lunes, 17 de enero de 2011

Fables

Uno de los comics más importantes de la década pasada, que se sigue publicando hoy en día y no tiene ni para cuando terminar. Creado y escrito por Bill Willingham, el sello Vertigo empezó con su publicación en 2002. Algunos opinan que continúa con la tradición creada por Sandman de crear comics literarios que usan personajes establecidos dentro de los subgéneros fantásticos, hay quienes dicen que está a la misma altura que la mencionada obra de Neil Gaiman. Se ha hablado mucho de este título, se han publicado catorce volúmenes, ha generado un spin-off, un par de miniseries, una novela gráfica y una novela de prosa. Pero, ¿de qué se trata?

Bien, la premisa básica consiste en que todos los personajes de cuentos de hadas, fábulas, leyendas, etcétera fueron atacados en sus tierras natales por un Adversario desconocido y se vieron forzados a huir y refugiarse en nuestra realidad mundana. El comic toma a personajes conocidos por todos y les da un giro interesante, generalmente desde una perspectiva "madura" o "adulta." Para ilustrar esto, algunos ejemplos:

- Pinocchio le pidió al Hada azul que lo convirtiera en un niño de verdad... pero la muy infeliz se lo tomó muy literalmente. Ahora él quiere crecer, que le cambie la voz, que lo dejen entrar a bares y ponerle con una que otra chamacona, pero se le dificulta pues parece un eterno escuincle.
- En muchos cuentos nos mencionan al famoso Príncipe Encantador (Prince Charming), que rescata a la damisela en peligro y se casa con ella. Pero nunca nos dijeron que es el mismo en TODOS los cuentos, un conquistador empedernido al cual le apasiona enfrentar los obstáculos para conseguir a la mujer pero, una vez que la tiene, pierde el interés, la engaña, se divorcia o simplemente la deja. Hoy en día es un vividor que estafa a sus conquistas temporales.
- Todos conocemos en final de la historia de Bella y la Bestia (Beauty and the Beast), una vez que ella lo aceptó sin importarle su aspecto él pudo revertir a su forma humana y se casaron. Pero nadie sabía que la maldición venía con truco, pues si Beauty se enoja con él, revierte a su apariencia monstruosa, por lo que debe mantenerla contentita.

Y así nos topamos con literalmente cientos de reimaginaciones y reinvenciones, incorporadas a una historia por demás intrigante. El infame Lobo Feroz (Big Bad Wolf, rebautizado como Bigby Wolf) puede asumir aspecto humano y funge como el sheriff de Fabletown, viendo que todos cumplan sus leyes. Todas las Fábulas firmaron un pacto al llegar a nuestro mundo, por medio del cual todos sus crímenes pasados son perdonados, mas se comprometen a nunca revelar su existencia a los mundies, forma despectiva en que se refieren a nosotros, simple gente mundana (reminiscente del término muggle y la existencia de una comunidad mágica oculta, de las novelas de Harry Potter). Todas aquellas criaturas que no pasan por humanos deben permaneccer ocultos el la Granja, el anexo de Fabletown en el campo.

Investigaciones de asesinatos, intentos de revolución armada, chantaje, atentados contra las figuras prominentes de la comunidad, intrigas políticas, una invasión por parte del olvidado Adversario, un embarazo improbable y su inesperado producto, espionaje, historias de la Segunda Guerra Mundial... y eso es sólo en los primeros cinco volúmenes.

No les contaré nada sobre la historia, para no arruinarles ningún detalle. Lo único que me tiene un poco inconforme es que, al menos en los volúmenes más recientes, Willingham se ha vuelto muy complaciente, muy blando. Los personajes se enfrentan a amenazas que parecen terribles y todo se resuelve muy sencillamente, con muy poco costo para los personajes. Prefiero que un escritor sea cruel y me haga sufrir, que me preocupe por el destino de los personajes y después tenga que llorar su pérdida, en lugar de festejar su victoria. Pero al menos el último volúmen parece indicar un regreso a esa tendencia. Será cuestión de esperar a que salga el siguiente, en abril.

Respecto al arte, casi todos los interiores corren a cargo de Mark Buckingham, con una que otra colaboración por otros grandes artistas del medio. Me encanta cómo ha ido evolucionando el estilo de "Bucky," empezó muy tradicionalista y poco a poco fue aplicando experimentos de narrativa gráfica muy agradables, desde poner "márgenes temáticos" a las páginas, seccionar las viñetas como marcos, aplicar elementos recurrentes y usar muchas double splash-pages (que es cuando una sola imagen ocupa por completo el espacio de dos páginas). Su estilo incorpora un poco del indispensable Jack Kirby (sobre todo cuando dibuja a Boy Blue o a personajes decididamente medievales) y tantito de Mike Mignola (quien también viene de Kirby), pero dándoles su toque personal.

