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lunes, 7 de noviembre de 2011

Contando a mis ex

(Mark Mylod, Estados Unidos, 2011)

Definitivamente un placer culpable. Con una premisa un tanto machista -la cual tacha de "golfa" a una mujer que acumule más de veinte parejas sexuales en toda su vida-, me resulta curiosa la manera en que las comedias románticas confunden y hacen ambiguos los límites entre amor, sexo y matrimonio. Ally, preocupada por haber tenido relaciones sexuales con diecinueve hasta el momento -en la eterna búsqueda del príncipe azul-, decide elegir bien al vigésimo para casarse con él y estar dentro del límite de lo aceptable. Sin embargo, una noche de tragos acaba con sus esperanzas, por lo que decide buscar entre sus ex novios a alguno que haya "mejorado" y se haya convertido en un buen partido. En el trayecto recurre a su vecino patán para que le ayude a rastrearlos. Como es de esperarse, el patán también tiene sentimientos y creo que no le arruino nada a nadie al revelarles que al final terminan juntos. Predecible y bastante ingenua, es no obstante bastante divertida. No me puso de malas como otras películas del mismo subgénero, creo incluso que es la mejor comedia romántica que he visto este año. Aunque peca por completo de ser chick flick, poniendo al hombre "ideal" para muchas mujeres: con su lado indomable, patán y peligroso, pero en el fondo tierno y detallista. De esos que no existen.


En resumidas cuentas, me hizo reír, pasé un buen rato, y Anna Faris se ve MUY bien. Su cara es extraña, su voz puede llegar a ser fastidiosa, pero el cuerpazo que luce en esta cinta -apoyado por el vestuario que eligieron para ella- la hace ver maravillosa. Suficiente razón para echarle un ojo, al menos a mi parecer.

martes, 25 de octubre de 2011

Gigantes de acero

(Shaw Levy, Estados Unidos, 2011)

Sería fácil decir que se trata de una película más en la que un "elegido" recupera la fe en sí mismo y logra cambiar su mundo: se queda con la chica, recupera a su hijo, derrota al "villano" invencible y, considerando todo, triunfa como los grandes. En efecto, es todo eso, pero hay más. El director, que hasta ahora sólo había dirigido comedias, decide entrar al terreno de la Ciencia Ficción por la puerta lateral, haciendo algo lo suficientemente cercano a nuestra realidad cotidiana como para no alienar al público mayoritario. Realiza una película hollywoodense bien hecha, emocionante, emotiva y divertida. También se nota la mano del productor, Steven Spielberg: el personaje infantil llega a ser insoportablemente entrañable.


Ligeramente basada en un cuento de Richard Matheson, la historia se desarrolla en el cercano año 2020. El conflicto que enfrenta Charlie Kenton (Hugh Jackman) es interesante: un hombre venido a menos, boxeador de corazón hasta que fue reemplazado por androides, recorre amargado y sin esperanzas el país, con deudas hasta el cuello y ninguna obligación. El resurgimiento de un hijo al cual abandonó al nacer se le aparece como una oportunidad de hacer dinero por medio del chantaje, pero una vez que convive con su progenie se da cuenta de que el chico tiene mucho más de él de lo que quisiera admitir. Apoyado por la gente que nunca ha dejado de creer en él, reconstruye un robot de entrenamiento y juntos le infunden la chispa "humana" que lo lleva a triunfar una y otra vez contra todos sus oponentes.


A pesar de ser bastante complaciente, no está exenta de momentos duros. Un personaje fugaz -el de un redneck que se cobra una deuda a la mala- aporta una escena de sordidez que nos recuerda que no todo es de color rosado. Eso, los efectos visuales, el carisma de Jackman y las piernas de Evangeline Lilly son motivos suficientes para darse una vuelta por las salas de cine a echarle un ojo a esta cinta.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Si fueras yo

(David Dobkin, Estados Unidos, 2011)

¿Quieren una razón para ver esta película? ¿Qué les parece esta?


