pa' dentro.

el desarrollo tanto de trama como de personajes, así como el nivel de complejidad que maneja hace de la cinta una experiencia que trasciende el mero gusto por la explotación.


La premisa inicial consiste en que diez jovencitas de secundaria son encerradas en un salón de clases tras el término de las mismas pues otra alumna apareció muerta y se sospecha de todas ellas. La idea es no dejarlas ir hasta que se descubra quién fue la culpable. El mayor acierto es que nunca se nos revela sino hasta el final quién murió y cuál era su relación con cada una de sus compañeras cautivas. De aquí arranca la historia y, por medio de flashbacks y flashbacks dentro de los flashbacks (que a veces son tan largos que uno casi pierde el hilo del orden en que ocurren las cosas) se nos van mostrando las motivaciones y anhelos de algunas de las chicas.


La mayoría de las escenas y diálogos que transcurren durante el encierro impuesto son de lo peorcito en la película, sin embargo las interacciones entre las alumnas mostradas en los flashbacks reflejan una mejor dinámica entre los personajes. Además, las secuencias individuales son las que le dan su mayor riqueza al filme.


Para una de las alumnas, de clase más bien baja, se escogió contar su historia familiar a través de una secuencia animada bastante divertida. Otra de ellas, la "rara", cuenta su relación con su madre por medio de escenas que muestran más bien la psicología del personaje en lugar de su realidad mundana. Para otra de ellas, la hija del policía, en lugar de mostrarnos su pasado se extrapola la narrativa para enseñarnos su futuro.


Por medio de estas secuencias se abordan distintos temas, desde las dinámicas familiares (y la evidente falta de figuras paternas sólidas) hasta la corrupción de las clases altas, pasando por la pedofilia, el crimen, la crueldad y la ausencia de valores que sufre la mayor parte de los adolescentes de hoy en día, sean de la clase social que sean.


Así las cosas, Perras nos brinda un retrato bastante crudo de la juventud actual, no sin una buena dosis de crítica social. Aunque tampoco deja de lado los elementos característicos del cine de explotación, como la escena en la que llueve y, a pesar de poder refugiarse del diluvio con caminar no más de tres pasos, las jovencitas deciden permanecer bajo la caída del agua con todo y sus blancas y ajustadas camisas.


Otro gran acierto es que, a pesar de explorar la lujuria y el caos hormonal propios de la edad, la cinta no recurre a la desnudez explícita para atraer audiencias. No obstante, el nivel de erotismo manejado es de un nivel muy alto, incluyendo un segmento con una tensión sexual homoerótica trasladada a la pantalla con gran destreza.