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lunes, 7 de noviembre de 2011

Contando a mis ex

(Mark Mylod, Estados Unidos, 2011)

Definitivamente un placer culpable. Con una premisa un tanto machista -la cual tacha de "golfa" a una mujer que acumule más de veinte parejas sexuales en toda su vida-, me resulta curiosa la manera en que las comedias románticas confunden y hacen ambiguos los límites entre amor, sexo y matrimonio. Ally, preocupada por haber tenido relaciones sexuales con diecinueve hasta el momento -en la eterna búsqueda del príncipe azul-, decide elegir bien al vigésimo para casarse con él y estar dentro del límite de lo aceptable. Sin embargo, una noche de tragos acaba con sus esperanzas, por lo que decide buscar entre sus ex novios a alguno que haya "mejorado" y se haya convertido en un buen partido. En el trayecto recurre a su vecino patán para que le ayude a rastrearlos. Como es de esperarse, el patán también tiene sentimientos y creo que no le arruino nada a nadie al revelarles que al final terminan juntos. Predecible y bastante ingenua, es no obstante bastante divertida. No me puso de malas como otras películas del mismo subgénero, creo incluso que es la mejor comedia romántica que he visto este año. Aunque peca por completo de ser chick flick, poniendo al hombre "ideal" para muchas mujeres: con su lado indomable, patán y peligroso, pero en el fondo tierno y detallista. De esos que no existen.


En resumidas cuentas, me hizo reír, pasé un buen rato, y Anna Faris se ve MUY bien. Su cara es extraña, su voz puede llegar a ser fastidiosa, pero el cuerpazo que luce en esta cinta -apoyado por el vestuario que eligieron para ella- la hace ver maravillosa. Suficiente razón para echarle un ojo, al menos a mi parecer.

martes, 25 de octubre de 2011

Amigos con beneficios

(Will Gluck, Estados Unidos, 2011)

A pesar de lo increíblemente vulgar y explícito del poster, la película en sí es bastante bien portada. Bajo la gastada premisa de dos personas que, hartas de las decepciones amorosas deciden engañarse creyendo que es posible negar las necesidades afectivas de ambos, deciden involucrarse en una relación meramente carnal. Sólo sexo, nada de sentimientos. Previsiblemente, fracasan y terminan declarando su mutuo amor de maneras excesivamente cursis. Tema ya revisado, con muchos mejores (pero de todas formas medianos) resultados, en la similarmente titulada (al menos en español) Amigos con derechos (No strings attached, Ivan Reitman, Estados Unidos, 2011)


Intenta abordar temas duros, como los estragos del Alz-Heimer en un miembro de la familia o la aparente inabilidad de desarrollar sentimientos derivada de trabas sociales, sin mucho éxito por la ligereza con que los trata. Innecesariamente larga, con algunos momentos graciosos pero ninguno auténticamente emotivo, explota más el atractivo sexual de Timberlake que el de Kunis por lo que no hay muchos motivos para que uno como hombre quiera verla. Y, al parecer, al público femenino tampoco le encantó. En general una película mediocre, ni tan mala como para llamarla bodrio pero definitivamente prescindible.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La oportunidad de mi vida

(Nicolas Cuche, Francia-Bélgica, 2010)

Como parte del 15° Tour de Cine Francés, sólo pude ver esta película. La verdad no me interesaba mucho ver ninguna en particular, sólo fui por acompañar a mi madre y a mi hermana. (Bueno, la que sí me interesaba no la pude ver, se me escapó.) No tengo mucho que decir al respecto. Es una comedia romántica que, por fortuna, logra salirse de la mayoría de las fórmulas o clichés del subgénero, pero no del todo.


Julien es un hombre no muy carismático ni apuesto quien, debido a su largo historial de fracasos románticos, está convencido de que le trae mala suerte a las mujeres que deciden amarlo. Irónicamente, es muy exitoso como consejero matrimonial y ha salvado a muchas parejas del divorcio, empezando por sus padres cuando era todavía un pequeñuelo. En la boda de uno de sus logros profesionales conoce a Johanna, mujer excepcional que, para variar, está casada y es inalcanzable. De manera previsible, terminan involucrándose y la historia avanza por diversos caminos, algunos de sobra conocidos y otros menos familiares.