¿Todavía no están convencidos? Ok, entonces qué tal esta razón:


Bueno, por si aún lo están pensando, la razón definitiva: Olivia Wilde en lencería (lo siento, no encontré imágenes en internet de eso). Esas son las únicas razones para ver este filme que, más allá de la presencia de tan núbil mujer, no pasa de ser una película con un guión poco imaginativo revisitando una idea trillada sin aportarle gran cosa. Podríamos decir que es una bromantic comedy (burdamente traducido como "comedia romántica de cuates, o carnales), entretiene, no es tan vulgar como podría ser, hace reír un poco y hasta ahí. Un par de amigos intercambian lugares y cuerpos por medio de pseudomagia mal planteada e irrelevante, lo cual lleva a situaciones desesperantes y luego curiosas, les hace ver su realidad desde otra perspectiva y valorarla. Ya todos nos sabemos esa historia. Sólo véanla si de plano no hay nada más que hacer.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El encanto de la bestia

(Daniel Barnz, Estados Unidos, 2011)

Lo admito: sólo vi esta película porque me gusta Vanessa Hudgens, no lo puedo negar. Bueno, también me gustan los cuentos de hadas tradicionales y las versiones modernizadas de los mismos, como las novelas de Gregory Maguire o los comics de Fables, así que también por ahí despertó mi interés. Basada en una novela de Alex Flinn, esta película nos cuenta una versión contemporánea del cuento clásico de La bella y la bestia: Kyle es un joven guapo, rico y popular que considera inferiores a quienes no reunen esas mismas características. Kendra, una darketa de la cual se dice es una bruja, le pone la conocida maldición de condenarlo a ser feo para siempre a menos que logre que alguien lo ame en un año. Entra en escena Lindy, chica supuestamente nada superficial que, no obstante, está enamorada en secreto de Kyle.


Con ciertas complicaciones rebuscadas y secuencias en exceso cursi, el filme va por donde uno esperaría que fuera: el camino predecible de no aportar nada, no darle un giro inteligente a algún elemento de la historia y no presentar nada innovador. Simplemente no se esforzaron en hacer algo diferente, pero ¿qué podíamos esperar? Las actuaciones van de mediocres a malas (como la exagerada Mary Kate Olsen en su papel de bruja moderna) y el guión es poco imaginativo, con huecos injustificables y situaciones inverosímiles.


Lo único rescatable sería la postura de enseñarle a los chavitos de hoy en día a ser menos superficiales y a valorar aspectos más allá de las apariencias. Lo malo es que hasta en eso hacen un mal trabajo: para empezar, reafirman el estereotipo de que las personas que se visten de negro son peligrosas y los tatuajes y perforaciones las hacen feas. Por favor, ¿acaso seguimos en los 90? Luego, al volver a Kyle "feo", lo hacen rapado, tatuado y perforado pero fuera de eso (y unas cuantas cicatrices) queda bastante bien. Insisto con eso del estereotipo negativo de ciertas subculturas. Por último, y con esto les adelanto el final, logra superar la maldición de manera que termina siendo guapo, rico, popular y feliz para siempre, además de perpetuar la idea de que la gente bonita sólo puede estar con otra gente bonita. En lo personal, hubiera preferido un giro como que temiera perderla al recuperar su cara linda y tratara de quedarse "deforme", o bien que al final se quedara "feo" pero ya no le importara pues realmente aprendió a valorar el interior. Qué, ¿creyeron que iba a poner el spoiler así tal cual? Si ya saben que este blog es spoiler-friendly, tienen que resaltar el texto si quieren leer la revelación. A fin de cuentas, por empalagosa y predecible que sea, la disfruté. Qué puedo decir, yo mismo soy un cursi sin remedio.

Por escenas como esta quería ver la película...

miércoles, 31 de agosto de 2011

Loco y estúpido amor

(Glenn Ficarra & John Requa, Estados Unidos, 2011)

Amor, deseo y seducción: esos son los tres pilares en torno a los cuales se construye este filme. Más allá de una simple idealización de los papeles del hombre y la mujer en una relación, esta película explora las distintas formas de acercarse a la búsqueda de afecto y de sexo por parte de ambos géneros. Todo es desatado por una infidelidad en un matrimonio de casi veinticinco años, la cual desencadena una serie de sucesos que se van enredando de manera orgánica y natural.


Al estar separado de su esposa, Cal Weaver (Steve Carrell) comienza a frecuentar un bar que funge como el terreno de cacería para el casanova profesional Jacob Palmer (Ryan Gosling), el cual se compadece del dolido poco-hombre y decide ayudarle a recuperar su hombría. La esposa Emily (Julianne Moore) contempla iniciar una relación con el amante, pero no se ve muy convencida. El hijo de trece años también vive un romance, de esos idealistas que tal vez sólo puedan tenerse a esa edad. Conforme avanza la historia, Cal logra tener sexo con más de una mujer y Jacob conoce a la horma de su zapato y se da cuenta de que también quiere ser valorado por algo más que su atractivo físico.