Ahora los dejo con los títulos de cada volúmen, así como las asombrosas portadas (a cargo de James Jean hasta el volúmen doce, Brian Bolland para el trece y Joao Ruas en el catorce).

Volúmen 1: Fables in exile. Nos presenta a los principales jugadores.

Volúmen 2: Animal farm. Obvio homenaje a George Orwell, también incluye una referencia a Lord of the flies, de William Golding.

Volúmen 3: Storybook love. Aquí es donde realmente empieza Fables, donde empieza a crear su continuidad independiente a las historias previas de cada personaje.

Volúmen 4: March of the wooden soldiers. Las campañas electorales en Fabletown se ven interrumpidas por una invasión, la cual culmina en la muerte de un entrañable personaje.

Volúmen 5: The mean seasons. Historias de espías, monstruos y el transcurso del año posterior a la invasión, que ve la llegada de unos cuantos nuevos personajes.

Volúmen 6: Homelands. Boy Blue decide regresar a las tierras conquistadas, descubriendo por fin la identidad del Adversario.

Volúmen 7: Arabian nights (and days). Fabletown busca una alianza con las Fábulas árabes, mientras Mogwli busca a Bigby por el mundo.

1001 Nights of snowfall. Novela gráfica en la cual Snow White hace de Scheherezade, contando historias sobre el pasado de varios personajes para salvar su vida. Este tomo es hasta cierto punto independiente, pero tiene repercusiones en volúmenes futuros, por lo que debe leerse más o menos a esta altura.

Volúmen 8: Wolves. El tan esperado regreso de Bigby Wolf, quien es a Fables lo que Wolverine a los X-Men, y los primeros pasos hacia la inexorable guerra.

Volúmen 9: Sons of empire. El Adversario hace sus planes de batalla, mientras Bigby visita a su padre tras siglos de enemistad.

Volúmen 10: The good prince. Historia protagonizada por Flycatcher, el famoso príncipe rana, quien acepta su destino poniendo en riesgo su propia vida.

Volúmen 11: War and pieces. La tan esperada guerra entre las Fábulas exiliadas y el imperio del Adversario.

Volúmen 12: The dark ages. Empiezan a mostrarse las consecuencias negativas de la guerra y surge un nuevo némesis, las cosas se ponen realmente difíciles.

Volúmen 13: The great Fables crossover. Conjuntando los títulos de Fables, Jack of Fables y la miniserie The literals, se presenta una historia absurdamente metatextual pero bastante divertida, aunque un poco lela.

Volúmen 14: Witches. Conflictos de poder en la comunidad de Fabletown dificultan las cosas, mientras crece el poder del nuevo oponente.

Y ahora sólo me queda esperar el volúmen 15, Rose Red, aparentemente protagonizado por la hermana gemela de Snow White.

jueves, 13 de enero de 2011

Los próximos tres días

(The next three days, Paul Haggis, Estados Unidos, 2010)

Uno de mis placeres culpables son las películas en las que el (los) protagonista(s) elabora(n) un plan intricadísimo y bastante inverosímil, para después llevarlo a cabo. Esta película entra totalmente dentro de esta definición.

Es un remake gringo a la película Pour elle (Fred Cavayé, Francia, 2008), nunca he visto la original pero ahora tengo ganas de buscarla para ver qué tanto le cambiaron. La historia es sencilla: la vida de una sencilla pareja con un niño pequeño se ve trastornada cuando la mujer es arrestada por el asesinato de su jefa. Como las evidencias son bastante concluyentes, le dan cadena perpetua. Su marido intenta apelar una y otra vez, pero la realidad de las cosas es que su esposa nunca saldrá de prisión, inocente o no.


Entonces se le ocurre hacer un plan de fuga. Entrevista a un hombre que escapó de la cárcel siete veces y se dedica obsesivamente a examinar todas las posibilidades. Lo estafan, le roban, lo golpean. Se ve obligado a sumergirse en el bajo mundo y a cometer crímenes de diversa índole, todo por liberar a su pareja. Algo bastante bueno durante la película (pero bastante desaprovechado) es la cuestión de si realmente Lara es inocente o no. Hubiera sido excelente que lo dejaran abierto, o meramente insinuado, pero las producciones comerciales no pueden dejar pasar la oportunidad de esclarecer las cosas para el espectador (además de reforzar el status quo de lo socialmente correcto). El plan da la apariencia de ser bastante descuidado, tanto que realmente me preocupé por si lograrían quedar libres o no.