Entre sus fallas se encuentra el hecho de que no se decide en irse por el lado "mágico" o el realista y la indefinición afecta al filme. También se agregan algunas secuencias que, por muy bien logradas que estén, no aportan nada. Y en más de una ocasión recurre al humor más vil y poco imaginativo: el escatológico/sexual. También el ritmo es inconstante, pero en este caso no es una falta mayor pues le ayuda a librar el giro tradicional de la comedia romántica (toda la secuencia de ella-está-molesta-y-él-corre-y-se reencuentra-con-ella-y-se-besan-y-se-abrazan-y-se-reconcilian-y-fin). El planteaminento sobre la naturaleza de las relaciones es a la vez interesante e inteligente pero, de cualquier forma, no la recomiendo. Mas que por la núbil. Y ni está tan núbil, es más bien rara.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Loco y estúpido amor

(Glenn Ficarra & John Requa, Estados Unidos, 2011)

Amor, deseo y seducción: esos son los tres pilares en torno a los cuales se construye este filme. Más allá de una simple idealización de los papeles del hombre y la mujer en una relación, esta película explora las distintas formas de acercarse a la búsqueda de afecto y de sexo por parte de ambos géneros. Todo es desatado por una infidelidad en un matrimonio de casi veinticinco años, la cual desencadena una serie de sucesos que se van enredando de manera orgánica y natural.


Al estar separado de su esposa, Cal Weaver (Steve Carrell) comienza a frecuentar un bar que funge como el terreno de cacería para el casanova profesional Jacob Palmer (Ryan Gosling), el cual se compadece del dolido poco-hombre y decide ayudarle a recuperar su hombría. La esposa Emily (Julianne Moore) contempla iniciar una relación con el amante, pero no se ve muy convencida. El hijo de trece años también vive un romance, de esos idealistas que tal vez sólo puedan tenerse a esa edad. Conforme avanza la historia, Cal logra tener sexo con más de una mujer y Jacob conoce a la horma de su zapato y se da cuenta de que también quiere ser valorado por algo más que su atractivo físico.


Hay amor en todas sus formas: desde el tierno incipiente romance entre dos jóvenes que comienzan una relación enamorándose con todo, pasando por la infatuación obsesiva de un chavito y el amor platónico no correspondido de una chica de diecisiete años hacia un hombre mayor, hasta el amor maduro y consumado entre dos personas que han pasado una vida juntos. Y están los juegos de seducción, las estrategias, las mentiras, las complicaciones, las consecuencias.


En general, es una cinta bastante buena, cumplidora. Una comedia romántica que en verdad tiene romance y también es cómica: en cierta parte cerca del final me hizo soltar una que otra carcajada. El guión está bien trabajado, entrelaza las historias de maneras inesperadas que no se sienten forzadas. Sólo tengo dos quejas. La primera es una cierta postura superficial que parece indicar que la gente bonita sólo puede juntarse con otra gente bonita, haciendo un comentario nada grato sobre el valor de la gente respecto a sus atributos físicos. O al menos a mí me pareció así. La otra cosa que me molestó fue el final, tan desbordantemente cursi y complaciente que me hizo enojar, pensando algo así como "eso no pasa en la vida real." Quizás es sólo mi renuencia personal a creer en las "medias naranjas" y conceptos similares, pero me pasa igual con casi todas las comedias románticas. Pero es bastante recomendable.

martes, 8 de marzo de 2011

Amigos con derechos

(No strings attached, Ivan Reitman, Estados Unidos, 2011)

Ivan Reitman, el director que nos trajo Ghostbusters 1 y 2 en los 80, sigue dando batalla a sus 64 años e intenta mantenerse vigente. Con esta película se une a la tendencia que yo llamo chick flicks "incluyentes," mostrando a una fémina liberada que busca una relación meramente sexual, sin compromisos, y a un hombre sensible que demuestra tener sentimientos. Básicamente, de eso se trata la trama: Adam está dolido porque su novia lo dejó (por su padre) y se reencuentra con Emma, una peculiar estudiante de medicina que nunca demuestra lo que siente. Por acuerdo mutuo optan por tener una relación basada solamente en el aspecto sexual pero, obvio, los innegables encantos y persistentes atenciones del galán terminan por derretir el corazón de la chica.