Hay amor en todas sus formas: desde el tierno incipiente romance entre dos jóvenes que comienzan una relación enamorándose con todo, pasando por la infatuación obsesiva de un chavito y el amor platónico no correspondido de una chica de diecisiete años hacia un hombre mayor, hasta el amor maduro y consumado entre dos personas que han pasado una vida juntos. Y están los juegos de seducción, las estrategias, las mentiras, las complicaciones, las consecuencias.


En general, es una cinta bastante buena, cumplidora. Una comedia romántica que en verdad tiene romance y también es cómica: en cierta parte cerca del final me hizo soltar una que otra carcajada. El guión está bien trabajado, entrelaza las historias de maneras inesperadas que no se sienten forzadas. Sólo tengo dos quejas. La primera es una cierta postura superficial que parece indicar que la gente bonita sólo puede juntarse con otra gente bonita, haciendo un comentario nada grato sobre el valor de la gente respecto a sus atributos físicos. O al menos a mí me pareció así. La otra cosa que me molestó fue el final, tan desbordantemente cursi y complaciente que me hizo enojar, pensando algo así como "eso no pasa en la vida real." Quizás es sólo mi renuencia personal a creer en las "medias naranjas" y conceptos similares, pero me pasa igual con casi todas las comedias románticas. Pero es bastante recomendable.

domingo, 10 de julio de 2011

Resumen de cine: Cartelera comercial


Continuando con los resumenes para ponerme al día con mis reseñas, toca el turno a algunas cosas de reciente estreno en la cartelera comercial. Las tres películas reseñadas aquí son de dudosa calidad, véanlas bajo su propio riesgo.


Comienzo con la peor, un auténtico bodrio: Después de la vida (After.Life, Agnieszka Wójtowicz-Vosloo, Estados Unidos, 2009). En mi mente, vi una película bastante decente que no tiene ningún elemento de suspenso ni de horror, simplemente una interesante reflexión que parte de la premisa de un dueño de funeraria que puede hablar con los muertos y les ayuda a prepararse para dejar este mundo. Desafortunadamente, en la realidad la película confunde al espectador introduciendo dichos elementos que no vienen al caso, lo marea con una supuesta vuelta de tuerca que a la mera hora no queda claro si sí era o no, lo aturde con un exceso de elementos rojos para que le quede claro el leit-motif de la sangre e intenta distraerlo con un exceso de desnudez por parte de Christina Ricci para evitar que note los huecotes en el guión escrito por tres (sí, ¡tres!) guionistas. O tal vez mostrar a la actriz en su traje de Eva era una compensación a manera de disculpa por someter al público a tan deplorable obra. Asco total.


También vi El dilema (The Dilemma, Ron Howard, Estados Unidos, 2011). En un principio ni siquiera quería verla, pero supongo que vi el trailer tantas veces que me resultó inevitable (sí, fui víctima de la mercadotecnia). No está tan mal, es justo lo que cabe esperar: una comedia ligera sobre un tipo que descubre a la esposa de su mejor amigo con otro hombre y se ve ante la dificultad de ser quien se lo comunique. Lo que no vemos en los avances y enriquece al menos un poquito a la cinta es la relación entre el protagonista y su novia (la nubilísima Jennifer Connelly), a la cual no se anima a proponerle matrimonio, y el pasado que tiene como apostador compulsivo. Tiene uno que otro momento ligeramente gracioso y bastantes momentos en que abusan de diálogos largos y hartantes, pero hasta ahí. Es una película para machos: enaltece la amistad entre hombres, los coches, los deportes, etcétera. Y así como en las chick flicks existe ese mítico ser llamado el "hombre sensible," aquí tenemos una criatura igualmente imaginaria: la mujer comprensiva.