En general, siempre disfruto las historias en las que un individuo decide actuar por encima de la ley para hacer lo que considera correcto. Será por tantos años de leer comics de superhéroes, yo qué sé. Pero disfruté mucho de la película, aunque la recomiendo con reservas, sólo para fans de este tipo de cintas. Un punto extra es la breve aparición de la núbil de Tron: Legacy, Olivia Wilde, engalanando la pantalla.


Más allá de la vida

(Hereafter, Clint Eastwood, Estados Unidos, 2010)

No soy muy fan de Clint Eastwood como director. Admito que he visto pocas de sus películas, pero siempre les encuentro algo que no me agrada. En esta, su más reciente cinta, recurre a técnicas narrativas muy convencionales y sentimentalistas (al igual que en la mayoría de sus trabajos recientes). Hay varias líneas demasiado a la cara, como "a life that is all about death is no life at all" y un típico "no puedes huir de lo que eres." Independientemente de eso (y del muy cursi final), la película es lo suficientemente interesante y entretenida como para no ser un desperdicio total de tiempo.

Nos narra tres historias simultáneamente. Primero tenemos a Marie Lelay, conductora de programas políticos en la televisión francesa, cuyas vacaciones en Tailandia se ven brutalmente interrumpidas por el tsunami de 2004. Eso sí, le admiro a la película que dé inicio de manera tan trepidante y violenta. Marie tiene una experiencia cercana a la muerte y vislumbra lo que hay después de morir, lo que cambia su perspectiva radicalmente. Poco a poco empieza a investigar y decide escribir un libro sobre lo que vivió, enfrentándose a la mentalidad cerrada de la mentalidad imperante en occidente.


La segunda historia es la de Marcus, un niño británico de doce años que pierde a su hermano gemelo y se queda solo cuando su madre decide someterse a rehabilitación para dejar las drogas. Se vuelve retraido y busca desesperadamente comunicarse con su hermano fallecido, topándose con toda una caterva de charlatanes y estafadores.


La tercera línea argumental es la de George Lonnegan, un psíquico cuya vida se ha visto constantemente afectada por su "don" para comunicarse con los muertos, del cual reniega. Su hermano aparentemente lo ve como la gallina de los huevos de oro y le insiste hasta el cansancio que reabra su negocio de psíquico, mientras él sólo quiere llevar una vida normal. Acude a clases nocturnas de cocina italiana, donde conoce a Melanie (interpretada por Bryce Dallas Howard, quien se lleva la película con su desmedida nubilidad). En mi secuencia favorita de la película, George tiene que darle a probar distintos alimentos a Melanie mientras ella tiene los ojos vendados... la pantalla derramaba sensualidad.


Las tres historias van desarrollándose paralelamente, hasta entrelazarse en una feria del libro en Inglaterra. La progresión me pareció bastante bien lograda, y tiene varios momentos conmovedores, como la consecuencia de la "lectura" que le hace George a Melanie. Aunque también abundan los momentos exageradamente cursis. En sí, lo mejor de la película, fue lo núbil que se ve Melanie. Hasta me dieron ganas de meterme a una clase de cocina italiana. Por eso, me despido con otra imagen de ella.

Princesa Mononoke

(Mononoke Hime, Hayao Miyazaki, Japón, 1997)

El pasado martes volví a ver Princesa Mononoke en la Cineteca Nacional. Por más que ya la he visto en varias ocasiones, es una de esas películas que no me canso de ver. Además, verla en cine es una experiencia muy grata.

Debo admitir que la primera vez que la vi, hace ya varios años, no le entendí. No estaba acostumbrado a ver cine fuera de las convenciones de Hollywood o Disney, digamos que todavía estaba en mi infancia como cinéfilo, apenas entrando a la adolescencia. No me quedaba claro quiénes eran los buenos y quiénes los malos, me empeñaba en intentar acomodar la película en ese esquema. Volviendola a ver, siendo ya un cinéfilo un poco más maduro, entendí realmente por qué es tan buena.


La historia se desarrolla en el Japón del período Muromachi tardío, en el siglo XVI. Ashitaka, príncipe de una tribu Emishi, resulta herido al defender a su aldea de un dios-demonio, un jabalí gigante cubierto por gusanos negros que le dan la apariencia de una araña amorfa. La cicatriz le llegará a los huesos y morirá, no hay cura posible. Lo único que le queda es abandonar a su pueblo e ir al oeste, de donde provenía el animal enojado y "contemplar con la mirada despejada," buscando a los que fabricaron el objeto que enfureció y eventualmente mató al jabalí, una bola de hierro envenenada.