Plagada de momentos cursis, no tan sexosa como otras cintas de esta corriente, en un momento parece que Reitman le va a copiar a su hijo Jason un segmento simplemente glorioso de Up in the air (Estados Unidos, 2009) en el cual el protagonista ve su error y corre, de la forma más cliché posible, al encuentro del objeto de su afecto, sólo para darle la vuelta a la convención del género y mostrar una situación bastante agridulce. Sin embargo, Reitman padre carece del valor que su hijo ha demostrado y regresa a la conclusión predecible y formuláica.


De cualquier forma, la historia se siente un poco más realista y honesta que la mayoría de las comedias románticas, y el final no me puso de malas (como de costumbre con este género).

martes, 15 de febrero de 2011

Noches de encanto

(Steven Antin, Estados Unidos, 2010)

Me pregunto por qué tenían que traducir así el título de la película, si "burlesque" es una palabra que también se entiende en la lengua española. Se me hace que los que trabajan en las distribuidoras, con su limitado vocabulario, desconocen el significado de la palabra y piensan que el público, como simples changos que somos, compartimos su ignorancia. Lo que es peor, consideran que somos lo suficientemente ineptos como para dejar de ver una película sólo porque no sabemos qué significa el título. Digo, no dudo que haya gente así que va al cine, pero definitivamente no creo que sea la mayoría. En fin, de qué me sorprendo, si ya sé cómo son las cosas. Bueno, a hablar de la película.


Es obvio por qué vi esta cinta. No me esperaba una gran historia, ni material para reflexión, ni un ejercicio cinematográfico artístico. No pensaba que la puesta en escena fuera memorable, ni que los movimientos de cámara serían espectaculares, ni que la trama daría un giro impredecible cerca del final. Obvio no. Esperaba escuchar la privilegiada voz de Christina Aguilera al tiempo que veía a muchas mujeres guapas en vestuarios provocativos, cantando y bailando. Y vaya que la película me cumplió.


Trata sobre la trilladísima historia de la chica inocentona de un pueblito que decide aventurarse en la gran ciudad por seguir su sueño de llegar muy lejos. Inexplicablemente, una rubia atractiva con un cuerpazo tiene dificultad en conseguir empleo, hasta que termina como mesera en un bar donde presentan números de burlesque. A base de testarudez, se vuelve una de las bailarinas y después salva al lugar de la quiebra. El barman que desde el principio es "sólo un amigo" termina siendo su enamorado y sus valores le permiten rechazar el lado oscuro del mundo de la farándula y actuar de manera apropiada todo el tiempo. ¿Spolier? No, eso lo puede deducir cualquiera viendo el trailer.


Desde luego que no hay ni media buena actuación, a ningún personaje le crees sus reacciones o sus respuestas emocionales. Afortunadamente, aunque desde el principio uno sabe exactamente cómo va a terminar la película, es lo suficientemente ligera y entretenida como para no aburrir. La música es bastante agradable, en particular al principio que tocan algunas piezas muy de cabaret, estilo Tom Waits (sin la voz aguardentosa, por desgracia). Incluso al final, que tocan canciones más parecidas a lo que uno puede encontrar en los discos de Aguilera, es bastante disfrutable. Cher no canta nada mal, aunque se nota que no pertenece a la generación de "canto y bailo", ella no se mueve gran cosa.


Supongo que sale sobrando decir que todas las mujeres que aparecen están hermosísimas y se ven súper bien. Casi me sangran los ojos de ver tanta nubilidad y a cada rato suspiraba o se me aceleraba la respiración, nada más de ver tal cantidad de bellezas juntas.


jueves, 27 de enero de 2011

De amor y otras adicciones

(Love and other drugs, Edward Zwick, Estados Unidos, 2010)