Para terminar con esta reseña múltiple, les hablaré de Mi otro yo (The Beaver, Jodie Foster, Estados Unidos, 2011). Con un título que podría ser de una película porno (el original, no la horrible traducción) y una absurda premisa que podría pertenecer a una película de serie B, no podía dejar de verla. Me reí casi tanto como con Crepúsculo (Twilight, Catherine Hardwicke, Estados Unidos, 2008), el problema es que ninguna de las dos es comedia. Walter es un cincuentón que está deprimido, tanto que su esposa lo corre de la casa. Va a un hotel, se embiraga e intenta suicidarse; pero un títere de castor que encontró en un basurero (y estaba bastante limpio) le empieza a hablar desde su mano (curiosamente, con un jocoso acento británico). Así es como salva su vida y decide ponerla en orden. Recupera a su esposa (y tienen sexo grupal-zoofílico con el castor, ¡que incluso jadea al terminar el acto!) y también su trabajo (donde todos piensan que se volvió loco pero le dan el avión). Mel Gibson actúa bastante bien, aunque no logra caracterizar la auténtica desesperación de alguien que se odia tanto que ya no quiere ser él mismo. Si no quieren que les arruine el final, no resalten lo siguiente: en un giro final propio de filme de bajo presupuesto, tras una encarnizada pelea entre hombre y castor (no olvidemos que es sólo su mano), ¡Walter decide amputarse el brazo para librarse de la influencia maligna del roedor! Por todos estos motivos, recomiendo la película (aunque sean todos los motivos equivocados).

martes, 19 de abril de 2011

Sucker Punch

(Zack Snyder, Estados Unidos, 2011)

Esta película divide opiniones: sus fans son ciegamente adoradores y sus detractores se ensañan echándole tierra. Yo prefiero irme por un término medio. Para empezar aclaro algo: odio a Zack Snyder. Es muy bueno en lo que hace, pero lo que hace es cine hueco, eminentemente visual y de gran espectáculo pero vacío a fin de cuentas. Y no me gusta lo que hace. Su remake a Dawn of the Dead (Estados Unidos, 2004) es quizás lo mejorcito que ha hecho, aunque pierde el comentario social que hacía Romero en la original. Su adaptación a 300 (Estados Unidos, 2007) me parece detestable, de por sí el comic de Frank Miller no me gusta mucho. Y lo que hizo con Watchmen (Estados Unidos, 2009) es similar a lo que hizo Peter Jackson con la trilogía de Lord of the Rings (Estados Unidos-Nueva Zelandia, 2001-03): un esfuerzo loable y con una producción impecable que, sin embargo, nunca llegará a la altura del material fuente. La de Ga'Hoole ni siquiera la vi, paso sin ver.


Dicho lo anterior, sobra decir que no me esperaba nada de Sucker Punch. La vi por obvias razones: Emily Browning, Jena Malone, Vanessa Hudgens y la promesa de verlas con ropas ajustadas y/o reveladoras. Todo el trasfondo de burdeles, dragones, zombis nazis, samurai gigantes, robots, etc. no me llamaba tanto la atención. Bueno, lo de los burdeles sí.

La historia tiene como aparente protagonista a Babydoll, una joven de supuestos veinte años que se peina como si tuviera quince y se maquilla como puta. Tras la muerte de su madre, su avaricioso padrasto se enfurece al ver que le dejó toda su fortuna a sus dos hijas, por lo que decide "cobrarse a lo chino." Tras intentar fallidamente ultrajar a la susodicha, se va por la indefensa hermana menor pero, en un giro inesperado, Babydoll mata accidentalmente a su hermana al intentar salvarla de tan terrible destino, por lo que es internada en una institución mental donde la corrupción receta lobotomías a diestra y siniestra.


Ambientada anacrónicamente en lo que parece ser la década de los años 50 ó 60 (lo cual no aporta nada a la narrativa), nunca se aborda el por qué una joven veinteañera aún depende económicamente de su padrastro y éste puede decidir por ella. En el sanatorio hay una psicóloga "humanista" que ayuda a las pacientes a liberarse de su opresora realidad creando una vida distinta con ayuda de su imaginación... curiosamente, su "escape" consiste en una realidad aún más oscura en la cual las chicas son prisioneras en un burdel, en el cual se ven obligadas a bailar y a prostituirse (¿?) Dentro de este segundo nivel de realidad, Babydoll conoce a compañeras con nombres igual de improbables: Amber, Blondie (que de rubia no tiene nada) y las hermanas Sweet Pea y Rocket (quizás los únicos personajes medianamente desarrollados). Cuando se ve obligada a bailar, se refugia dentro de otra capa de realidad inventada en la cual hace frente a peligrosas misiones reminiscentes a videojuegos más bien aburridos, los cuales sólo tienen una mínima correspondencia con lo que ocurre en la "realidad" que no es real...