Al llegar a su destino, Ashitaka encuentra a varias facciones en conflicto. Por una parte está la dama Eboshi, una mujer ambiciosa que desea apoderarse de tierras, talando los árboles del bosque, para poder ampliar su fundición de hierro. Ella podría ser la "villana" de la historia, dado que su ambición no se detiene ante dioses ni hombres, sin embargo tiene su lado humano: compra los contratos de prostitutas en cada pueblo por el que pasa, liberándolas de sus deudas y dándoles empleo en su fundición; atiende a los leprosos, lava y venda sus heridas, los trata como gente y les da un lugar fabricando armas. Otra facción en la disputa son los samurai, enviados por el emperador para apoderarse de las tierras de la fundición, ahora que tienen valor. También están los espíritus del bosque, dioses animales que hablan y luchan por defender su hábitat: jabalíes, lobos y changos. Un dios que no se involucra es el dios-ciervo, principal deidad del bosque que da y quita la vida y quien por las noches se transforma en el noctámbulo y deambula por las montañas. Otro personaje, factor desconocido en el conflicto, es Jigo, un sacerdote errante que aconseja a Ashitaka busccar la ayuda del dios-ciervo.

Junto con los lobos hay una humana, de edad cercana a la de Ashitaka, de nombre San. Es el personaje titular, la "princesa demonio" o "princesa fantasma," que busca la muerte de Eboshi. Ashitaka busca detener el odio que generó la maldición que lo consume, sin tomar partido por ninguna de las facciones e intentando conciliarlas todas.

Haciendo uso de animación tradicional, con paisajes pintados a mano y una magistral música orquestal compuesta por Joe Hisaishi, Miyazaki nos relata una historia con los elementos recurrentes en su filmografía: la protección y respeto al medio ambiente, el pacifismo y una especie de feminismo, mostrando a personajes femeninos fuertes en quienes recae el mayor peso de la acción. La cinta nos muestra las ambiciones desmedidas de los humanos pero sin juzgarlas, sino como algo inherente en la naturaleza del hombre (o la mujer, para este caso). También retrata a la naturaleza en su mayor esplendor, así como con toda su furia desatada.

Algunos aspectos de la película me recordaron las ideas básicas tras Avatar (James Cameron , Estados Unidos, 2009). No me sorprendería que Cameron hubiera visto Princesa Mononoke y que algunas de sus ideas lo hubieran influenciado (pasando, claro está, por el filtro Hollywoodificador de su mente).

Si no han visto esta película, les recomiendo visitar la Cineteca el próximo sábado 22 para echarle un ojo. O si les interesa, pueden ver también el resto de las películas de Miyazaki a partir de este sábado 15, todas ellas ampliamente recomendables.

lunes, 10 de enero de 2011

Stereo y Crimes of the future


Ayer tuve ocasión de ver los dos primeros largometrajes de Cronenberg. Tenía mucha curiosidad, ya que soy gran fan de él y he visto casi toda su filmografía completa. La verdad no sé bien qué esperaba. Su siguiente largometraje, Shivers (1975) va muy por la onda de Night of the living dead (George A. Romero, 1968) y es bastante accesible, así que no pensé que estas dos fueran a ser tan pesadas y experimentales.

Stereo (1969) es una cinta de aproximadamente una hora, filmada en blanco y negro y sin audio directo, lo cual resulta un poco incómodo a la larga. El único sonido son las voces en off de los investigadores que cuentan sobre el experimento retratado. Un grupo de ocho voluntarios se someten a cirugía cerebral para tener habilidades telepáticas. Primero se les trata por separado, en todos se crea una dependencia hacia el científico que los estudia. Después se reúne a los ocho en un sanatorio, para probar la teoría de que generarán una comuna telepática con la voluntad del telépata dominante. Habla sobre la onmisexualidad natural en los seres humanos y menciona algunas de las consecuencias negativas del experimento.