Algo que me resulta curioso, sociológicamente hablando, del cine de Hollywood es la forma en que expone y refuerza el status quo. Es decir, de una forma a veces sutil y a veces descarada, nos indica qué es socialmente aceptable y cómo se supone que debemos comportarnos. La película que reseño en este post pertenece a una corriente a la que denomino "chick flick incluyente". Otros ejemplos del género son Good luck Chuck (Mark Helfrich, Estados Unidos, 2007) y He´s just not that into you (Ken Kwapis, Estados Unidos, 2009). Estas películas se distinguen de otras comedias románticas principalmente dirigidas al público femenino por la inclusión de mujeres muy atractivas y escenas altamente eróticas para atraer también a un público masculino (o al menos para hacerlas más llevaderas para los hombres que acompañan a sus novias a verlas). Pero no sólo eso, sino que además estas películas muestran un punto de vista masculino, al menos en principio.


Como todas las comedias románticas contemporáneas, nos muestra una "nueva" especie de mujer, la cual también puede usar al hombre para tener sexo en lugar de simplemente ser la abnegada víctima. Esto nos muestra cómo ha cambiado la sociedad en las últimas décadas, no solamente tomando la postura feminista de mujeres comportándose como los hombres sino como mujeres libres que pueden disfrutar de su sexualidad. Con esto en mente, la cinta aquí reseñada nos promete grandes dosis de desnudez femenina y sexo salvaje y animal. Y lo cumple.


Sin embargo, por otra parte, estas películas también nos muestran lo que "se espera" de los hombres. Presenta a personajes masculinos que también son sensibles (sin dejar de ser varoniles), que se dan cuenta que también ellos tienen su corazoncito y "cambian" mágica y milagrosamente en lo que se supone las mujeres buscan. Simplifican la interacción entre hombres y mujeres a esquemas previamente definidos y fácilmente reconocibles. El personaje masculino se convierte en ese mítico "hombre sensible" que surgió en los años 90. La falla de estas comedias románticas "incluyentes" es que al final caen irremediablemente en el punto de vista supuestamente femenino, dejando de lado la intención de mostrar ambos lados de la historia y complaciendo a aquellos en el público que buscan finales rosas.

Dicho lo anterior, pasaré a hablar en forma de Love and other drugs. Basada en el libro Hard Sell: The Evolution of a Viagra Salesman, nos cuenta una historia que empieza en 1996 (quisiera hacer una mención especial al nostálgico y bien logrado soundtrack noventero) con Jamie Randall, un joven que dejó la escuela de medicina, es un casanova y ambiciona tener mucho dinero. Para este fin se vuelve representante de la farmacéutica Pfizer, intentando promover medicamentos nuevos dentro de la comunidad médica. Haciendo uso de tácticas sucias y abusando de su carisma natural, poco a poco empieza a posicionar sus productos. En una de sus visitas a un consultorio conoce a Maggie Murdock, mujer de veintiseis años que padece del mal de Parkinson prematuramente. El acierto de la película es mostrarnos el "defecto" de Maggie desde un principio, evitándonos un patético descubrimiento o una lastimera revelación. Obvio la mujer está guapísima (y qué bien se ve Anne Hathaway) y Jamie se propone a conquistarla.


La chica en cuestión parece ser la mujer ideal para él pues, dado su malestar, no desea involucrarse sentimentalemente con nadie y acuerdan solamente tener sexo. De este punto en adelante, lo que pudiera tener de inventivo u original es descartado y la historia sigue los pasos de la formulita uno por uno. No se preocupen, no les cuento nada que no puedan intuir del trailer: Jamie se enamora de Maggie, ella lo rechaza y hace que se aleje, pero eventualmente él se da cuenta de que no puede vivir sin ella y renuncia a una prometedora carrera para quedarse con ella. El final se ve venir a leguas pero se tarda mucho en llegar, prolongando el sentimentalismo lacrimógeno tal vez un poco más de lo necesario.

No me malinterpreten, no me parece una mala película. Dentro de lo que cabe es bastante buena, logra hacerte reír cuando se lo propone, seguro a más de un@ l@ hará llorar y es bastante disfrutable. Sólo me incomoda un poco que una premisa que podría dar para más se diluya en algo tan complaciente. En general me enojan y me deprimen los finales tan felices. Pero no me puedo quejar, digo, Anne Hathaway. Uff...