A continuación revelaré elementos de la trama que pueden arruinar la película para quienes no la hayan visto (y pretendan verla): Lo que me "sorprendió" fue que Snyder no se tocó el corazón para acabar con la mayoría de sus personajes. Predeciblemente, una de las chicas traiciona al grupo y descubren su plan de fuga: para ponerles un alto tras la muerte accidental de Rocket, el padrote/guardia mata a Amber y también a la traicionera Blondie, por qué no. Quedando sólo dos de las chicas, Babydoll libera a Sweet Pea y "descubre" que debe sacrificarse para salvar la vida de su compañera, de modo que todo lo ocurrido valga la pena. Así las cosas, resulta que la "alucinación" del burdel era sólo de Sweet Pea, quien era en realidad la protagonista del filme. Lo cual no explica por qué las demás compartían su mundo imaginario, si es que acaso lo hacían, así como también compartían los de Babydoll (mas nunca demostraron conciencia de éstos).

Algo típico en Snyder es irse por el lado blando de la sordidez: en lugar de mostrarnos la violencia y el abuso que ocurrían en la clínica (implícita o explícitamente), prefiere plantearnos algo supuestamente más sórdido aún -el burdel- pero de una manera muy casta, sin desnudos, sexo ni nada que se le parezca. Y a la hora de masacrar a sus personajes, resulta irrelevante pues la mayoría tienen tan poco desarrollo que no nos importa si viven o mueren.

No obstante, sería absurdo esperar algo más profundo de esta cinta. En lo personal, excedió las casi nulas expectativas que tenía y me entretuvo lo suficiente, mas no la volvería a ver.

martes, 8 de marzo de 2011

Amigos con derechos

(No strings attached, Ivan Reitman, Estados Unidos, 2011)

Ivan Reitman, el director que nos trajo Ghostbusters 1 y 2 en los 80, sigue dando batalla a sus 64 años e intenta mantenerse vigente. Con esta película se une a la tendencia que yo llamo chick flicks "incluyentes," mostrando a una fémina liberada que busca una relación meramente sexual, sin compromisos, y a un hombre sensible que demuestra tener sentimientos. Básicamente, de eso se trata la trama: Adam está dolido porque su novia lo dejó (por su padre) y se reencuentra con Emma, una peculiar estudiante de medicina que nunca demuestra lo que siente. Por acuerdo mutuo optan por tener una relación basada solamente en el aspecto sexual pero, obvio, los innegables encantos y persistentes atenciones del galán terminan por derretir el corazón de la chica.


Plagada de momentos cursis, no tan sexosa como otras cintas de esta corriente, en un momento parece que Reitman le va a copiar a su hijo Jason un segmento simplemente glorioso de Up in the air (Estados Unidos, 2009) en el cual el protagonista ve su error y corre, de la forma más cliché posible, al encuentro del objeto de su afecto, sólo para darle la vuelta a la convención del género y mostrar una situación bastante agridulce. Sin embargo, Reitman padre carece del valor que su hijo ha demostrado y regresa a la conclusión predecible y formuláica.


De cualquier forma, la historia se siente un poco más realista y honesta que la mayoría de las comedias románticas, y el final no me puso de malas (como de costumbre con este género).

martes, 15 de febrero de 2011

Noches de encanto

(Steven Antin, Estados Unidos, 2010)

Me pregunto por qué tenían que traducir así el título de la película, si "burlesque" es una palabra que también se entiende en la lengua española. Se me hace que los que trabajan en las distribuidoras, con su limitado vocabulario, desconocen el significado de la palabra y piensan que el público, como simples changos que somos, compartimos su ignorancia. Lo que es peor, consideran que somos lo suficientemente ineptos como para dejar de ver una película sólo porque no sabemos qué significa el título. Digo, no dudo que haya gente así que va al cine, pero definitivamente no creo que sea la mayoría. En fin, de qué me sorprendo, si ya sé cómo son las cosas. Bueno, a hablar de la película.