Crimes of the future (1970) dura más o menos lo mismo, pero esta está filmada a color. El diseño de audio también cambia, además de la voz en off del narrador se escuchan ruidos inquietantes que no corresponden a las imágenes a cuadro. Adrian Tripod es el director de una clínica dermatológia, The house of skin, cuyo desaparecido fundador implementó técnicas experimentales innovadoras y controversiales durante una suerte de epidemia ocasionada por cosméticos, que ocasionó la muerte de todas las mujeres en edad reproductiva. Una víctima masculina de dicho mal secreta una espuma supuestamente letal (aunque aparentemente deliciosa). Tripod busca a su ausente mentor y se relaciona con otras organizaciones, desde una que asegura que nuestros pies quieren volver a ser aletas hasta un grupo de pedófilos que intentan sobreponerse a un mundo sin mujeres. En sus recorridos encuentra a un hombre con "cáncer creativo," en cuyo cuerpo crecen órganos innesecarios constantemente.


En resumen, ambas películas muestran los rasgos tradicionales de Cronenberg -procedimientos médicos experimentales, alteración del cuerpo humano y sus consecuencias, el conocimiento del mundo a través de los sentidos- pero son de esas películas que es más interesante leer la reseña que verlas. Ambas se desarrollan en un futuro pasado, aunque esto no lo supe hasta que tomé una píldora de Wikipediahttp://en.wikipedia.org/wiki/Stereo_(film). Recomendadas para fans (y, por su propio bien, no las vean si tienen sueño).

sábado, 8 de enero de 2011

¡Top top top top top! (quinta y última parte)

Además de las películas que vi en cartelera comercial y en la Cineteca, también pude ver muchas más gracias a la tecnología del dvd. La mayor parte de estas las vi gracias a los maratones nocturnos. El último viernes de cada mes se lleva a cabo el Noctambulante, donde podemos gozar de una amplia selección de películas principalmente de horror, aunque también caben otros géneros. Para quienes no conozcan el proyecto, los invito a dar click acá. Por si fuera poco, el primer o segundo sábado de cada mes, la neuropandilla invita al resto de su banda estropeada a casa de Ana Paula para realizar un maratón casero. Gracias a estos eventos, un cinéfago puede ponerse al corriente y ver muchas películas de un jalón. Lo malo es que la falta de sueño acumulada pesa más cada año...

Dicho lo anterior, procedo a hablar de las películas que les recomiendo evitar a toda costa:

ANTI-TOP FOTOGRAMAS - MARATONES Y MÁS

10.- Dead snow, de Tommy Wirkola (Noruega, 2009).

Una comedia con zombis nazis que prometía bastante pero se cae desde casi el principio. Humor bobo, personajes planos, trama que no lleva a ninguna parte, zombis mal justificados... y final absurdo (se mueren todos). Me hizo reír un par de veces, pero no más.

9.- Bitch slap, de Rick Jacobson (Estados Unidos, 2010).

De por sí no se puede esperar mucho de una cinta de exploitation que sólo promete constantes tomas a escotes desbordantes, una que otra escena lésbica y un remedo de trama para poder poner a cuadro a tres bellísimas mujeres ensuciándose, quitándose a mugre a cubetazos de agua y desde luego peleando, todo esto filmado con una estética similar a los anuncios del Palacio de Hierro. Hasta ahí podría ser un placer culpable disfrutable, pero el final no sólo se les cae sino que lo tiran a propósito y una vez en el suelo lo agarran a patadas, lo pisotean, lo bañan en gasolina y le prenden fuego. El final es tan malo que se te olvidan las escenas placenteras de las primeras tres cuartas partes.

8.- Hell ride, de Larry Bishop (Estados Unidos, 2008).

El conflicto entre dos pandillas de motociclistas y un "tesoro" escondido son la base de esta película en la cual el director se esfuerza tanto en imitar el estilo de Tarantino y Robert Rodríguez que más bien parece que les hizo una mamada a cada uno de ellos para que le produjeran la película. Aburrida e insufrible, ni siquiera un reparto que incluye a Dennis Hopper y a David Carradine logra levantarla. Por mí, esta película puede manejar directo hacia el infierno.

7.- Vertige, de Abel Ferry (Francia, 2009).

Un grupo de amigos se van a escalar montañas pero las cosas empiezan a salirles mal cuando empiezan a caer en trampas y perciben una amenazante precencia que los acecha. La idea de mezclar un deporte extremo en una película de horror me remite a la maravillosa El descenso (Neil Marshall, Reino Unido, 2005), pero a diferencia de esa cinta, ésta carece del rico conflicto entre los protagonistas y en lugar de recurrir a una amenaza más bien sobrenatural comete el error de poner a un montañés lelo y superfuerte como el "monstruo," volviéndose una más de las películas que caen dentro del nuevo cine extremo francés (o como sea que se llame la corriente).

6.- Twilight, de Catherine Hardwicke (Estados Unidos, 2008).