Es obvio por qué vi esta cinta. No me esperaba una gran historia, ni material para reflexión, ni un ejercicio cinematográfico artístico. No pensaba que la puesta en escena fuera memorable, ni que los movimientos de cámara serían espectaculares, ni que la trama daría un giro impredecible cerca del final. Obvio no. Esperaba escuchar la privilegiada voz de Christina Aguilera al tiempo que veía a muchas mujeres guapas en vestuarios provocativos, cantando y bailando. Y vaya que la película me cumplió.


Trata sobre la trilladísima historia de la chica inocentona de un pueblito que decide aventurarse en la gran ciudad por seguir su sueño de llegar muy lejos. Inexplicablemente, una rubia atractiva con un cuerpazo tiene dificultad en conseguir empleo, hasta que termina como mesera en un bar donde presentan números de burlesque. A base de testarudez, se vuelve una de las bailarinas y después salva al lugar de la quiebra. El barman que desde el principio es "sólo un amigo" termina siendo su enamorado y sus valores le permiten rechazar el lado oscuro del mundo de la farándula y actuar de manera apropiada todo el tiempo. ¿Spolier? No, eso lo puede deducir cualquiera viendo el trailer.


Desde luego que no hay ni media buena actuación, a ningún personaje le crees sus reacciones o sus respuestas emocionales. Afortunadamente, aunque desde el principio uno sabe exactamente cómo va a terminar la película, es lo suficientemente ligera y entretenida como para no aburrir. La música es bastante agradable, en particular al principio que tocan algunas piezas muy de cabaret, estilo Tom Waits (sin la voz aguardentosa, por desgracia). Incluso al final, que tocan canciones más parecidas a lo que uno puede encontrar en los discos de Aguilera, es bastante disfrutable. Cher no canta nada mal, aunque se nota que no pertenece a la generación de "canto y bailo", ella no se mueve gran cosa.


Supongo que sale sobrando decir que todas las mujeres que aparecen están hermosísimas y se ven súper bien. Casi me sangran los ojos de ver tanta nubilidad y a cada rato suspiraba o se me aceleraba la respiración, nada más de ver tal cantidad de bellezas juntas.


jueves, 27 de enero de 2011

De amor y otras adicciones

(Love and other drugs, Edward Zwick, Estados Unidos, 2010)

Algo que me resulta curioso, sociológicamente hablando, del cine de Hollywood es la forma en que expone y refuerza el status quo. Es decir, de una forma a veces sutil y a veces descarada, nos indica qué es socialmente aceptable y cómo se supone que debemos comportarnos. La película que reseño en este post pertenece a una corriente a la que denomino "chick flick incluyente". Otros ejemplos del género son Good luck Chuck (Mark Helfrich, Estados Unidos, 2007) y He´s just not that into you (Ken Kwapis, Estados Unidos, 2009). Estas películas se distinguen de otras comedias románticas principalmente dirigidas al público femenino por la inclusión de mujeres muy atractivas y escenas altamente eróticas para atraer también a un público masculino (o al menos para hacerlas más llevaderas para los hombres que acompañan a sus novias a verlas). Pero no sólo eso, sino que además estas películas muestran un punto de vista masculino, al menos en principio.


Como todas las comedias románticas contemporáneas, nos muestra una "nueva" especie de mujer, la cual también puede usar al hombre para tener sexo en lugar de simplemente ser la abnegada víctima. Esto nos muestra cómo ha cambiado la sociedad en las últimas décadas, no solamente tomando la postura feminista de mujeres comportándose como los hombres sino como mujeres libres que pueden disfrutar de su sexualidad. Con esto en mente, la cinta aquí reseñada nos promete grandes dosis de desnudez femenina y sexo salvaje y animal. Y lo cumple.


Sin embargo, por otra parte, estas películas también nos muestran lo que "se espera" de los hombres. Presenta a personajes masculinos que también son sensibles (sin dejar de ser varoniles), que se dan cuenta que también ellos tienen su corazoncito y "cambian" mágica y milagrosamente en lo que se supone las mujeres buscan. Simplifican la interacción entre hombres y mujeres a esquemas previamente definidos y fácilmente reconocibles. El personaje masculino se convierte en ese mítico "hombre sensible" que surgió en los años 90. La falla de estas comedias románticas "incluyentes" es que al final caen irremediablemente en el punto de vista supuestamente femenino, dejando de lado la intención de mostrar ambos lados de la historia y complaciendo a aquellos en el público que buscan finales rosas.