Llegué un poco tarde al fenómeno, pero por fin este año me ganó la curiosodad y la vi (sólo porque me la prestó mi amiga Melina). La verdad me hizo reír muchísimo, lo malo es que no es comedia. Actuaciones malas, efectos chafísimas, tremendos errores en el planteamiento básico de la trama (¿cómo puede una vegetariana enamorarse de un tipo que mata animales con sus propías manos? Porque si realmente fueran vampiros vegetarianos, chuparían la savia de los árboles), en fin qué más puedo decir que no se haya dicho ya. Tal vez algún día sea una película de culto como The lost boys (Joel Schumacher, Estados Unidos, 1987), pero nunca será buena.

5.- Boxcar Bertha, de Martin Scorsese (Estados Unidos, 1972).

Su segunda película, cuyo único atractivo es su aspecto de rareza. Producida por Roger Corman, es una muy fantasiosa versión sobre la vida de Bertha Thompson, asaltante de trenes de la década de los 30. Aburrida y plagada de clichés, apegada a los modos de las películas de explotación, tal vez en su época pudera considerársele innovadora y arriesgada pero hoy en día carece de valor casi por completo.

4.- Black devil doll, de Jonathan Lewis (Estados Unidos, 2007).

Algo que en principio podría parecer una parodia a Chucky, pero en la que el muñeco es poseído por el alma de un militante negro (perdón, afroamericano) en realidad no tiene nada que ver. Pensé que tendría un poco de esa ingenuidad del blaxploitation clásico, como la hilarante Blacula (William Crain, Estados Unidos, 1972), pero sólo es una muestra del humor guarro y escatológico especialidad de los gringos llevado al extremo. Mujeres chichonas y desnudas por donde se vea, sangre, sodomización, necrofilia y lo que quieran agregar para escandalizar a quien se deje, a mí sólo me aburrió. Y no me reí ni tantito.

3.- Superstition, de James W. Roberson (Canadá, 1982).

De por sí siempre desconfío de las películas canadienses, no he visto ninguna fuera de la obra de Cronenberg y The changeling que me haya gustado. Supuestamente trata del espíritu de una bruja que atormenta a los nuevos ocupantes, es más bien una colección de todos los clichés y sustos baratos del cine de horror. Y ni siquiera es de explotación, así que no encontramos el aliciente del caramelo visual.

2.- Someone's knocking at the door, de Chad Ferrin (Estados Unidos, 2009).

La reseña sonaba interesante, un grupo de estudiantes de medicina, cada uno de ellos con alguna forma de discapacidad o "defecto," experimentan con drogas poco comunes hasta que de algún modo invocan las almas de un matrimonio de asesinos seriales quienes regresan del pasado para perseguirlos. En teoría podría dar para algo bueno, pero lo único que lograron fue un montón de malas actuaciones y momentos shoqueantes que no le agregan valor a la trama, para que al final nos tomen el pelo con un "todo fue una alucinación inducida por la sobredosis." Puaj.

1.- Street trash, de J. Michael Muro (Estados Unidos, 1987).

Si quieren saber qué es esta película, sólo quítenle la primera palabra al título. Un tipo empieza a vender licor caduco a los vagos del área, pero el brebaje es tan malo que provoca desintegración total de quien lo consume. Un policía investiga las muertes y al mismo tiempo busca a un veterano de Vietnam convertido en vagabundo sociópata. Otros vagos violan en grupo a una mujer. En resumidas cuentas, una de esas películas del cine basura que sólo pretendían provocar reacciones de desagrado en su público y ni siquiera eso logra. Cuando la vi tenía tantas ganas de que se acabara que me quedé dormido y soñé que empezaban a salir los créditos finales, sólo para despertar y darme cuenta, desilusionado, de que aún no terminaba la tortura. Ni siquiera llega al grado de aquellas películas que de tan malas son buenas.

Pero basta de hablar de malas experiencias, ahora va lo bueno:

TOP FOTOGRAMAS - MARATONES Y MÁS

15.- The Royal Tenenbaums, de Wes Anderson (Estados Unidos, 2001).

En general, toda su filmografía es ampliamente recomendable. Revisité esta película y recordé lo maravillosa que es. Además, la edición de la Criterion (que me la prestó amablemente Frankie) cuenta con una estupenda serie de extras, incluyendo un folleto con los planos de cada una de las habitaciones. En verdad, esa casa era un personaje más.

14.- Häxan, de Benjamin Christensen (Suecia, 1922).