Dicho lo anterior, pasaré a hablar en forma de Love and other drugs. Basada en el libro Hard Sell: The Evolution of a Viagra Salesman, nos cuenta una historia que empieza en 1996 (quisiera hacer una mención especial al nostálgico y bien logrado soundtrack noventero) con Jamie Randall, un joven que dejó la escuela de medicina, es un casanova y ambiciona tener mucho dinero. Para este fin se vuelve representante de la farmacéutica Pfizer, intentando promover medicamentos nuevos dentro de la comunidad médica. Haciendo uso de tácticas sucias y abusando de su carisma natural, poco a poco empieza a posicionar sus productos. En una de sus visitas a un consultorio conoce a Maggie Murdock, mujer de veintiseis años que padece del mal de Parkinson prematuramente. El acierto de la película es mostrarnos el "defecto" de Maggie desde un principio, evitándonos un patético descubrimiento o una lastimera revelación. Obvio la mujer está guapísima (y qué bien se ve Anne Hathaway) y Jamie se propone a conquistarla.


La chica en cuestión parece ser la mujer ideal para él pues, dado su malestar, no desea involucrarse sentimentalemente con nadie y acuerdan solamente tener sexo. De este punto en adelante, lo que pudiera tener de inventivo u original es descartado y la historia sigue los pasos de la formulita uno por uno. No se preocupen, no les cuento nada que no puedan intuir del trailer: Jamie se enamora de Maggie, ella lo rechaza y hace que se aleje, pero eventualmente él se da cuenta de que no puede vivir sin ella y renuncia a una prometedora carrera para quedarse con ella. El final se ve venir a leguas pero se tarda mucho en llegar, prolongando el sentimentalismo lacrimógeno tal vez un poco más de lo necesario.

No me malinterpreten, no me parece una mala película. Dentro de lo que cabe es bastante buena, logra hacerte reír cuando se lo propone, seguro a más de un@ l@ hará llorar y es bastante disfrutable. Sólo me incomoda un poco que una premisa que podría dar para más se diluya en algo tan complaciente. En general me enojan y me deprimen los finales tan felices. Pero no me puedo quejar, digo, Anne Hathaway. Uff...


jueves, 13 de enero de 2011

Los próximos tres días

(The next three days, Paul Haggis, Estados Unidos, 2010)

Uno de mis placeres culpables son las películas en las que el (los) protagonista(s) elabora(n) un plan intricadísimo y bastante inverosímil, para después llevarlo a cabo. Esta película entra totalmente dentro de esta definición.

Es un remake gringo a la película Pour elle (Fred Cavayé, Francia, 2008), nunca he visto la original pero ahora tengo ganas de buscarla para ver qué tanto le cambiaron. La historia es sencilla: la vida de una sencilla pareja con un niño pequeño se ve trastornada cuando la mujer es arrestada por el asesinato de su jefa. Como las evidencias son bastante concluyentes, le dan cadena perpetua. Su marido intenta apelar una y otra vez, pero la realidad de las cosas es que su esposa nunca saldrá de prisión, inocente o no.


Entonces se le ocurre hacer un plan de fuga. Entrevista a un hombre que escapó de la cárcel siete veces y se dedica obsesivamente a examinar todas las posibilidades. Lo estafan, le roban, lo golpean. Se ve obligado a sumergirse en el bajo mundo y a cometer crímenes de diversa índole, todo por liberar a su pareja. Algo bastante bueno durante la película (pero bastante desaprovechado) es la cuestión de si realmente Lara es inocente o no. Hubiera sido excelente que lo dejaran abierto, o meramente insinuado, pero las producciones comerciales no pueden dejar pasar la oportunidad de esclarecer las cosas para el espectador (además de reforzar el status quo de lo socialmente correcto). El plan da la apariencia de ser bastante descuidado, tanto que realmente me preocupé por si lograrían quedar libres o no.

En general, siempre disfruto las historias en las que un individuo decide actuar por encima de la ley para hacer lo que considera correcto. Será por tantos años de leer comics de superhéroes, yo qué sé. Pero disfruté mucho de la película, aunque la recomiendo con reservas, sólo para fans de este tipo de cintas. Un punto extra es la breve aparición de la núbil de Tron: Legacy, Olivia Wilde, engalanando la pantalla.