Esta película muda es verdaderamente adelantada a sus tiempos. A manera de falso documental nos habla de los juicios y métodos de tortura llevados a cabo por el Santo Oficio en la época medieval, haciendo a la vez un comentario crítico al papel preponderante del psicoanálisis en épocas contemporáneas. Difícil creer que tiene casi cien años de antigüedad. Además, tuve la oportunidad de verla en una función especial, musicalizada en vivo por el conjunto de jazz y música instrumental La banda elástica. Gran experiencia.

13.- Angel-A, de Luc Besson (Francia, 2005).

Seis años después de The messenger: the story of Joan of Arc (Francia, 1999) y tras haber amenazado con que nunca más volvería a dirigir, Besson volvió a tomar el mando en una de sus producciones. Nos cuenta una historia muy intimista sobre un tipo de poca monta, chaparrito, tullido, franco-musulmán y endeudado hasta el cuello que está al borde del suicidio. A punto de saltar al río, conoce a una núbil mujer que salta antes que él, por lo que decide rescatarla. En compensación, ella pone su vida en sus manos y le ayuda a conseguir dinero para solucionar sus problemas. Pero este ángel salvador lleva las cosas más allá, ayudándole a André a aceptarse y amarse a sí mismo, involucrándose más de lo que debiera en el proceso.

12.- Mean streets, de Martin Scorsese (Estados Unidos, 1973).

En esta película podemos ver a Scorsese en sus mejores tiempos y en todo su esplendor, contándonos la historia de un italo-americano que intenta forjarse una repitación en los barrios bajos de la Pequeña Italia mientras intenta conciliar sus actos con su cinciencia católica. A quienes les impresione el estilo que tiene Tarantino para seleccionar la música en sus películas les sorprenderá darse cuenta de que no es nada nuevo, Scorsese lo hacía desde décadas antes.

11.- Safety last! de Fred C. Newmeyer y Sam Taylor (Estados Unidos, 1923).

Película protagonizada por el genial Harold Lloyd, quien fácilmente se ponía al tú por tú con Chaplin o Keaton pero no corrió con la fortuna de llegar a ser tan conocido. El personaje de la película intenta impresionar a su novia haciéndose pasar por el gerente en la tienda departamental de la cual es sólo un empleado más. Agregando unos cuantos enredos más a su plan para quedar bien con la chica, termina viéndose forzado a trepar un edificio de doce pisos por la pared exterior. Pocas veces he reído tanto. La musicalización en vivo a cargo de Fernando Rivera Calderón la hizo mucho mejor.

10.- Toy Story 2, de John Lasseter, Lee Unkrich y Ash Brannon (Estados Unidos, 1999).

Como preparativo para ver Toy Story 3, volví a ver las dos primeras en dvd. Esta fue una de las primeras películas en contradecir el dicho "segundas partes nunca fueron buenas," pues superó a su antecesora. Como en todas las películas de Pixar, el contenido emocional y el desarrollo de personajes le imprime una gran riqueza al producto final.

9.- Le samouraï, de Jean-Pierre Melville (Francia, 1967).

Como parte del maratón casero de películas sobre crimen, esta película minimalista nos presenta al antihéroe perfecto, un asesino a sueldo que vive en soledad, no guarda apegos y se rige por un estricto código moral.

8.- Whatever works, de Woody Allen (Estados Unidos-Francia, 2009).

Esta película que, tristemente, nunca gozó de un estreno comercial, definitivamente se puede contar dentro de las mejores películas del prolífico director norteamericano. Con un humor muy ácido nos cuenta la historia de Boris Yelnikoff, viejo, cínico, inteligente y cosmopolita, quien por casualidad empieza a albergar en su casa a su completo opuesto Melodie, joven, ingenua, simple y pueblerina. Una relación amorosa atípica surge entre ellos. Entre mis líneas favoritas están: "I´m dying!" "Now?" "No, eventually!" y también cuando una madre le reclama a Boris por haberle dicho a su hijo que era tonto en sus clases de ajedrez, cuando la mujer dice que su hijo es muy inteligente, le responde "in YOUR opinion!"

7.- La Haine, de Mathieu Kassovitz (Francia, 1995).

Nunca antes había tenido ocasión de verla y siempre le había traído ganas. Gracias a Noctambulante pude gozar de ella. Tres amigos de distintas minorías en el Paris contemporáneo debaten sobre cómo reaccionar a la paliza policiaca que dejó a uno de sus amigos en coma. En una revuelta la noche anterior un policía perdió su arma y tal vez uno de estos jóvenes tenga intenciones de vengarse... El estilo naturalista de esta cinta hace que su contenido se sienta auténtico, honesto. Una rebanada de realidad. Me absorbió tanto que olvidé que estaba viendo una película. Y lo mejor es que no por tratar temas serios se vuelve solemne, sino que conserva su lado absurdo y cómico.

6.- The changeling, de Peter Medak (Canadá, 1980).

Para nuestro maratón casero de películas de fantasmas encontramos una lista de recomendaciones de Guillermo del Toro dentro de las cuales se incluía esta (también The innocents, recomendable por igual). No es muy difícil de conseguir, yo la pude encargar importada en la tienda de discos y no me salió nada cara. Es una joya. El suspenso nos mantuvo a todos tensos, se nos quitó el sueño por completo y nos dio una buena dosis de sustos bien logrados. Se nota que Amenábar la vio antes de hacer Los Otros (España-Estados Unidos, 2001), hay tres elementos a los cuales se hace referencia o copia descarada.

5.- Eden lake, de James Watkins (Reino Unido, 2008).

SPOLIER ALERT: La siguiente reseña revela varias sorpresas de la trama, léala bajo su propio riesgo. Cuando tuvo su estreno comercial dio el semanazo y ni la pude ver. De nuevo agradezco a Noctambulante la oportunidad de conocer esta gran obra. La premisa inicial es sencilla, un hombre lleva a su novia de fin de semana a un retirado y apacible lago para proponerle matrimonio. Estando ahí se topan con un grupo de adolescentes que hacen ruido, ponen su música a un volúmen muy alto y son en general molestos y agresivos (hasta tienen un rotweiller). En aras de ser civilizados, el hombre intenta imponerse y les pide enérgicamente se comporten, pero se da cuenta que estos jóvenes de una clase socioeconómica inferior a la suya no respetan a sus mayores y llegan al grado de amenazarlo. Las cosas se ponen peor y cada vez más violentas, llegando al punto en que los delincuentes ya no pueden echarse para atrás, haciendo necesario el asesinato para evitar que haya testigos. Jenny, la novia, tiene que ver por sí misma para intentar escapar y, cuando parece haberlo logrado al llegar a una casa en los alrededores, se da cuenta que huir es imposible. La casa es de los padres de alguno de los chicos y tampoco ellos quieren que sus hijos terminen en la cárcel por una pareja de snobs de la ciudad. Este es uno de los pocos casos en que un final en que los protagonistas mueren funciona, ya que nos hace reflexionar sobre la inescapable situación de la violencia intrafamiliar, tan arraigada en las clases bajas, sin demonizar a las mismas.

4.- Who's that knocking at my door? de Martin Scorsese (Estados Unidos, 1967).

Opera prima que más bien es un proyecto estudiantil, aborda el tema de la culpabilidad católica (que posteriormente expande en Mean Streets), además de retratar el machismo vigente en las comunidades italianas en Estados Unidos. Desde aquí se podía notar que tendría un gran futuro como director, la secuencia inicial es simplemente impresionante.

3.- Elukka, de Tatu Pohjavirta (Finlandia, 2005).

Cortometraje animado de stop-motion que hace homenaje tanto a Frankenstein como al Hombre lobo. Para qué se los cuento, mejor pásenle al blog del Mike para verlo.

2.- Of freaks and men, de Alexei Balabanov (Rusia, 1998).

Muy controversial pero bellísima. Mezclen la estética preciosista y en tonos sepia de Tuvalu (Viet Helmer, Alemania, 1999) con una pizca de Freaks (Tod Browning, Estados Unidos, 1932) y una historia sobre pedofilia, pornografía infantil, depravaciones y un toque de S&M con movimientos de cámara a la Tarkovski y les queda una obra grandiosa.

1.- The brood, de David Cronenberg (Canadá, 1979).

Hace muchos años, cuando hacía como que estudiaba en el ITAM, organizaba un ciclo de cine llanado Cinefilia. Cuando me animé a hacer una semana dedicada a Cronenberg me puse a buscar información sobre sus películas. Al llegar a ésta me encontré con imágenes perturbadoras mostrando a unos chamacos de aspecto diabólico. Debo admitir que me dio miedo, pero también despertó mi morbo, sabía que no podía dejar de ver esa película. El año pasado pude volverla a ver y sigue siendo tan buena como la recordaba. Un psicólogo somático tiene un tratamiento experimental, una de sus pacientes somatiza su ira y desarrolla un conjunto de órganos nuevos que le permiten dar a luz a criaturas impulsadas por el enojo que atacan a sus familiares.

Bien, con esto termino los listados del año pasado. Espero mis comentarios y recomendaciones les sirvan de algo. Ahora podré dedicarme a reseñar lo que vea y lea en estas fechas.